Posts Tagged ‘Ciencias Sociales

15
Dic
10

Lo que se pierde sin la Historia

Claudio Rolle *

 

Uno de los mayores problemas de la anunciada reforma de la educación, definida por el Presidente Piñera como “la madre de todas las batallas”, se refiere a la insidiosa presencia de propuestas de cambios curriculares en medio de un conjunto de medidas administrativas que conforman el cuerpo principal de una iniciativa que se busca presentar como un bloque.

Amparándose en medidas de fomento al estudio de la pedagogía, en la creación en estímulos económicos para el sector, en las formas de renovación de los docentes y las facultades de los directores de liceos y colegios, se intenta introducir una reforma curricular que es de naturaleza distinta al resto de las propuestas.

Esta operación es peligrosa y está cargada de implicancias pues se compromete en ella el desarrollo de los estudios en campos muy relevantes de la formación de nuestros niños y jóvenes, tomándose resoluciones cuyos efectos negativos se verán en un futuro mediato. Por otra parte, como se ha señalado en debates de otros países, una sociedad que margina despreocupadamente la historia de sus escuelas es una sociedad “suicida” y espiritualmente empobrecida, debilitada en sus referentes identitarios y carente de profundidad en sus formas de análisis y proyección.

Sin ninguna fundamentación seria, ni menos respaldada en documentos o informes, se plantea la disminución de las horas de enseñanza en el sector de Historia, Geografía y Ciencias Sociales y en el de Tecnología en beneficio del aumento de horas para Lenguaje, Matemáticas e Inglés. Se trata de una decisión de graves implicancias ya que se restan posibilidades al estudio de sectores fundamentales para el desarrollo de las habilidades para la vida en sociedad por una parte  y de capacitación para la autosuperación por otra.

Es muy baja la meta que se propone un ministerio que está llamado a educar y se conforma con instruir.

Se limitan las horas destinadas a la educación en un sector que favorece el  desenvolvimiento de pensamiento crítico, el estímulo de la capacidad de indagación, interpretación y propuesta y la preparación para la convivencia social, el pluralismo y la tolerancia, expresiones muy relevantes para la formación de ciudadanos libres, informados y participativos.

Se pone en riesgo el ámbito que se ocupa del estudio de la conformación de la identidad social, la memoria, la formación ciudadana y las relaciones sociales, en el que se entregan las herramientas para una comprensión más rica de un mundo variado y cambiante, multicultural y capaz de valorar la diversidad como forma de riqueza. Se limita el campo de estudios donde las ciencias sociales otorgan los instrumento críticos para entender el mundo de la economía y las relaciones sociales que se generan en torno a ella y se restringen las posibilidades para una adecuada formación de los estudiantes en relación con el medio en que viven  y las responsabilidades que ello implica en materia de sustentabilidad y aprovechamiento de recursos y energía.

Con esta reducción de horario se pone en riesgo la fundamental tarea de entregar una sólida formación ciudadana que capacite a los jóvenes para el desarrollo de los  valores cívicos y las diversas formas de responsabilidad y participación democrática.

Quitando el 25 % de las horas de este sector se limitan las posibilidades de que  nuestros jóvenes se preparen adecuadamente para una vida más rica  y desarrollen actitudes que los ayuden a entender las culturas y cultiven las humanidades, sector que cada día más es puesto en valor por la investigación.

Es grave así mismo el que se pierdan horas en el sector de Tecnología, terreno que puede dar muchas posibilidades a quienes están en la etapa formativa y estimular en ellos la creatividad y la capacidad de respuesta a un mundo en continuo cambio. Se ve afectado el porvenir de nuestras niñas y niños en una de las áreas más promisorias para el desarrollo de criterios igualitarios y solidarios, donde la creatividad y la imaginación pueden tener grandes posibilidades.

La justificación de esta medida que implica tantas y tan significativas pérdidas no está suficientemente desarrollada y deja flancos abiertos a la especulación. De factores contextuales se puede conjeturar que es la preocupación por conseguir mejorar los resultados de las pruebas SIMCE y PSU la que determina esta medida. Esto puede dar réditos políticos inmediatos porque en un corto plazo, con más horas en lenguaje y matemáticas se puede lograr alza de puntajes. Sin embargo no sólo existen visiones muy críticas sobre la efectividad y valor de estos resultados sino también se hace evidente la aplicación de un criterio equivocado en cuanto se apunta a la búsqueda de resultados de corto plazo y de medición  estandarizada, es decir al conseguir que los medios de medición indiquen cifras tranquilizadoras sin considerar suficientemente las razones y problemas de fondo en materia de aprendizaje. Se corre el riesgo de conseguir una ilusoria sensación de metas alcanzadas cuando esos indicadores pueden ocultar la carencia o la debilidad de habilidades necesarias para una vida más plena y variada para toda la sociedad.

Extremando los términos existe la sensación de que más que el desarrollo de una educación que promueve un desarrollo integral de la persona y un equilibrado despliegue de sus habilidades para la participación consciente y crítica en la vida de la comunidad, se está optando por una instrucción básica en los ámbitos de lenguaje y matemática, convertidas en  “esencia y base de la educación” por el ministro Lavín.

Ha faltado imaginación en esta propuesta de modificación curricular puesto que se aplica una medida general, poco trabajada en sus aspectos internos, que puede ofrecer en principio resultados en el corto plazo como es el aumento de horas en los sectores que se ven privilegiados. Sin embargo no existe aún claridad sobre el cómo se usarán esas horas suplementarias y no aparece en el escenario de hoy un giro que parezca suficientemente imaginativo que nos lleve a alejarnos de un tipo de formación convencional. Por su naturaleza “omnívora” la historia, y de manera más general las ciencias sociales, ofrecen posibilidades para el desarrollo eficiente y cautivante de las capacidades de lectura y escritura y sólo es necesario poner una cuota de creatividad e inventiva para conseguir una sinergia en esta materia. Incluso en el sector de habilidades matemáticas se podría conseguir un modo de colaboración atractivo y eficaz en los primeros años de formación de nuestros niños pues existen campos de confluencia de materias de interés común. Se debe considerar que para el desarrollo de una buena capacidad lectora está comprobado que se deben leer materias diversas,  considerando no sólo a distintos géneros literarios sino también áreas de conocimiento y su literatura como ocurre con la historia, la antropología u otras formas de expresión de saberes.

Es dable preguntarse si el aumento de horas conseguirá lo que de él se espera. No sirve necesariamente el aumento mecánico de horas de lo que se está haciendo, salvo si se proyecta en la línea de entrenamiento e instrucción para la superación de pruebas. Eso sin embargo implicaría poner los medios por sobre el fin fundamental, enriquecer las vidas de nuestros niños con educación para la vida.

En este escenario ¿No será mejor disminuir horas de lenguaje que aumentarlas para los niños? ¿no será mejor concordar más horas de lectura compartidas entre Lenguaje y Comunicación e Historia, Geografía y Ciencias Sociales? ¿No será posible aumentar las horas de Lenguaje para los profesores para mejorar su capacitación? ¿No será mejor invertir en formas de innovación didáctica? ¿No será mejor modificar las partes de la ecuación y focalizar esfuerzos para enriquecer la búsqueda de puntos de encuentro entre disciplinas y sectores?

Si estas acciones fuesen acompañadas por medidas administrativas que apuntaran no sólo a tener mejores estudiantes de pedagogía sino también a ofrecer un mejor clima de aprendizaje con menos alumnos por aula se lograría un importante avance en la calidad de nuestra educación.

Sobre todo es fundamental trasformar esta situación en que un sector fundamental en la formación para la vida de ciudadanos libres, informados, solidarios y comprometidos con la vida de la sociedad, en una ocasión para imaginar nuevas vías para desarrollar alianzas didácticas y cultivar el terreno fértil y basilar de la lectura en conjunto con el sector de Lenguaje. Aprovechemos este difícil trance para poner más imaginación y mayor creatividad en las tareas de enseñanza haciendo un esfuerzo serio por la integración de conocimiento y el desarrollo equilibrado de habilidades y competencias de nuestros niños. Trasformemos este momento que puede ser muy negativo y limitante para la formación para la vida en una oportunidad de ensayo de nuevos desafíos.

Consideramos que la enseñanza histórica es una parte de la cultura general puesto que permite incluir a los estudiantes en la sociedad en la que vivirán, haciéndolos  asimismo capaces de participar en la vida social y que esa preparación es tan importante como la del dominio básico de las operaciones de lectura y escritura y las básicas de matemáticas. Es muy baja la meta que se propone un ministerio que está llamado a educar y se conforma con instruir.

Frente al dilema que la reforma curricular propone hay que  insistir en que no se han contemplado vías más imaginativas y creativas y que se ha optado por una vía imprecisa y poco discutida fuera del ámbito ministerial lo que choca con las ideas liberales que por otra parte el propio ministro reivindica con frecuencia.

Deseo y espero un grado mayor de reflexión y sensatez en la modificación del curriculum, que se atiendan las sugerencias del CNED y que las autoridades correspondientes tengan la disposición a escuchar ideas y argumentos antes de aplicar una modificación que puede tener consecuencias profundas en el largo plazo aunque puedan disimularse en lo más inmediato.

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* Profesor del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Extraído de El Mostrador (Ver aquí)

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11
Dic
10

Declaración Pública

El jueves 9 de diciembre, en la sede del Colegio de Profesores, se efectuó una conferencia de prensa del MOVIMIENTO POR LA HISTORIA, LA GEOGRAFÍA Y LAS CIENCIAS SOCIALES EN LA EDUCACIÓN CHILENA. En la oportunidad, estuvieron presentes Gabriel Salazar (Premio Nacional de Historia 2006) y Viola Soto (Premio Nacional de Educación 1996), además del destacado docente Rolando Pinto (director postgrado Educación de la Umce), Claudio Rolle (Académico del Instituto de Historia de la PUC), Sergio Grez (Académico del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile) y María Soledad Jiménez (Académica de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano). Acompañaron la adhesión actores sociales relevantes en el ámbito educativo, como Jaime Gajardo (Presidente del Colegio de Profesores), Camila Vallejos (Presidenta de la Fech) y estudiantes de la Asamblea del Liceo Manuel de Salas. En la cita, se entregó una declaración pública donde se fustiga la medida ministerial de disminuir las horas de historia, por considerarla inconsulta, autoritaria y antipedagógica.

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Declaración Pública

Hace ya tres semanas que el ministro Lavín anunció la reducción de horas de los sectores de historia,  geografía y  ciencias sociales, y  educación tecnológica del currículum nacional, medida que ha provocado numerosas y autorizadas manifestaciones de rechazo, al tiempo que las demandas de debate sobre la fundamentación de las medidas anunciadas no han sido satisfechas. Hasta la fecha, el Ministro de Educación, principal responsable de estos cambios, no ha dado una respuesta adecuada a los emplazamientos hechos desatendiendo  las diversas solicitudes provenientes de la ciudadanía. Las medidas anunciadas son de importancia y resultan insidiosas y peligrosas para la formación de nuestros niños y niñas. Estas iniciativas son,  tanto en la forma como en el fondo, un agravio a la convivencia democrática y a la participación ciudadana,  y una expresión de autoritarismo y secretismo que nuestra sociedad no merece.

Nos parece que esta disminución horaria obedece a una visión sesgada de la educación, que restringe significativamente la opción de entregar una formación amplia a nuestros estudiantes, limitando sus posibilidades de transformarse en sujetos capaces de aportar críticamente al desarrollo de la sociedad. Con esta medida, se sigue reduciendo la educación al entrenamiento de habilidades funcionales para el mundo laboral y se debilita la formación de personas que puedan convertirse en ciudadanos y ciudadanas activas y críticas, con conciencia de su pasado y su identidad y como sujetos responsables de su entorno y de su futuro, capaces de entender el mundo en que viven en su diversidad y riqueza, con pluralismo y capacidad de integración.

Nos oponemos a la decisión ministerial por que muestra un claro desconocimiento del debate sobre el tema y se funda en la presentación de argumentos parciales y tergiversados sobre lo que conduciría al mejoramiento educativo, inspirados en experiencias internacionales parciales y completamente ajenas a nuestra realidad social, económica y cultural. Sorprende, de hecho, la total carencia de ideas y argumentos que trasciendan la reduccionista y caprichosa  idea de que los sectores de matemáticas y lenguaje son la base de toda educación.

Consideramos que la medida no tiene fundamentos pedagógicos suficientes, dado que no es el aumento de horas lo que gatilla el cambio, sino la forma en que se trabaja con ellas y la disponibilidad de espacios para el adecuado trabajo profesional de los docentes. Esta iniciativa desconoce, a su vez, la importancia de la lectura como herramienta para la comprensión del mundo, así como el aporte fundamental que hacen en esa dirección el estudio de la historia, la geografía y las ciencias sociales, áreas que con una adecuada estrategia, fortalecen la competencia lectora de nuestros estudiantes. La reducción horaria, en ese sentido, produce un desequilibrio en la formación y no beneficia en nada la educación de nuestros niños, salvo en el entrenamiento para pruebas estandarizadas.

La inconsistencia de esta medida tiene que ver también con su carácter inconsulto y autoritario, diseñada por el  gabinete ministerial que da la espalda a la comunidad nacional y escolar, que no considera la opinión de los especialistas y que desconoce la realidad educativa y las causas profundas de los problemas que aquejan a nuestra educación.

El impacto negativo de la reducción de horas en áreas relevantes, se verá acentuado con las otras iniciativas que el Ministerio ha impulsado en el marco del proyecto de Ley, ya que este, desde un modelo de control gerencial, refuerza el entrenamiento en torno a metas descontextualizadas y a evaluaciones estandarizadas, bajo la lógica de premio-castigo y de la competencia entre escuelas, buscando resultados inmediatos que se pretenden convertir en lo que no son: un barómetro de la “calidad” de la educación.

En los hechos, el Ministro Lavín y su equipo, están hipotecando el futuro de los niños, impidiendo su formación integral y su desarrollo como personas pensantes y creativas. Por ello, emplazamos al Ministro a terminar con el autoritarismo, a no seguir dando la espalda a la comunidad y a considerar la opinión de los demás actores involucrados, como la del propio Consejo Nacional de Educación, instancia especializada que ha puesto al descubierto la inconsistencia de este tipo de decisiones.

En definitiva, es la comunidad educativa entera la  que ve con perplejidad e impotencia como se empobrece aún más nuestro sistema educacional, lo que hace urgente que se derogue la reducción horaria y se discutan democráticamente las iniciativas impulsadas en el último tiempo, abriendo una discusión amplia, participativa y con fundamentos, para introducir los cambios que verdaderamente requiere la educación en nuestro país.

De lo contrario, serán los propios niños -de los que tanto habla el Ministro- quienes sigan pagando la ceguera y el reduccionismo de las autoridades.

Santiago 9 de diciembre de 2010.

MOVIMIENTO POR LA HISTORIA, LA GEOGRAFÍA Y LAS CIENCIAS SOCIALES EN LA EDUCACIÓN CHILENA

18
Nov
10

El Peligroso Debilitamiento del Curriculum Humanista en la Educación Chilena

Pero, ¿cómo un país, que tiene un interés serio en la educación,
se la entrega a los ingenieros? No se puede elegir 
una profesión más ajena a una comprensión amplia y generosa
de la educación. Un ingeniero es bueno para hacer caminos y puentes…”
(Carla Cordua)*

El ministro Lavín, anunció ufano el día de ayer “el mayor cambio al curriculum y al horario escolar que se haya hecho en los últimos años”, para continuar diciendo que la medida es “sólo comparable al aumento de horas que significó la jornada escolar completa” (1). La medida, que comenzará a regir el 2011 pretende fortalecer tres áreas evaluadas por el SIMCE, lenguaje, matemáticas e inglés. Lenguaje aumentará de 5 a 7 horas semanales entre quinto básico y segundo medio; matemáticas aumenta una hora de quinto a octavo año básico, y dos horas en primero y segundo medio; inglés aumenta una hora de quinto a sexto básico. Para adaptar la carga horaria propuesta por esta medida, se disminuirán horas a las áreas de historia y educación tecnológica. La medida, que si bien parece razonable, deja entrever algunas situaciones que el MINEDUC debiera especificar más claramente, pues a simple vista resultan a lo menos extrañas.

Primero, si se quiere de verdad estimular la comprensión lectora y el raciocinio matemático, porqué no se hace de primero a cuarto básico que es donde de verdad debe hacerse. En este sentido, no puedo estar más de acuerdo con Mario Waissbluth, quien manifestó que la medida era una buena “muleta” para los alumnos que llegan a 5° básico ya “cojos” (2). La evidencia indica, que es en la enseñanza básica donde  se debe aprender a leer y a operar y razonar con las matemáticas, entonces, por qué Lavín interviene de quinto a segundo medio y no lo hace de primero a sexto básico, la enseñanza básica que estructuró la LGE (3). En qué se empleará el aumento de horas, según el ministro, “la idea es que hayan más hora para hacer ejercicios de matemática y para que los alumnos aprendan a redactar mejor” (4), o sea, se pretende que los alumnos ejerciten competencias que, como lo indica el SIMCE, la mayoría no podrá desarrollar ya que tienen escasa comprensión lectora y bajo razonamiento matemático.

Segundo, se produce un peligroso debilitamiento del área humanista en el curriculum nacional. Primero fue filosofía, que quedó reducido a un área de segundo orden en la reforma curricular  del 94, ahora le toca a historia quien verá disminuida su carga horaria en 40 horas al año, lo que incidirá según el curriculum readecuado, en debilitar los contenidos de historia universal e historia de Chile. Pero, más allá de esto, como lo expresara claramente Alfredo Hocelyn-Holt a La Tercera, es “lamentable” que se disminuyan las horas de Ciencias Sociales, y asegura que “un país sin memoria histórica es un país cada vez menos sensible y con menor sentido público”. Y agrega que es fundamental que los jóvenes tengan conocimientos de historia, debido a que “quienes no tengan esa conciencia, no saben dónde se ubican en el tiempo (…)” (5).

Tercero, esta readecuación horaria viene darle la razón a aquellos que no están de acuerdo con las Reformas Basadas en Estándares (6), en el sentido que termina priorizando sólo los contenidos que miden los estándares, reduciendo la educación sólo a lo que mide el SIMCE, razón por la cual muchos de los países de alto desempeño en pruebas internacionales, entre ellos Finlandia, no los utilizan. Sería ingenuo reducir la pedagogía a competencias en lenguaje, matemáticas, inglés y educación física, dónde se ubica la formación ética, intelectual, emocional, artística, el pensamiento lógico, la creatividad, etc… es decir todo lo que realmente debiera interesar en la formación de nuestros jóvenes.

Por último, nadie niega la importancia de la correcta formación en lenguaje y matemáticas, pero Lavín está aplicando el correctivo en el lugar equivocado. Todos sabemos que nuestra educación tiene un problema en su base, la enseñanza básica, pero, qué se hace, se interviene la enseñanza media. Digámoslo una vez más, esta medida tiende a hacer aún más light el currículum, el que como siempre no afectará a los sectores más acomodados del país, sino a los más vulnerables, que verán disminuidas sus posibilidades de ampliar el conocimiento crítico de la historia y la sociedad. No quiero ser mal pensado, pero ojalá no sea esto el fin último que persigue la curiosa medida del presidente Piñera.

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* Entrevista a Carla Cordua. The Clinic n° 355, año 11 del jueves 5 de agosto de 2010.

Notas

1.- “Mineduc aumentará en 800 horas las clases de Matemática y Lenguaje”. La Tercera, 17/11/2010. Ver en: http://www.latercera.com/noticia/educacion/2010/11/657-308135-9-mineduc-aumentara-en-800-horas-las-clases-de-matematica-y-lenguaje.shtml

2.-  La Segunda, miércoles 17 de noviembre de 2011.

3.- La Ley General de Educación (LGE), modificó los ciclos de estudio de la enseñanza básica y media. La básica tendrá una extensión de de 1° a 6° básico; la media menor abarcará de 7° a 2° medio; la media mayor abarcará de 3° a 4° medio.

4.- La Tercera, 18 de noviembre del 2010.

5.- Para profundizar sobre el tema, ver “La Política de Reforma Basada en Estándares aplicada a Chile. Otra mala idea”. En: https://guillermobastias.wordpress.com/2010/11/05/la-politica-de-reforma-basada-en-estandares-aplicada-a-chile-otra-mala-idea/

6.- La Tercera, 18 de noviembre del 2010.