Archive for the 'patrimonio cultural' Category

21
Abr
11

El Negociado de la TV Digital Chilena

“La gratuidad es un aspecto crítico del actual proyecto.
no considerarla significaría pasar del actual modelo de TV abierta,
gratuita y financiada por avisadores,
a un sistema de oferta diferenciada,
financiada preferentemente por los usuarios receptores del servicio
y transformándose en un bien privado”
(Soledad Alvear)*

Mientras esperamos que el gobierno se digne a publicar los resultados nacionales del SIMCE (1), me gustaría comentar acerca de un hecho gravísimo y, a la fecha, como era de esperar ha pasado absolutamente desapercibido, me refiero a la ley que se tramita en el senado y que pretende regular el futuro negocio de la Televisión Digital. En efecto, el pasado 6 de abril después 2 años de tramitación la cámara de diputados por holgada mayoría aprobó el proyecto de televisión digital, por lo cual se encuentra hoy en el senado para su aprobación. Ahora bien, si Ud. no se enteró es porque a la mayoría de los medios no les interesa que se ventile mucho el asunto, no se les vaya a echar a perder el negocio, situación que de aprobarse el cuerpo legal permitirá a las emisoras televisivas cobrar a los usuarios por sus transmisiones.

Lo aprobado por los honorables establece que a cada medio se le otorgará una frecuencia de 6 megahertz (MHz), en la televisión análoga actual esto equivale a una señal televisiva, pero en señal digital equivale a 8 emisiones para el mismo canal operador. O sea, si antes tenían 1 emisión ahora podrían transmitir hasta 8, cada canal podría tener 8 subcanales. Bien dirá Ud., mayor diversidad de programas. No, nada de eso, porque la ley contempla que cada canal deberá emitir a lo menos una señal en alta definición (HD), abierta y gratuita; el resto se podrá emitir como televisión de prepago. Así como lo escucha, de prosperar esta iniciativa cada operador emitirá un canal en alta definición y podrá ofrecernos la posibilidad de comprarles 3 tres canales de prepago. Qué le parece, como para tenerlo calladito.

Cuál sería la excusa para semejante regalito a los actuales operadores de canales de TV, el costo de la instalación de la TV Digital, unos US$ 50 millones, cifra que los canales han prometido solventar en conjunto. Me gustaría recordar que el espectro de banda es propiedad Estatal, vale decir de todos los chilenos, entonces bajo que predicamento les estamos regalando bienes públicos a costo “0”, porque el coste de la infraestructura de implementación es una cantidad menor en relación al valor de una estación, piense Ud. que Time Warner le pagó US$ 167 millones al presidente Piñera por la venta de Chilevision, además que el costo de instalación se absorbido por todos los operadores.

Por último, todos sabemos que el actual modelo televisivo es de mala calidad, no sólo por el nivel de sus contenidos programáticos, sino porque además no está cumpliendo con la labor social que este medio de comunicación debe cumplir que no es otro que proveer de información plural, diversa y verídica. No es verídica, ya que oculta hechos que comprometen los intereses económicos de sus dueños, como quedó demostrado en la nula cobertura a la huelga de hambre Mapuche o las huelgas de Farmacias Ahumada y Supermercados Ekono; tampoco es plural, pues su propiedad está en poder de grupos económicos tanto nacionales como extranjeros que tienen opinión política ampliamente reconocida. Lo que deberá aprobar el senado es de vital importancia, queremos seguir con el tipo de televisión que tenemos hoy, y más encima teniendo que pagar por ello, esto un fraude ciudadano. El presidente Piñera le puso suma urgencia a la ley, por lo cual esto será rápido y con cero cobertura medial. Esta Ud. de acuerdo con pagar por la televisión abierta, cree que debe existir una televisión más plural, abierta y objetiva, cree que esos canales “extra” que recibirán los operadores debieran entregarse a las universidades, comunidades, etc., todas estas preguntas legítimas no están siendo consideradas por aquellos que Ud. delegó, mediante el voto, para legislaran en su nombre. Piénselo un momento, qué tipo de televisión le gustaría tener, eso sí piénselo rápido.

RA: Observatorio de Medios FUCATEL (Aquí)

* Soledad Alvear, “Mejor televisión para los chilenos”. La Tercera, 21/04/2011.

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Notas

1.- A la fecha el gobierno aún no publica los resultados nacionales del SIMCE 2010 en leguaje y matemáticas, cosa bastante inédita. Puede comprobarlos aquí: http://www.simce.cl/index.php?id=241&nivelp=2m

23
Feb
11

La Solución Pascua del Ministro Hinzpeter

"Quiero dejar en claro que lo que ocurre en Hanga Roa 
es estrictamente un conflicto entre privados"
(Rodrigo Ubilla)*

Hace unos días el Ministro Hinzpeter anunció ufano el término del conflicto del hotel Hanga Roa, expresando que esta “solución conseguida con esfuerzo y generosidad es histórica para Chile, para el gobierno, para el pueblo rapanui y para la familia Schiess” (1). En efecto, la empresaria hotelera habría donado el terreno que compró a un particular, pero, y esto lo sabe el ministro, se trata de un terreno que nunca debió ser vendido por el Estado; por lo cual, lo obrado constituye una solución de parche ya que patea el problema para más adelante.

Los Hechos

Si bien el gobierno, durante la toma del hotel Hanga Roa, trató de explicarlo como una componenda entre privados, el problema se arrastra de mucho más atrás involucrando directamente al Estado de Chile. En efecto, los terrenos en los que se encuentra emplazado el lujoso hotel hasta el año 1970 pertenecían a la familia Hito, fecha en que la patriarca del clan lo cedió al Fisco por 20 años a cambio de una casa. Posteriormente el terreno fue traspasado a la CORFO, quien en 1981 –plena dictadura- lo vendió al chileno Hugo Salas (2) por $31 millones, situación que contraviene flagrantemente Ley Pascua, de 1966 y el decreto 2882, dictado en 1979 (3). Posteriormente, en 1996, la familia Schiess compró el 95% de la sociedad inmobiliaria dueña del terreno y las instalaciones, posteriormente, el 2005 adquirió el 5% restante. Ese mismo año, la Sociedad Hotelera Interamericana, controlada por la familia Schiess, contrató con el Banco Estado un préstamo para financiar el proyecto hotel Rapa Nui, en el que a la fecha se habrían invertido cerca de 50 millones de dólares.

Haber, para entender, en plena dictadura la CORFO vende un terreno que estaba protegido por ley, tiempo después, en plena democracia, el Banco Estado concede a un particular no pascuense un préstamo para instalar un hotel de lujo, sin, me imagino, hacer un acucioso estudio de los títulos de dominio.

“Do it the Chilean way”

Ahora bien, si lo acontecido le parece raro espere a conocer la solución que consensuó el ministro Hinzpeter, quien aparece como garante del pacto Rapa Nui. La familia Schiess donará los terrenos a una fundación, en compensación por tan generoso gesto obtendrá el usufructo del hotel por 30 años (4). O sea, el Estado toma partido claramente por la empresa hotelera, no hace ningún mea culpa a la familia Hito, la mayor afectada y, por si fuera poco, busca una suerte de venta en cubierta, algo así como la etapa superior del do it the chilean way. La familia Hito, como era de esperarse, expresó: “con sorpresa hemos recibido el anuncio hecho por ministro Rodrigo Hinzpeter, en orden a disponer de las tierras de nuestra familia, que fueron ilegalmente vendidas por el Estado, violando la Ley Pascua” (5), en tanto amenazó con acudir a una corte internacional de justicia. Porqué Hinzpeter avaló este curioso acuerdo, con toda seguridad para ganar tiempo, los juicios en cortes internacionales son largos, lo suficiente para que el problema sea enfrentado por otro gobierno, uno tal vez que logre reparar con sentido de Estado las injusticias que se cometen contra nuestros pueblos originarios.

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* Subsecretario del Interior, Revista Qué Pasa. 22 del 10 de 2010. Ver en: http://www.quepasa.cl/articulo/1_4207_9.html

Notas

1.- Hinzpeter anuncia donación de terrenos de hotel Hanga Roa en Isla de Pascua. La Tercera, 18/02/2011. Ver en: http://latercera.com/noticia/nacional/2011/02/680-345956-9-hinzpeter-anuncia-donacion-de-terrenos-de-hotel-hanga-roa-en-isla-de-pascua.shtml

2.- Hugo Salas Román, fue Presidente de la Federación de Motociclismo de Chile, por dos períodos (80 y 90) y, además empresario en el rubro hotelero.

3.- La Ley Pascua de 1966, reconoció que las tierras de la isla pertenecen a los Rapa Nui y estableció la prohibición de venderlas a extranjeros, incluidos los chilenos continentales.

4.- El protocolo de acuerdo establece que los Schiess entregarán a la fundación el 0,5% de las ventas anuales del hotel durante los 10 primeros años y el 1% de las ganancias el período restante.

5.- Clan Hitorangi responde a anuncios de Hinzpeter. Ver en: http://www.observatorio.cl/node/1443

19
Dic
10

Segundo día por la historia, la geografía y las ciencias sociales

Para mañana, lunes 20 de diciembre a las 19 hrs., el Movimiento por la Historia, la Geografía y las Ciencias Sociales y los creadores de la Campaña de videos Hablemos de Historia, Hablemos de Futuro, convocan a una segunda jornadaa de reflexión sobre la polémica medida presidencial que pretende disminuir horas de historia del curriculum nacional. La reunión se efectuará en el Parque Forestal, frente al Museo de Arte Contemporáneo (MAC).

La idea, según sus organizadores, es hacer “una manifestación pacífica en la que reafirmaremos nuestro compromiso con la construcción de una sociedad democrática e inclusiva, tal como hemos expuesto en la campaña de videos Hablemos de Historia, Hablemos de Futuro”.

Se invita a participar a “estudiantes, profesores y todos quienes nos han ayudado a difundir el mensaje de la campaña y entienden el valor que la historia, la geografía y las ciencias sociales tienen para nuestra sociedad”.

Últimos videos publicados (Hablemos de Historia, Hablemos de Futuro):

# Paola Volpato (Ver aquí)

# Claudia Pérez (Ver aquí)

# Cristián Campos (Ver aquí)

22
Sep
10

Premios Nacionales y la Huelga de Hambre de Comuneros Mapuche

El pasado 15 de septiembre, seis prestigiosos intelectuales chilenos, todos ellos premios nacionales, enviaron una carta al presidente de la república Sebastián Piñera. En la misiva, los académicos hacen un llamado al gobierno a entablar una mesa de diálogo con los comuneros en huelga de hambre, tendiente a allanar caminos que permitan acabar con la discriminación que por años viene sufriendo el pueblo mapuche, y que se expresa en la aplicación de la ley antiterrorista contra ellos. Es preciso recordar, que a la fecha, los Presos Políticos Mapuche llevan 73 días en huelga de hambre y sus demandas no parecen en ningún sentido desproporcionadas, sólo piden tres cosas: fin a la aplicación de ley anti terrorista en contra de ellos; que se les juzgue en tribunales civiles, hoy son juzgados por tribunales civiles y militares conjuntamente; y por último, que se impida a la fiscalía presentar testigos encubiertos o sin rostro.

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Santiago, 15 de Septiembre de 2010

Señor:
Sebastián Piñera Echenique
Presidente de la República
Presente

Los Premios Nacionales:
Nos encontramos profundamente conmocionados por la prolongada huelga de hambre de 34 mapuches, privados de libertad e imputados de la comisión de actos terroristas, perseguidos ante la Justicia ordinaria y militar. Nos dio cierto aliento el conocer de su reunión con dirigentes de los partidos políticos que se encuentran representados en el Parlamento y el anuncio de proyectos de leyes que podrían resolver la interpelación que nos hacen a la conciencia nacional los 34 mapuches que han puesto el sacrificio de sus cuerpos, privados de alimentos por más de sesenta días, para que en sus casos se haga justicia.

Ningún chileno puede permanecer indiferente frente a tal situación, menos en el tiempo histórico que nos encontramos y que nos habla de nuestras raíces, de nuestro ser nacional, de nuestro surgimiento como nación independiente en el concierto internacional.

Los pueblos originarios, especialmente el pueblo mapuche, forman parte indisoluble del ser chileno. Chile no sería Chile, ni los chilenos, chilenos propiamente tales, si no reconociéramos en nosotros el legado cultural de un pueblo que el dominador extranjero consideró valiente y heroico; de una dignidad y temple frente a la adversidad admirable. En la sangre de nuestros hermanos mineros que hoy aún subsisten bajo tierra está la herencia mapuche, aquella que forma carácter, y que define la identidad, de nuestros pueblos originarios.

Nos avergüenza y nos cuesta entender que sobrevivan y se les aplique leyes tan aberrantes como la ley antiterrorista, basada en presunciones en materias penales, que distorsionan absolutamente la naturaleza y veracidad de los hechos, y lesionan el derecho de todo ser humano a ser juzgado en forma justa, en directa relación y proporción con los actos efectivamente cometidos y no presumidos. La sola existencia de esta ley le da plena justificación moral al acto de sacrificio personal de estos 34 mapuches que hoy claman, no por la impunidad, sino simplemente porque se les juzgue por los daños o perjuicios que ellos hubieran efectivamente cometido y según las penas previstas en la legislación común para la comisión de dichos perjuicios y daños, sin aplicarles el superlativo de “terroristas” a actos que, según el derecho penal ordinario internacionalmente reconocido, no revisten tal carácter.

No podemos dejar de señalar que los proyectos de leyes anunciados para reformar esta legislación, no resuelven lo fundamental: que es restablecer la verdad sobre la naturaleza de los actos que se imputan a los 34 reos mapuches. Es un agravio a la razón, a la realidad, atribuirles el carácter de terroristas. Esta imputación es una mentira inaceptable, ellos sólo luchan por sus derechos ancestrales, utilizando los métodos históricos de resistencia ante los abusos cometidos, primero por el Imperio Español y luego por el Estado chileno. Este último es el que se ha encargado sistemáticamente de estigmatizarlos frente a la opinión pública nacional, criminalizando sus protestas políticas y sociales al calificarlas de terroristas.

Señor Presidente, usted era miembro del Senado cuando se aprobó la Ley Indígena. Lo invitamos a examinar las intervenciones parlamentarias que dan cuenta de las aberraciones y el desamparo que sufrieron los ascendientes del pueblo mapuche hoy en huelga de hambre: pillaje, robos, asesinatos, ocupaciones ilegítimas de sus tierras y tantos otros latrocinios, de los que hoy Chile entero se avergüenza. No podemos aceptar que aquellos -que sufrieron ayer en carne propia el terrorismo de Estado, en actos reconocidos por los propios parlamentarios, además de excluirlos y marginarlos de la sociedad, la que los instaba a renunciar a su identidad- sean hoy acusados de terroristas, cuando sólo reclaman sus tierras, sus derechos culturales, su reconocimiento constitucional como pueblo.

La única vía justa y rápida que podría resolver este dolor que traspasa nuestra alma nacional es que se modifique la Ley Indígena en términos de que los actos de reivindicación de sus derechos -reconocidos por la propia ley y el Convenio Nº 169 de la OIT, vigente actualmente en Chile-, y que se estimen penalmente reprochables sean procesados conforme a la ley penal común y los tribunales ordinarios de Justicia.

A su vez, nos parece moral y políticamente inaceptable exigir la deposición de la huelga de hambre como condición para encontrar una solución. Esa huelga de hambre no puede ser considerada como medida de presión, – porque la presión la ejercen sólo quienes tienen algún poder -, sino como la acción de quienes, careciendo de poder, echan mano de sus propios cuerpos, ejerciendo violencia contra ellos mismos, porque no tienen otro medio de hacer valer su voz en una causa que ellos y muchos estimamos como justa. Por lo que le pedimos encarecidamente acceda a la brevedad a abrir una mesa de diálogo, como es la solicitud de los comuneros en huelga, conducente a aceptar sin más dilación su legítima demanda de justicia.

Sólo así podremos resolver el drama nacional presente. De otra manera, Chile no podrá celebrar su Bicentenario.

Atentamente,

Castillo Velasco, Fernando
Premio Nacional de Arquitectura 1983

Salazar Vergara, Gabriel
Premio Nacional de Historia 2006

Uribe, Armando

Premio Nacional de Literatura 2004

Vila, Cirilo

Premio Nacional de Música 2004

Maturana, Humberto
Premio Nacional de Ciencias 1995
Núñez, Lautaro
Premio Nacional de Historia 2002

17
Sep
10

Historiadores chilenos enjuician el Bicentenario

“Se da inicio a las festividades,
buenas o malas, fastuosas o pobretonas
(humildes pero cariñosas), invariablemente autocongratulatorias, 
pero ¿cómo se acallan también las inevitables críticas
que suelen acompañar o seguir a estos arranques
de efusividad extrema”.
(Alfredo Jocelyn-Holt)*

Suelo escuchar el podcast del programa radial Desde Zero, que conducen los periodistas Claudia Álamo, Patricio Fernández y el profesor y escritor Rafael Gumucio, en el que como en muchos otros de la mañana se comentan los hechos más relevantes de las noticias. Esta semana, a raíz del Bicentenario, Gumucio entrevistó a varios historiadores chilenos: Gabriel Salazar, Claudio Rolle, Alfredo Jocelyn-Holt, Sofía Correa Sutil y el controvertido Premio Nacional de Historia 2010 Bernardino Lira Bravo. En lo personal, me parece interesante el trabajo de confrontar las diferentes visiones  de estos 200 años de vida independiente, de la mano de aquellos que se dedican a su estudio; por lo que invito a escucharlos y a reflexionar en este Bicentenario.

“El Mito de la Caverna”

Gabriel Salazar, Se graduó en historia en la Universidad de Chile, realizando paralelamente estudios en filosofía y sociología. Después del golpe de estado de 1973, estovo detenido Villa Grimaldi hasta 1976, partiendo exiliado al Reino Unido, país donde continuó sus estudios para doctorarse en Historia Económica y Social en la Universidad de Hull. En Chile, a partir de 1985, comienza una sólida producción en torno a la historia social chilena, la que le valió el reconocimiento indiscutido de sus pares otorgándole el Premio Nacional de Historia 2006. Entre sus obras más reconocidos de encuentran: Ser niño “huacho” en la historia de Chile (1990), Labradores, peones y proletarios (1986), Construcción de Estado en Chile (2005), Del Poder Constituyente de Asalariados e Intelectuales (2009), Mercaderes, empresarios y capitalistas (Chile, siglo XIX) (2009), Del Poder Constituyente de Asalariados e Intelectuales (2009), entre otros.

Escuche aquí la entrevista.


“Estamos viviendo una etapa de sueños”

Claudio Rolle, es licenciado en historia de la Pontificia Universidad Católica, y doctor en historia de la Universidad de Degli Studi di Pisa. Su labor profesional se centra en el estudio de la historia de Europa y de la historia de la música popular, siendo parte del Programa de Estudios Histórico-Musicológicos de Universidad Católica. Entre sus publicaciones, destacan: La idea de la paz y los movimientos pacifistas europeos a fines del siglo XIX y comienzos del XX (1988), Historia del Siglo XX chileno (2001), La Vida Cotidiana de un año crucial (2003).

Escuche aquí la entrevista.


“Es bueno celebras 200 años de república”

Sofía Correa Sutil, estudió Pedagogía en Historia en la Pontificia Universidad Católica, para luego sacar un Ph.D en Historia en la Universidad de Oxford. Se desempeña como Académica de Derecho en la Universidad de Chile en el Pregrado y Doctorado. Entre sus trabajos se encuentran: Chile en el siglo XX (1990), Documentos del siglo XX chileno (2001), Con las riendas del poder: La derecha chilena en el siglo XX (2005), Ciudadanos en Democracia. Fundamentos del sistema político chileno (2010).

Escuche aquí la entrevista.


“Hoy día en la Araucanía hay una ocupación militar”

Alfredo Jocelyn-Holt, estudió Historia del Arte en la Universidad Johns Hopkins, donde obtuvo también un Máster en Estudios Humanísticos. Regresó a Chile en 1979 y en 1990 se tituló de Licenciado en Derecho en la Universidad de Chile. Además recibió el título de Doctor en Historia de la Universidad de Oxford en Inglaterra, el año 1992. Entre sus obras más relevantes se encuentran: La Independencia de Chile: tradición, modernización y mito (2009). Historia General de Chile, Tomo III, II y I: (2000 – 2008). El peso de la noche: nuestra frágil fortaleza histórica (1999). El Chile perplejo: del avanzar sin transar al transar sin parar (1998).

Escuche aquí la entrevista.


“Al chileno le gusta un gobierno fuerte, eficiente y realizador”

Bernardino Bravo Lira, estudió Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile, titulándose como abogado en 1965. Posteriormente realizó estudios de postgrado en la Universidad de Münster. Este año 2010, recibió el Premio Nacional de Historia, despertando la controversia de sus pares debido a sus posturas conservadoras y sus vínculos con la dictadura de Pinochet. Entre sus publicaciones destacan: Fundamentos del Derecho Occidental (1970), Imagen de Chile en el siglo XX (1988), Editor Portales, el hombre y su obra. La consolidación del gobierno civil (1989).

Escuche aquí la entrevista.

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* “La cueca del Bicentenario o la fiesta recién comienza” Alfredo Jocelyn-Holt, La Tercera, 12 de septiembre de 2010.

01
Sep
10

TERCERA DECLARACIÓN PÚBLICA DE HISTORIADORES EN APOYO AL PUEBLO MAPUCHE

Como en otras dos oportunidades, un grupo de historiadores tanto chilenos como extranjeros, hacen un llamado de atención al Estado de Chile sobre la situación a la que se ve enfrentado el pueblo mapuche. Convocando además a historiadores, profesores de Historia y estudiantes de Historia, a manifestarse públicamente, el próximo martes 7 de septiembre, a las 12.00 horas en el frontis del Archivo Histórico Nacional.

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TERCERA DECLARACIÓN PÚBLICA DE HISTORIADORES

EN APOYO AL PUEBLO MAPUCHE

Los historiadores e historiadoras que suscribimos esta declaración nos vemos, una vez más, en la obligación moral de denunciar la sistemática política represiva que el Estado de Chile despliega en contra del pueblo mapuche. Las comunidades mapuche que han levantado como principales demandas la restitución de sus tierras ancestrales, el respeto a su condición de nación y el reconocimiento a su autonomía política, enfrentan hoy día una triple ofensiva represiva.

En primer lugar, policial. El territorio de la Araucanía continúa fuertemente militarizado, las comunidades son allanadas periódicamente y en la mayoría de las circunstancias sus habitantes son objeto de golpes, insultos y acciones de amedrentamiento. Los comuneros han denunciado, incluso, que sus viviendas son destruidas y sus alimentos y enseres son arrojados al piso. El trato que la policía brinda a mujeres, ancianos y niños es vejatorio y humillante. El despliegue policial, además, se caracteriza por el uso abusivo de un sofisticado arsenal, que incluye, helicópteros artillados, vehículos blindados, armamento automático y gases tóxicos.

En segundo lugar, los mapuche son objeto de una cuidadosamente orquestada ofensiva judicial. El Estado de Chile, a contrapelo de todos los tratados internacionales que ha suscrito, niega la existencia de un conflicto político en la Araucanía. En consecuencia, recurre a la legislación que dictara de manera espuria la dictadura militar (Ley 18.314 sobre conductas terroristas), para judicializar tanto las reivindicaciones como las movilizaciones del pueblo mapuche. Cabe señalar que 32 presos políticos mapuche se encuentran en huelga de hambre, en diferentes penales del sur del país, desde el 12 de julio de 2010. Este movimiento denuncia una serie de abusos e irregularidades de los cuales son objeto, entre las cuales destacan: torturas y vejámenes a los detenidos, montaje mañoso e ilegítimo de “pruebas” incriminatorias, uso de testigos encubiertos, doble procesamiento (tanto en tribunales de garantía como en tribunales militares) y solicitud por parte de las fiscalías de la aplicación de penas desmedidas en relación con los delitos que se les imputan. En el caso de Héctor Llaitul Carrillanca la Fiscalía de Cañete ha solicitado más 103 años de cárcel para el inculpado (sin contar los que está pidiendo la Justicia Militar). Cabe consignar que recientemente el cabo de carabineros Walter Rodríguez, responsable del asesinato del weichafe Matías Catrileo, en la zona de Vilcún en enero de 2008, fue condenado por la Corte Marcial a 3 años y un día de prisión. No obstante, este mismo tribunal dispuso concederle al asesino el beneficio de la libertad vigilada. Irregularidades y discriminación son la constante en los proceso que se siguen contra los mapuche encarcelados.

Por último, las comunidades mapuche enfrentan una ofensiva mediática. La mayoría de los grandes medios de comunicación del país, controlados por los mismos grupos económicos que depredan los recursos de la zona sur, no sólo han tendido un cerco de silencio en torno a las reivindicaciones de las comunidades en conflicto y a la larga huelga de hambre de los presos políticos mapuche; también han distorsionado groseramente el fondo y la forma de las movilizaciones y acciones de protesta que los mapuche han desplegado. La verdad irrefutable es que la violencia en la Araucanía ha sido protagonizada, fundamentalmente, por los aparatos de seguridad del Estado, mientras que las comunidades agredidas sólo han hecho uso (por lo demás con recursos operativos muy precarios), de su legítimo derecho a la autodefensa.

Convencidos de la necesidad de detener el accionar represivo del Estado en el sur de Chile y reconociendo el legítimo derecho de los pueblo originarios a la restitución de sus tierras usurpadas y a su autonomía social y política, los abajo firmantes convocamos a los historiadores, profesores de Historia y estudiantes de Historia, a manifestar públicamente estas denuncias el próximo martes 7 de septiembre, a las 12.00 horas en el frontis del Archivo Histórico Nacional.

Santiago, 1 de septiembre de 2010.

LISTA DE FIRMANTES AL 1 DE SEPTIEMBRE DE 2010

Sergio Grez Toso, Universidad de Chile.

Igor Goicovic Donoso, Director Magíster de Historia Universidad de Santiago de Chile.

Josep Fontana, catedrático emérito de la Universitat Pompeu Fabra, Barcelona, Catalunya.

Jorge Pinto Rodríguez, Universidad de la Frontera, Temuco.

Florencia E. Mallon, University of Wisconsin, Estados Unidos.

Julio Pinto Vallejos, Director Departamento de Historia, Universidad de Santiago de Chile.

Mario Garcés Durán, Universidad Santiago de Chile, Director ECO Comunicaciones.

Verónica Valdivia, Universidad Diego Portales.

Alberto Díaz Araya, Jefe Carrera de Historia y Geografía Universidad de Tarapacá, Arica.

Nelson Castro Flores, Jefe Carrera de Pedagogía y Licenciatura en Historia y Ciencias Sociales Universidad de Viña del Mar y profesor de la Universidad de Valparaíso.

Alexis Meza Sánchez, Vicerrector Académico Universidad ARCIS.

Claudio Barrientos, Director Escuela de Historia Universidad Diego Portales.

Luis Castro C., Director Carrera de Pedagogía en Historia y Ciencias Sociales Universidad de Valparaíso.

Pedro Rosas Aravena, Director Escuela de Historia y Ciencias Sociales, Universidad ARCIS.

Rodrigo Ruz Zagal, Jefe Archivo Histórico Vicente Dagnino, Universidad de Tarapacá, Arica.

Patrick Puigmal, Director del Programa de Estudios y Documentación en Ciencias Humanas (PEDCH) de laUniversidad de Los Lagos.

Carlos Gutiérrez P., Director Centro de Estudios Estratégicos.

Carlos Molina Bustos, Ministerio de Salud, responsable de la investigación histórica de la Unidad de Patrimonio Cultural del Ministerio de Salud, Chile.

Margarita Iglesias Saldaña, Directora de Relaciones Internacionales Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile.

Sergio Guerra Vilaboy, Presidente de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC) y profesor de la Universidad de La Habana.

Juan Guillermo Muñoz Correa, Universidad de Santiago de Chile.

Pedro Bravo Elizondo, Wichita State University, Kansas, Estados Unidos.

Francisco Peña Torres, Université Paris I, Panthéon- Sorbonne, Francia.

Carlos Contreras Painemal, Universitaat, Berlín, Alemania.

Jorge Magasich, Institut des Hautes Études des Communications Sociales, Bruselas, Bélgica.

José del Pozo, Université de Québec à Montreal, Canadá.

Augusto Samaniego Mesías, Universidad de Santiago de Chile.

Pablo Artaza Barrios, Universidad de Chile.

Pablo Aravena Núñez, Universidad de Valparaíso.

María Olga Ruiz Cabello, Universidad de Chile.

Marcela A. E. Cubillos Poblete, Universidad de La Serena.

Miguel Urrutia, Universidad de Chile.

Patricio Rivera Olguín, Universidad Arturo Prat, Iquique.

Rodrigo Sánchez Edmonson, Universidad de Chile.

Enrique Fernández Darraz, Universidad Alberto Hurtado.

Jaime Massardo, Universidad de Valparaíso.

César Leyton Robinson, Universidad de Chile.

Ángela Vergara Marshall, California State University, Los Angeles, Estados Unidos.

Carlos Ruiz Rodríguez, Universidad de Santiago de Chile.

Robert Austin, University of Melbourne, Australia.

Ernesto Bohoslavsky, Universidad Nacional de General Sarmiento/CONICET, Argentina.

César Cerda Albarracín, Universidad Tecnológica Metropolitana.

Luis Corvalán Márquez, Universidad de Valparaíso.

Susana Bandieri, Universidad Nacional del Comahue/CONICET, Neuquén, Argentina.

Daniel Palma, Universidad ARCIS.

Luis Galdames Rosas, Universidad de Tarapacá, Arica.

José Miguel Castillo Mora, historiador y concejal de Yecla (Murcia) España.

Fabio Moraga Valle, Universidad Autónoma de México, México.

Ernesto Bohoslavsky, Universidad Nacional de General Sarmiento/CONICET, Argentina.

Andrea Riedemann Fuentes, Universidad Libre de Berlín, Alemania.

Alberto Harambour Ross, Universidad Diego Portales.

Leonardo León Solís, Universidad de Chile.

Alfredo Lastra Norambuena, Universidad Arturo Prat, Santiago.

Nicolás Iñigo Carrera, Universidad de Buenos Aires.

Rolando Álvarez, Universidad de Santiago de Chile y Universidad ARCIS.

Iván Ljubetic Vargas, Centro de Extensión Luis Emilio Recabarren.

Jody Pavilack, University of Montana, Estados Unidos.

Carlos Mondaca Rojas, Universidad Arturo Prat, Iquique.

Pedro Canales Tapia, Universidad Pedro de Valdivia, La Serena.

María Eugenia Albornoz, Université de Lille III, Francia.

Claudio Pérez Silva, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Francis Goicovich, Universidad de Chile.

César Cerda Albarracín, Universidad Tecnológica Metropolitana.

Milton Godoy Orellana, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Marcelo Mella, Universidad de Santiago de Chile.

Manuel Fernández Gaete, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Sean Purdy, Universidade São Paulo, Brasil.

Yvette Lozoya López, Universidad de Santiago de Chile.

Maria Paula Nascimento Araujo, Universidade Federal do Rio do Janeiro, Brasil.

Horacio Tarcus, Universidad Nacional de San Martín, Argentina.

Eliana Ceriani Bórquez, Universidad de Valparaíso.

Eduardo Arias Nilo, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.

Mário Maestri, Universidade Paulista Federal, São Paulo, Brasil.

Franck Gaudichaud, Université Stendhal – Grenoble 3, Francia.

Claudio Díaz Pérez, Universidad de Valparaíso.

Salvador E. Morales Pérez, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México.

Robson Laverdi, Universidade Estadual do Oeste do Paraná, Brasil.

Geni Rosa Duarte, acadêmica Universidade Estadual do Oeste do Paraná, Brasil.

Dina V. Picotti C., Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina.

Karen Alfaro Monsalve, Universidad Austral de Chile.

Viviana Gallardo P., Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Jorge Cernadas, Universidad de Buenos Aires y Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina.

Marcos Fábio Freire Montysuma, Universidade Federal de Santa Catarina/Brrasil, Tesoureiro da Associação Brasileira de História Oral, Brasil.

Steven S. Volk, Professor of History Oberlin College, Oberlin, Ohaio, Estados Unidos.

Cristina Moyano Barahona, Universidad de Santiago de Chile.

Sean Purdy, Universidade de São Paulo, Brasil.

Fanny Barrientos Cruzatt, Universidad de Tarapacá.

María Graciela León Matamoros, Universidad Jaume I Castellón, España.

Eduardo Arias Nilo, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.

Margaret Power, Illinois Institute of Technology, Chicago, Estados Unidos.

Ariel Arnal, Academia de Historia de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, México.

Miguel Valderrama, Universidad ARCIS.

Guadalupe Álvarez de Araya, Universidad de Chile. Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) “Justo Arosemena”, Panamá.

Wilda Celia Western, Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

Carmen González Martínez, Profesora Titular de Historia, Universidad de Murcia, España.

Marisol Videla, Universidad ARCIS.

Gabriela Domecq, Universidad Nacional de General Sarmiento. Argentina.

Maximiliano Juan Pedrazzini, Universidad Nacional de Misiones. Argentina.

Lorena del Canto Flores, Universidad Bolivariana, sede Iquique.

Consuelo Figueroa, Universidad Diego Portales.

Danny Ahumada Vargas, Universidad de Santiago de Chile.

José Luis Cifuentes Toledo, profesor de Historia, Magíster de Historia y Ciencias Sociales.

Walter Delrio, Universidad Nacional de Rosario/CONICET, Argentina.

Myriam Olguín Tenorio, Universidad Cardenal Silva Henríquez y ECO Comunicaciones.

Marcos Fernández Labbé, Universidad Alberto Hurtado.

María Cristina Satlari, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina.

Germán Adolfo Morong Reyes, Doctor © en Estudios Americanos, Universidad de Santiago de Chile.

Paola A. Ligasacchi, Doctora © en Estudios Americanos, Universidad de Santiago de Chile.

Emilio Gonzalez, Universidade Tecnológica Federal do Paraná, Brasil.

Mónica Gatica, Universidad Nacional de la Patagonia, sede Trelew, Argentina.

Marcos Fábio Freire Montysuma, CFH / Universidade Federale Santa Catarina, Brasil.

Rubén Isidoro Kotler, Universidad Nacional de Tucumán – Asociación de Historia Oral de la República Argentina.

Ana T. Fanchin, Universidad Nacional de San Juan, Argentina.

Marcela Morales Llaña, Doctora © en Estudios Americanos, Universidad de Santiago de Chile.

Valeria Sonia Wainer, Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina.

Lucía Valencia, Universidad de Santiago de Chile.

Robson Laverdi, Universidade Estadual do Oeste do Paraná, Brasil.

Cristina Viano, Universidad Nacional de Rosario, Argentina.

Gustavo Bassin, Instituto Superior de Formación Docente 9-001 “Gral. San Martin”. Mendoza. Argentina.

Carolina Andaur, Dra. © El Colegio de México, México.

Robinson Silva Hidalgo, Doctor © en Historia, Universitat de Barcelona, Catalunya.

Ricardo López, Doctor © de Estudios Latinoamericanos Universidad de Chile.

Claudia Rojas Mira, Doctora © en Estudios Americanos, Universidad de Santiago de Chile.

Sandra Castillo Soto, Magíster © en Historia, Universidad de Santiago de Chile.

Francisca Giner Mellado, Magíster © en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Chile.

Isidora Sáez Rosenkranz, Magíster © en Estudios Latinoamericanos, Universidad de Chile.

Claudia Videla Sotomayor, Magister © en Historia, Universidad de Chile.

Andrea Mella Azabache, Magister © en Historia, Universidad de Chile.

Everaldo de Oliveira Andrade, Universidade Guarulhos – São Paulo, Brasil.

Alondra Peirano Iglesias, profesora ayudante del Centro de Estudios Interdisciplinarios Uruguayos (CEIU), Universidad de la República, Montevideo, Uruguay.

Federico Iglesias, Becario de Docencia de la materia Historia del pensamiento latinoamericano y argentino, Instituto del Desarrollo Humano de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina.

Alejandro Brito Peña, Universidad de Concepción.

Carolina González Undurraga, Universidad de Chile.

Renato Hamel Alonso, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Fernanda Del Río Ortiz, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Julián Suzarte Galvez, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Enrique Riobó Pezoa, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Nicolás Sazo Arratia, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Gonzalo Aravena Hermosilla, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Nicolás Penna Vizcaya, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Cinthia Vargas Leiva, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Carlos Rojas Sancristoful, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Soledad Álamos Fuenzalida, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Sebastián Rico Díaz, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Elena Romero Pérez, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Andrés Rojas Böttner, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Juan Maureira Moreno, Corporación Chilena de Estudios Históricos.

Sebastián Leiva Flores, Universidad ARCIS y Universidad de Santiago de Chile

04
Mar
10

Gabriel Salazar: “El descontento va a seguir y la única vía será robar” *

El miércoles pasado, un periodista del diario La Nación conversó con el Premio Nacional de Historia 2006 Gabriel Salazar, quien advierte que los saqueos han sido una constante en Chile y que ningún gobierno ha logrado aplacar la violencia social. Por la importancia que reviste la opinión del destacado intelectual, transcribimos esta entrevista.


El caos social en Concepción dio la vuelta al mundo. Durante el lunes el sonido de las sirenas de ambulancias y Bomberos se mezcló con el ruido de 25 tanques y con tiros que militares lanzaban al aire: en un día hubo cinco incendios intencionales, según Carabineros, para distraer a las fuerzas del orden y así saquear tiendas y edificios aledaños.

Los saqueos se habían extendido por todo el Biobío y en menor medida en el Maule, incluyendo casas particulares, consultorios y automovilistas asaltados en las carreteras. El gobierno ya ha enviado 14 mil militares y amplió el toque de queda en Concepción a 16 horas. Un panorama que, en cualquier caso, ha sido habitual en la historia de Chile. Según el historiador Gabriel Salazar, “los saqueos ocurren no sólo después de los terremotos, sino que han sido una constante desde el siglo XIX también en desordenes políticos, guerras civiles, e incluso movimientos huelguísticos. En la misma revolución pingüina apareció el vandalismo, que está muy latente. Se trata de una violencia social que ningún régimen ha logrado aplacar, ni Pinochet durante las protestas. Pero hay que explicarlo con cuestiones más de fondo”.

-¿Nota alguna diferencia en el grado de violencia?

-Sí. Es la más masiva, con más virulencia y una actitud más desafiante que antes. Como no hay canales políticos para ese descontento social, se manifiesta contra la propiedad y ahora sin respeto por las personas, como el asalto a un bus con gente que viajaba a ver a sus familiares. Ese tipo de frustración larvada que produce el modelo, hay que analizarlo más profundamente.

Ayer en La Tercera apareció una apología al Vicealmirante Luis Gómez Carreño, quien tras el terremoto de 1906 en Valparaíso ordenó fusilamientos públicos de saqueadores para restablecer el orden.

-Es la vieja práctica del Ejército chileno que, recordemos, se formó matando mapuches y después rotos y peones. La gran solución siempre ha sido tirar a matar y el problema continúa: cuento 23 masacres y todas contra la clase popular. Si uno ve la televisión, se encuentra con casas de adobe y de tablas en el suelo, porque es la población popular la que ha sido castigada. Aunque junto al terremoto social, ahora hay uno empresarial, con la destrucción de edificios, el aeropuerto y carreteras, y que demuestra cómo las empresas construyen las cosas a medias.

Cómo proyecta esta crisis social. ¿Cree que la sangre llegue al río?

-Es posible en ciertos casos, porque los delincuentes de las poblaciones están armados. Pero sería puntual, porque no es lo mismo enfrentar a cinco carabineros que a tres mil hombres con tanquetas. De todas formas no es posible apagar el caos social de inmediato. Va a llegar la ayuda por donaciones durante dos semanas, pero falta mucho tiempo para que se reorganice el mercado y la población vuelva a la normalidad. El descontento va a seguir siendo grande y la única vía será robar. Y si eso continúa, Piñera tendrá que recurrir al Ejército y comenzar su gobierno con estado de sitio, como comenzó Pinochet.

* Por Rodrigo Alvarado E. / La Nación: 3 de marzo de 2010

07
Sep
09

Declaración de historiadores en apoyo al pueblo mapuche.

Pocas veces hablan los historiadores, pero cuando lo hacen suele ser una voz contundente que apela a una mirada seria, que se aleja de la coyuntura mediática que generan los intereses económicos en nuestra sociedad. Esta vez, un número importante de académicos dedicados a la historia se refieren al conflicto que se está viviendo en el Gulumapu *.

Los invito a reflexionar en torno a este categórico documento, que plantea una dimensión diferente a la que entregan los medios de comunicación locales.

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Pakos contra mujer mapucheCon dolor e indignación, los historiadores e historiadoras que suscribimos esta declaración, constatamos que la interpelación que le hiciéramos a la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, en enero de 2008, en torno a acoger las demandas históricas  del pueblo mapuche no sólo no ha sido escuchada, sino que, por el contrario, el cerco represivo y mediático se ha intensificado. Prueba de ello es el asesinato el miércoles 12 de agosto del joven comunero mapuche Jaime Mendoza Collío. Queremos, en consecuencia, ratificar ante el pueblo chileno y la comunidad internacional lo señalado hace un año y medio atrás.

1. Rechazamos la militarización del Gulumapu (territorio histórico del pueblo mapuche), la instauración de un régimen permanente de vigilancia y terror policial, el encarcelamiento y procesamiento de comuneros mapuches y el cobarde asesinato de Jaime Mendoza Collío.

2. Consideramos que situaciones de esta naturaleza tienen una larga génesis histórica, que arrancó con el proceso de conquista y ocupación militar de la Araucanía por las huestes españolas en el siglo XVI, cuando empezó el proceso de usurpación de las tierras indígenas. Si bien la resistencia mapuche logró contener durante los siglos coloniales y en las primeras décadas republicanas el avance invasor, durante la segunda mitad del siglo XIX, a medida que el Estado nacional chileno se consolidaba, nuevamente la clase dominante fijó sus ojos en esos territorios, desplegando la mal llamada “Pacificación de la Araucanía”, que culminó con el despojo violento de las tierras del pueblo mapuche y su confinamiento en reducciones que han perpetuado su pobreza, marginación y discriminación hasta nuestros días.

3. Desde entonces la lucha de los mapuches por recuperar sus tierras ancestrales no ha cesado aunque se ha represion_mapuche2bmanifestado de manera diversa y ha conocido avances y retrocesos según los momentos históricos. Comenzando con la constitución de las  primeras organizaciones mapuches (mutualistas y culturales) a comienzos del siglo  XX hasta las actuales recuperaciones de tierras, pasando por la participación en  partidos políticos, el levantamiento de Ranquil de 1934 (en alianza con campesinos  pobres chilenos) y las “corridas de cerco” de los años de la Reforma Agraria, se  puede observar una notable continuidad histórica en las demandas de tierra, justicia y libertad de este pueblo.

4. En los últimos años las reivindicaciones históricas mapuches han sido enfrentadas por el Estado de Chile de manera esencialmente judicial y policial, criminalizando sus luchas y negándose al reconocimiento de su autonomía como pueblo. Esto se ha  traducido en una creciente militarización de la Araucanía, la aplicación de la Ley Antiterrorista, heredada de la dictadura militar, y el cerco mediático oficial respecto  de la realidad que se vive en ese territorio.

5. Los principales agentes del Estado, al igual que las autoridades regionales y locales de la Araucanía, los partidos políticos representados en el Parlamento, las organizaciones empresariales y la mayoría de los medios de comunicación social han patrocinado o avalado esta ofensiva represiva contra las comunidades mapuches, guardando un silencio cómplice o deformando groseramente lo que está  ocurriendo.

6. Esta situación requiere un drástico cambio de política del Estado de Chile, que debe asumir un reconocimiento pleno de la diversidad de pueblos originarios existente en nuestro país, lo que implica, entre otros puntos, la autonomía política de las  comunidades indígenas, la devolución de sus tierras arbitrariamente usurpadas en base al “derecho de Conquista” y el pleno respeto de los Derechos Humanos de sus integrantes.

7. Frente a la justicia de las demandas históricas del pueblo mapuche y teniendo presente el actual escenario represivo que el Estado chileno ha configurado en la Araucanía, manifestamos nuestra más profunda solidaridad con el pueblo mapuche y advertimos a las autoridades de gobierno que la violencia desatada por la policía en la región sólo legitima el derecho a la autodefensa de aquellos históricamente agredidos.

Santiago de Chile, 19 de agosto de 2009.

Firmantes:

Sergio Grez Toso, Universidad de Chile.

Igor Goicovic Donoso, Universidad de Santiago de Chile.

Julio Pinto Vallejos, Universidad de Santiago de Chile.

Jorge Pinto Rodríguez, Universidad de La Frontera (Temuco).

Patrick Puigmail, Universidad de Los Lagos (Osorno).

Milton Godoy Orellana, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Verónica Valdivia Ortiz de Zárate, Universidad Diego Portales.

Augusto Samaniego Mesías, Universidad de Santiago de Chile.

Margarita Iglesias Saldaña, Universidad de Chile.

Alberto Díaz Araya, Universidad de Tarapacá (Arica).

Pablo Aravena Núñez, Universidad de Valparaíso.

Alejandra Brito, Universidad de Concepción.

Manuel Loyola, Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez.

Pedro Rosas Aravena, Universidad ARCIS.

Luis Corvalán Márquez, Universidad de Valparaíso.

Nelson Castro, Universidad de Valparaíso.

Sergio Caniuqueo Huircapán, Comunidad de Historiadores Mapuche.

Luis Vitale Cometa, Universidad de Chile.

Claudia Videla, Universidad de Chile.

Karen Alfaro Monsalve, Taller de Ciencias Sociales Luis Vitale Cometa (Concepción).

Pablo Artaza Barrios, Universidad de Chile.

Alexis Meza Sánchez, Universidad ARCIS.

Patricio Quiroga Zamora, Universidad de Valparaíso.

Claudio Robles, Universidad Austral de Chile (Valdivia).

Beatriz Areyuna Ibarra, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Mario Valdés Vera, Universidad ARCIS (Concepción).

Leonardo León Solís, Universidad de Chile.

Claudio Pérez Silva, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

César Leyton Robinson, Universidad de Chile.

Manuel Fernández Gaete, Universidad Bolivariana (Los Ángeles).

Ivette Lozoya López, Universidad de Santiago de Chile.

Marcos Fernández Labbé, Universidad Alberto Hurtado.

César Cerda Albarracín, Universidad Tecnológica Metropolitana.

Alberto Harambour Ross, Universidad Diego Portales.

Pedro Canales Tapia, Universidad Pedro de Valdivia (La Serena).

Daniel Palma, Universidad ARCIS.

Eduardo Palma, Universidad de Chile.

Claudio Barrientos, Universidad Diego Portales.

José Luis Martínez Cereceda, Universidad de Chile.

Francis Goicovich, Universidad de Chile.

Jorge Iturriaga, Pontificia Universidad Católica de Chile.

Juri Carvajal Bañados, Universidad de Chile.

Juan Carlos Gómez Leyton, Universidad ARCIS.

Marcelo Mella Polanco, Universidad de Santiago de Chile.

Eduardo Cruzat C., Universidad ARCIS (Cañete).

Cristina Moyano Barahona, Universidad de Santiago de Chile.

Sebastián Leiva, Universidad ARCIS.

Lucía Valencia Castañeda, Universidad de Santiago de Chile.

Rodrigo Sánchez, Universidad de Chile.

Fabio Moraga Valle, Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Robinson Silva Hidalgo, Taller de Ciencias Sociales Luis Vitale Cometa (Concepción).

Juan Guillermo Muñoz, Universidad de Santiago de Chile

Carolina Andaur Marín, Universidad de Talca.

Carlos Sandoval  Ambiado, Universidad Bolivariana

Carlos Molina Bustos, Universidad de Chile

Jury García Ancamil, Alliance Françoise (Viña del Mar)

Jaime Massardo, Universidad de Valparaíso

Claudia Drago, Universidad Bolivariana y Pontificia Universidad Católica de Chile

08
Ago
09

Gabriel Salazar habla de Formación Docente

Uno de los temas que cruzan la discusión en torno a la calidad de la educación es la Formación Docente, en este sentido me parece oportuno recordar la entrevista realizada por la Revista Docencia del Colegio de Profesores (1), al premio Nacional de Historia 2006 Gabriel Salazar Vergara (2). En ésta, el destacado intelectual aborda los componentes de una carrera profesional centrada en la realidad social del alumno, la violencia juvenil, la marginación social y el gremio docente.

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“El profesor debe ser ante todo y toda la vida un investigador”


Queríamos partir por el Premio Nacional de Historia, ¿lo sorprendió?

La verdad es que quedamos sorprendidos. Por el hecho de ser un historiador, un intelectual crítico del capitalismo en general y de este modelo neoliberal en particular, no esperaba que me lo dieran. He postulado al premio más que nada por acciones y la buena voluntad de personas como María Angélica Illanes, Pablo Artaza, Julio Pinto, amigos y compañeros, que han hecho todo un papeleo. Fue, efectivamente, una sorpresa.

En el medio educativo, independientemente del mérito que usted pueda tener, sus textos no son los que se utilizan ni en la enseñanza básica ni en la media, ¿es entonces una sorpresa doble?

Sí, pero lo que yo sé es que muchísimos profesores utilizan la historia social  “bajo cuerda” en sus clases. Una funcionaria del Ministerio de Educación me contó que ella ha tenido que distribuir en varias escuelas los volúmenes de la Historia Contemporánea de Chile que hicimos con Julio Pinto. Eso no significa una oficialización, pero sí entra como bibliografía auxiliar o suplementaria. Una gran cantidad de profesores lo está utilizando. Me lo han dicho ellos y los alumnos secundarios también me lo han informado. De alguna manera sectores sociales están hablando y trabajando con textos no sólo míos, sino también de Julio Pinto, Mario

Garcés, etc. Son profesores que han sido nuestros alumnos. Ese es un hecho que va a ir en aumento. Entonces, el premio significa un espaldarazo, pero ojalá que no sea la oficialización de una historia social.

Hay otro factor que contribuyó, no a oficializar, pero sí a legitimar el premio, en las esferas más formales, y es el hecho de que connotados historiadores de derecha han dado su conformidad con que se reconozca este tipo de historia.

¿Cuál es la diferencia que hace entre oficializar y legitimar?

Oficializar, es cuando el Estado lo asume y se adueña del discurso. Sin embargo, la posibilidad de apropiarse de un discurso historiográfico como éste sólo puede ser de la boca para afuera, porque si se lo toma en serio tendrían que suicidarse el sistema y el modelo neoliberal para dar paso a otra cosa.

Usted plantea que muchos profesores están trabajando con sus textos y con esa línea de reflexión. Sin embargo, ellos han sido formados en un contexto adverso. ¿Cómo es posible que haya docentes que estén dispuestos a trabajar discursas, narrativas de ese tipo, en un mundo como el de hoy?

Es importante distinguir que los profesores no son un elenco profesional homogéneo. Tal como hay generaciones y generaciones de estudiantes, hay generaciones y generaciones de profesores. Un porcentaje muy alto del profesorado se formó en la época de un régimen autoritario, por tanto tienen una formación propia de la dictadura. Hay otra generación de profesores que se formó en los ochenta y fueron marcados por las jornadas de protestas, por los conflictos con Pinochet, pero que no tuvieron una formación todavía concreta, desde el punto de vista de potenciar la ciudadanía, los movimientos sociales, culturales, juveniles, etc. Y hay otra generación, que es la actual. Son estudiantes que están entrando ahora, o que ingresaron a partir del 2003 en adelante, que están marcados no por la lucha contra Pinochet, sino por la experiencia del mercado. Es decir, cómo el mercado está golpeando su casa, sus pares, su familia, a ellos mismos, y tienen la tremenda experiencia de la nueva cultura popular que está surgiendo en las poblaciones, sobre todo entre los jóvenes. Entonces, vienen con otra base y la historia social se entiende maravillosamente con ellos.

Por eso las camadas de profesores también cambian y se fusionan con su tiempo histórico. Los profesores más antiguos, los de la otra democracia, tienden todavía a manejarse a través de partidos políticos. La generación de profesores formados durante la última época de Pinochet y la actual, están manipulando este tipo de literatura cercana a la historia social. Añadiría, además, que el grueso de las tesis de los jóvenes de los fines de los 80 tiene relación con problemas sociales contemporáneos. Cuando haces una tesis sobre algo, quedas marcado por ella durante mucho tiempo. Eso explica que, aun cuando el gobierno, las clases políticas, o el ministerio, a través de la política educacional oficial marca ciertas líneas, ofrece cierta bibliografía y señala ciertos textos escolares, esta nueva generación mete bajo cuerda esta literatura. El nuevo movimiento estudiantil secundario está muy formado en esta línea.

¿Y qué rol están cumpliendo las universidades que también están marcando esa formación inicial?

Las universidades no están ni adaptándose, ni especializándose en ese problema porque están más preocupadas de su propia supervivencia y de su propia estructuración como universidades, que de adecuarse a la cultura o a las tendencias que marcan las juventudes. He trabajado en varias universidades y he visto lo que señalo.

Los planteles de profesores de las universidades se centran en el trabajo. Hay casos individuales de profesores, o grupos, o determinados centros, que tratan de hacerlo, pero no es la tendencia mayoritaria. Hace falta una reforma profunda, no sólo de la educación como sistema, sino de la formación de profesores en la universidad. El gobierno, a pesar que hizo una reforma educativa, tampoco ha tocado este tipo de problemáticas. No ha ido al fondo del problema. No ha tenido una política agresiva al respecto. Sólo le ha interesado la cobertura, más computadores, mejores locales. El informe de la OCDE dice que el sistema educativo sigue centrado en la competitividad como gran principio educativo. Todo se limita a saber si llegaron más niños, los sueldos, la competencia, elevar los puntajes, etc.

No hay proyecto, ni tenemos ninguna salida a lo que pueda significar una propuesta educativa, y lo mismo pasa con los educadores comunales que están embotellados en su verdad, en su sede, tampoco salen.

¿Cómo tendría que ser esa propuesta que, según usted, no se ha hecho?

Toda política educativa tiene que estar influenciada de las tendencias reales que están marcando la reorganización de la sociedad y la cultura social, porque la cultura social y la sociedad misma están siendo influenciadas profundamente por el plan laboral. El empleo será el constructor de sociedad y cultura en esta sociedad; sin embargo, el plan laboral pareciera que está prohibido tocarlo. A partir de ese plan laboral están surgiendo consecuencias enormes para la estructuración de la sociedad, de las relaciones sociales, de la situación de la familia, de la situación de los niños, el aumento en el número de “cabros guachos”, etc. Esto último no se ha pensado en términos del impacto que tiene en la educación.

Por otro lado, tiene que recoger lo que los propios actores sociales han estado produciendo como respuesta a este problema: La autoconstrucción de identidad en el margen, una cultura juvenil de nuevo tipo con símbolos, identidad, lazos solidarios en redes y grupos, tribus, colectivos locales, prácticas de asociatividad distintas a las tradicionales; todo un mundo cultural en la calle súper atractivo para los cabros que no coincide con lo que pasa al interior del aula. Entonces hay dos mundos educativos en este momento: el del aula que se rige mucho por los viejos principios, tipo “occidente educa”, y luego “el mercado educa” para que compitan bien, versus este otro mundo de una cultura que se autoeduca en función de construir identidad como se pueda. Eso genera cultura. Entonces, es evidente que los cabros sean atraídos como moscas por esta cultura de la calle. Mientras no recojamos eso como principio educativo, exigir más rendimiento, mejores puntajes, o evaluar a los profesores por sus metodologías y pagarles menos cuando no están bien evaluados, no resuelve problemas de fondo.

¿Podría usted profundizar lo que está planteando?

Junto a un equipo hicimos una investigación en Rancagua basada exclusivamente en entrevistas sobre la sociedad civil popular de las zonas más pobres de esa ciudad. Entrevistamos a los profesores de las escuelas de los barrios populares, y eso nos llevó a concentrarnos en los niños. Descubrimos tres cosas fundamentales:

Primero, su familia está destruida, por el modelo laboral, padre ausente porque no vive ahí o porque está trabajando. Quedan solos, subsumidos en frustraciones enormes, formando pandillas.

Segundo, la reacción espontánea de los niños es a solidarizar con el cónyuge que queda en el hogar para ayudar a resolver el problema económico, por lo que salen a trabajar. Los profesores nos decían que el 80% del curso sale de clases y parte corriendo a vender “El Rancagüino”, a recoger frutos, al río a sacar arena. Esta solidaridad se va desarrollando mentalmente con su familia y produce una reacción solidaria entre cabros chicos botados. Reciben, además, solidaridad de los jóvenes y de los viejos directores de los clubes deportivos de barrio. Entonces, se generan redes y lazos de solidaridad horizontal, de ellos con los viejos, de ellos entre sí, de los jóvenes hacia ellos y de las profesoras hacia ellos. Crecen en ese mundo, en una cultura autoeducativa. Conocen lo que es solidaridad, saben hacerla, generarla y dividirla, en la horizontalidad. En esa experiencia que les pesa, esos muchachos van creciendo y funcionando por horizontalidad, no por jerarquía.

El tercer elemento que observamos, es que, pese a lo anterior, esos chicos están carentes de afecto, porque las madres aunque estén con ellos, los botan, los   rechazan, los retan o les pegan. Viven con una desesperación tal que la única reacción frente a eso es la rabia, la frustración y la violencia.

Los profesores nos decían: “de repente nos agreden, de repente nos abrazan, nos besan, son violentos y reaccionan rompiendo cosas materiales”. En ese proceso identitario vemos dos aspectos fundamentales, uno es la solidaridad, y el otro es la violencia. Esta última como reacción a su frustración. Por eso, es imposible pensar en erradicar las reacciones violentas de los cabros a través de la educación formal. Ahora, si uno se da cuenta de que es un sujeto rebelde, pero un rebelde que sabe de solidaridad, entonces, conceptualmente podríamos hablar de un rebelde con proyecto.

A la luz de todo eso, me pregunto: ¿Por qué no confluimos en un principio educativo, a partir de la naturaleza misma de estos niños? Por un lado si más encima haciendo todo eso, que era como mejoramiento personal, uno pensaba en la solución para los pobres, fabuloso. La generación actual de profesores ya no cree mucho en la ciencia. Cree más en su memoria, en las experiencias de la calle. El profesor descubre que su rol no es transmitir la ciencia de occidente para lograr la justicia social, sino el problema es cuánto le creo a los cabros para que se desarrollen ellos como verdaderos actores sociales de su destino. Y si yo le creo a los cabros es porque voy a creer lo que está pasando en la calle. Entonces el rol del profesor de la nueva generación es un enlace entre el aula y lo que pasa en la calle, un “lleva y trae” permanentemente de manera más consiente.

Al nuevo profesor hay que formarlo para que trabaje en los dos ámbitos, y eso no significa sólo tratar materia en aula, significa investigar en terreno, significa publicar, conmover el desarrollo cultural y social en terreno, convertirse en un intelectual en el terreno, en un agente social de desarrollo en terreno. Sólo de esa manera los profesores se podrían adaptar a todos los ambientes y a todas las culturas, y ser eficiente en todas.

Hay una gran demanda en todas las escuelas de Historia por estudiar la historia social, es la que se ve privilegiada. El 80% de las tesis tiene que ver con cuestiones contemporáneas, entonces ahí se produce el enlace con las otras disciplinas, van a revisar los archivos, o las bibliotecas de trabajo social, de psicología comunitaria.

Me han invitado a dar conferencias donde el público en su mayoría son los viejos profesores, gremialistas, que pertenecen a partidos políticos. Pero no reaccionan, no tienen las mentes abiertas para estas cosas nuevas. Los que más aprenden y participan son los jóvenes. Un profesor que se convierte en “un pasa materia” por 35 años seguidos produce su muerte intelectual. El verdadero profesor debiera ser ante todo un intelectual, que piensa por sí mismo, piensa con los cabros, piensa en   conjunto y está, por tanto, produciendo ciencia o produciendo cultura. Creo que el profesor debe ser ante todo y toda la vida un investigador. Eso impide que se muera el intelectual en el profesor, y por trabaje al unísono con la comunidad local. El profesor debiese ser formado en función de su capacidad de investigar su medio, producir para ese medio, a tono con los actores, compartir la ciencia y la pedagogía con esos actores, para trabajar como una especie de intelectual orgánico. Eso es educación.

En algunos textos usted trabaja el tema de la educación participativa, educación dentro de la construcción de una educación ciudadana.

¿Es posible realizar ese tipo de educación, en este contexto?

El actual sistema educativo chileno ha tenido un déficit crónico, que es la masa marginal. Los cesantes y trabajadores precarios han siempre fluctuado entre un mínimo de 35% y máximo 65%. Nunca se ha resuelto este problema por más que los parámetros macroeconómicos estén fantásticos. Los subempleos son también fantásticos. Entonces, los sistemas educativos de este país, a lo largo de la historia, nunca han enseñado a los ciudadanos jóvenes y a los niños a cambiar el sistema. Todo lo que se les enseña es a reproducir el sistema. Por ejemplo, la educación cívica consiste en que los cabros se aprendan de memoria la ley para que la obedezcan. No se les enseña a decir quién, cómo y por qué se dictó esa ley. Si esa ley fue justa o injusta, legítima o ilegítima, no se cuestiona. Se les enseña a obedecer.

Eso significa que esta educación potencia la gobernabilidad del sistema. Nunca se les ha enseñado a los niños y jóvenes a ser ciudadanos, a construir sistemas, a construir o a reconstruir el Estado, a construir o reconstruir el mercado y, por tanto, a construir o reconstruir la sociedad. Es decir, nunca se les ha enseñado a usar su soberanía, a usar su poder constituyente. Todo lo que signifique cambio social, construcción de Estado, construcción de sociedad, es una tarea que ha sido apropiada por las fuerzas políticas en primer lugar, la clase política en segundo lugar, pero la ciudadanía nunca ha participado en esos procesos.

Frente a lo anterior, el joven tiene que autoeducarse al margen, casi   clandestinamente, en aprendizaje del marxismo, en educación política, en educación popular, por medio de los cordones populares en educación.

Educar para el cambio, educar para ser ciudadanos en todo el sentido de la palabra, nunca ha sido parte del sistema formal de educación. Por eso aparecen estos procesos por fuera, y por eso la cultura callejera es profundamente autoeducativa y tiene ventajas con respecto a la otra. La educación de aula nunca va a lograr eliminar a los cabros encapuchados. No sacan nada con decir que son malos.

¿Cómo ve al gremio docente?

Por un lado, tengo la idea de que el gremio docente es probablemente de los gremios más masivos del país. Tiene como cien mil profesores. Es de los gremios mejor organizado y que ha intentado abrir un debate a todo nivel, a lo largo de Chile. Es un gremio formidablemente organizado.

Por otro lado, observo440px-GabrielSalazar una división por pugnas políticas que vienen del pasado, de una política que corresponde a la otra democracia, no a ésta. Pero, además está dividido entre generaciones. Veo que los profesores jóvenes están mucho más alerta y más sensitivos. Los más viejos son grandes gremialistas, sin duda, asisten a las reuniones, participan, pagan sus cuotas. Pero esta ausencia de intercambio, de retroalimentación con el medio juvenil, le quita fuerza al gremio como conjunto, porque si predominara más la sensibilidad de estos jóvenes y menos la obcecación política de algunos, probablemente el gremio hubiera propuesto una política educativa de recambio potente y no lo está haciendo. Sé que hay conciencia de eso. Se discuten cosas. La revista Docencia trae artículos en esa dirección. Pero, como gremio, no se ha hecho una propuesta determinante y potente en ese sentido, como tampoco lo ha hecho la universidad y menos el gobierno.

Notas

1.- Revista Docencia, n° 30. Diciembre de 2006.

2.- Profesor de Historia y Geografía, Sociólogo y Filósofo, Doctor en Historia. Ha publicado numerosos libros, entre los que se destacan: Labradores, Peones y Proletarios (1985); Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas (1990); Los Intelectuales, los Pobres y el Poder (1995). Es coautor, junto a Julio Pinto, de los cinco volúmenes de la Historia Contemporánea de Chile (Ed. LOM, 2002); Mercaderes Empresarios y Capitalistas (Sudamericana 2009). Actualmente se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile.

25
Dic
07

“Las Fuerzas Armadas han asumido siempre al Movimiento Popular como un Enemigo Interno”

 

El último número de la revista Patrimonio Cultural (1), viene dedicado íntegramente a la conmemoración del centenario de la matanza de la Escuela Santa María de Iquique. En una edición, finamente ilustrada, se abordan los trabajos de historiadores tales como Sergio Grez, Mario Garcés, Gonzalo Peralta y, además, una interesante entrevista al Premio de Nacional de Historia 2006, Gabriel Salazar. Esta última, me permito escoger para un análisis histórico más detallado de los luctuosos acontecimientos ocurridos hace 100 años.

“Las Fuerzas Armadas han asumido siempre al Movimiento Popular como un Enemigo Interno”

Este investigador, Premio Nacional de Historia 2006, incorporó nuevos sujetos de estudio a la historiografía tradicional. De hecho, más de alguien lo considera el fundador en Chile de una escuela historiográfica, la Nueva Historia Social, cuyo sello es precisamente la inclusión de los más desposeídos.

Por Cristián Labarca*

Conversar con Gabriel Salazar es conversar con la historia. ¡Vaya lugar común! Lo poco común es que al oírlo, y a diferencia de todo diálogo con el grueso de los historiadores chilenos, el auditor no tarda en sentirse observador activo de acontecimientos de enorme relevancia que, sin embargo, ocurren a la vuelta de la esquina, a veces frente a sus narices. A sus 70 años, Salazar se mueve con agilidad: un día dialoga con los líderes “pingüinos” del movimiento estudiantil, otro con un grupo de dirigentes de ferias libres. En cada uno de estos encuentros toma el pulso a una historia viva de la que jamás nos hablaron en la escuela, la del ciudadano de a pie, ese que día a día madruga y trasnocha construyendo, en absoluto anonimato, este país. Historia demasiado presente que es observada, analizada, vivida y compartida por Salazar.

Tras el golpe de Estado de 1973, Gabriel Salazar fue detenido y conducido a los centros de detención Villa Grimaldi y Tres Alamos. Mientras estuvo detenido, entre 1975 y 1976, desarrolló un curso de historia económica chilena, que después se convertiría en el libro “Historia de la acumulación capitalista en Chile (apuntes de clase)”(2). En 1976, partió al exilio al Reino Unido y regresó en 1985, editando ese mismo año su obra más importante “Labradores, Peones y Proletarios”(2).

Hoy, como Rousseau, el filósofo, sociólogo y Premio Nacional de Historia 2006 defiende que “la soberanía no debe delegarse ni se delega. Todos los que están arriba, supuestamente en este centro de poder, con su memoria oficial, con su Constitución Política, con sus fusiles bajo el brazo, por más que tengan la fuerza, la ley y el discurso de legitimación tardía, no tienen ni legitimidad ni son soberanos, la soberanía siempre radica en el sujeto libre. Es un derecho humano fundamental, por eso da derecho a la rebeldía y por eso que los jóvenes se rebelan. Y lo hacen de distintas maneras, echando abajo mobiliario urbano o pensando cómo levantar un proyecto político alternativo, esto se basa precisamente en el legítimo derecho a la rebelión cuando te enfrentas a un sistema que es ilegítimo, cuando no consultaron tu soberanía para construirlo. Aunque un gallo sea pobre, harapiento, lo que se quiera, pero el tipo es soberano en todo momento. Claro que individualmente no pesa nada, pero si nos asociamos, sí”.

¿Hay similitud entre este sujeto que aún no da el paso hacia esa asociación, y aquel de hace 100 años, a propósito de la conmemoración de la matanza en la Escuela de Santa María de Iquique? Se ha subrayado bastante respecto de la similitud de ambos períodos; auge económico que generó, como sucede hoy, opulencia en forma paralela a una gran desigualdad. Actualmente somos el 8º país más desigual del mundo.

Tanto a fines del siglo XIX como en el XX y ahora en el XXI, hay dos factores que se repiten. Uno es la existencia de un gran poder económico externo que hace fuerza para que Chile abra sus puertas a su comercio, por tanto exige librecambismo, liberalismo, y que se bajen los aranceles aduaneros para que entre la mercancía a borbotones y se creen las condiciones para que además entre el capital extranjero a invertir en lo que quiera. Eso se dio a fines del XIX, en el XX y ahora en el XXI se sigue repitiendo. Otro factor que ha determinado que esto se repita son las Fuerzas Armadas. En Chile, las Fuerzas Armadas han sido siempre partidarias de asociarse con ese poder externo, porque ellos creen en la geopolítica y piensan que lo lógico es asociarse con el máximo poder mundial, para buscar de alguna manera tener un poder relativo frente a los poderes locales, los vecinos: Perú, Bolivia, Argentina. Las Fuerzas Armadas chilenas buscaron primero la cercanía con Inglaterra, después Estados Unidos y ahora el mundo entero para tener la fuerza necesaria. En función de eso siempre han dado golpes de Estado en la misma dirección, nunca han dado un golpe de Estado de un verdadero nacionalismo, para cerrar las puertas y decir ‘bueno, desarrollemos nosotros y dejemos a estos poderes fuera’. Nunca han dado un golpe de Estado para desarrollar la industria o restablecer la igualdad social. Por esa misma razón es que nunca han asumido una identidad con el movimiento popular, al contrario, lo han visto siempre como un enemigo interno.

Las Fuerzas Armadas están enfermas porque partieron combatiendo a los mapuches, durante casi cuatro siglos se formaron combatiendo al indígena. Después siguieron combatiendo y persiguiendo a los rotos, vagabundos, peones. Luego, durante los años ’10, ’20, siguieron matando a los obreros subversivos. Más tarde con los humanoides, como llamaba Merino a la gente de izquierda. Y ahora están calladitos, pero ante cualquier cosa van a salir de nuevo a enfrentar a los jóvenes subversivos. Es una enfermedad cultural, política, que atenta contra la soberanía ciudadana. Necesitan ser reeducados, y sólo la ciudadanía puede reeducarlos. Estoy seguro de que si hoy se hace una encuesta al respecto –nadie se atreverá a hacerla- la gran mayoría de la juventud votará que haya abolición del Ejército nacional, reemplazo por milicias ciudadanas. Ya se pensaba eso en los ’60, por eso creo que equivocadamente pensamos que a través de las armas se podía derrotar a estos gallos, pero no, la verdadera arma contra los políticos no es otro fusil, es la cabecita.

¿Cuál es la importancia de conmemorar, más allá de la efeméride, una matanza como la de Santa María de Iquique? ¿Cree que de la historia se pueden sacar lecciones?

Es importante recordar las masacres, que son muchas. Si partes de la Independencia para acá, sumas veintitrés. ¡Veintitrés veces! Si tú piensas que en dos siglos las Fuerzas Armadas han intervenido veintitrés veces en la misma dirección, es que la cosa está mal. Entonces es bueno que estas masacres emblemáticas se recuerden.

¿Por qué esta es particularmente emblemática?

Por la cantidad enorme, por las condiciones –los masacraron en una escuela, porque los ametrallaron- y luego porque se convirtió en un recuerdo que permaneció mucho tiempo semiolvidado, la prueba está en que el monolito que recuerda la masacre, que es una porquería de un metro de alto, está todo borroneado y en medio de una feria libre donde lo tapan con lechugas y cebollas. Entonces, gracias a la Cantata Santa María que tuvo un éxito sensacional gracias a Quilapayún, es que se fue convirtiendo en algo emblemático. No es extraño que los libros que se han escrito y se siguen escribiendo hasta ahora sean todos posteriores a la cantata. Es la cantata la que abre el proceso de mistificación, pero tan emblemática como ésta hay muchas otras.

Está bien recordar eso, pero hay que recordar las otras. Y recordarlas todas, porque eso da cuenta de quién es el que mata aquí. Y no una vez, sino veintitrés veces, y están listos probablemente otra vez, por eso digo que están enfermos. En el fondo la puntería de la recordación no debe dirigirse al sentido de victimización, lloremos todos juntos con los caídos, aquí hay que sacar rabia para mirar y apuntar al que realmente mata. Por eso que es bien interesante lo que planteó tiempo atrás un grupo de sicólogas que decía ‘no está bien que todos los 4 de septiembre hagamos una marcha que parte en la Alameda, insiste en pasar por Morandé 80 y va al cementerio a llorar junto a la tumba de Allende. Es reproducir el mito, recordarlo siempre como un mito de dolor, terminar llorando la pena. ¿Por qué no dar vuelta la marcha?’, decían ellas, ‘¿Por qué no partimos en la tumba y vamos luego a La Moneda, con rabia?’. Yo diría ni siquiera a La Moneda, partiría a un regimiento, al regimiento Buin que está por ahí cerca.

¿Con qué intención?

¡A decirles que son asesinos! Y no una vez, veintitrés veces. Una institución que veintitrés veces ha masacrado es como si un criminal matara a veintitrés personas. A los responsables del 11M español, ¿recuerdas cuántos miles de años sumaba la pena que les dieron? Y estos gallos que veintitrés veces han hecho masacres donde han muerto no sé cuántas personas (un día las voy a contar) se merecen por lo menos una pena que corresponda a una acción soberana de la ciudadanía, y eso equivale a una reconstrucción de la institución.

Llama la atención que en el caso chileno la construcción del movimiento popular de matriz obrera, a diferencia de otros movimientos sociales en América Latina de la misma época, permaneció ajena a la implementación de la violencia como forma de respuesta frente a la represión estatal.

Es cierto que las masacres paralizaron una forma de acción… que no era violenta tampoco, porque hay que considerar que hubo masacre en 1890, en 1903, 1905, 1906, 1907… en rigor no hay que hablar sólo de Santa María, es una seguidilla de masacres, en circunstancias que el movimiento popular en esos años no era violentista. Cierto que los peones, la masa marginal, aprovechaba cualquier coyuntura y movilización callejera de los huelguistas y de los obreros propiamente tales, para lo que han hecho siempre: asaltar el comercio porque son pobres y saquear los almacenes. Pero esa no es violencia política, llámala delictual, marginal, desquite, lo que sea. Es cierto que la seguidilla de masacres obligó al movimiento popular a cambiar de táctica y pasar de un tipo de propuesta a otro. Y en el nuevo tipo de propuesta desafortunadamente comenzó a primar la configuración de un partido político que empezó a colocar su gente dentro del Congreso Nacional y del Estado, aceptando la Constitución Política de 1925, que se hizo absolutamente al revés de lo que querían los movimientos social-populares. Los partidos políticos que aceptan esa constitución liberal, alessandrista, que traicionó todo el movimiento popular, siguen la ruta abierta por Alessandri y se meten dentro del Estado, dentro de esa constitución, igual que ahora. Por eso es que el Partido Comunista al final acepta la constitución, ya que con ésta apostaba a tener diputados y senadores. Cuando aparece, el Partido Socialista hace lo mismo. Y de nuevo el PC no halla cómo colocar un par de diputados dentro del Congreso y aceptar la vía institucional que fue impuesta por Alessandri a espaldas del movimiento popular. Ese es el cambio que se produce, este nuevo movimiento político, desde dentro de un Estado liberal, necesitaba apoyo electoral y éste lo logran organizando a los trabajadores de una manera distinta a como se organizaban éstos antes del año ’30, y se aprovechan del decreto con fuerza de ley dictatorial de Carlos Ibáñez del Campo, del Código del Trabajo, para comenzar a meter a los trabajadores sindicales industriales y sacarlos de las mutuales y las mancomunales que ellos habían construido antes. Estos sindicatos, ahora, por sí solos, no pueden hacer nada salvo pedir más salarios y hacer huelga por eso. La presión para que se les resuelva la petición la hace el partido político y se forma esta correa transmisora: sindicato – partido político – congreso – gobierno. Es el gobierno el que resuelve los problemas y así se va generando el circuito del populismo. Eso es lo que cambia después de 1907, pero fue un cambio para peor, porque mató al movimiento popular -en este caso sindical- en lo que tenía de autonomía, soberanía, lo que tenía de capacidad propositiva.

¿Qué impide hoy que este movimiento obrero popular no alcance, después de un siglo, la fuerza que necesita para provocar un cambio real?

Bueno, porque lo han destruido y revolcado en el suelo dos veces. Después de 1907 se puso fin a todo el movimiento mancomunal y mutual que era autónomo -orgullosamente propositivo más que peticionista- lo revuelcan y lo reconstruyen luego con organizaciones sindicales dependientes de partidos populistas, a su vez dependientes del Estado, el Estado es el que hacía la revolución, no el pueblo.

Viene el golpe militar y de nuevo lo refriegan y le eliminan la posibilidad de organizarse a través de grandes confederaciones sindicales que hoy son una pura pantalla, y no le dan ninguna otra orientación. Pero tiene que reconstruirse, eso es lo interesante de este período, cómo se puede reconstituir el movimiento popular, no digo el movimiento sindical; una cosa es la clase popular y otra la confederación sindical. Entonces la gran pregunta hoy es: ¿vamos a insistir en organizarlo todo con centro en los sindicatos o vamos a tratar de unir al pueblo y generar como pueblo?

Esta última es la opción que usted defiende.

Claro. Yo concuerdo, los obreros son importantes, los trabajadores que tienen buen contrato son importantes, pero tan importantes como ellos son los que tienen trabajo precario, temporal, que trabajan cuatro meses y cuatro no. Esa es la gran masa de la población ocupada hoy. La gran tarea sociopolítica y sociocultural hoy es unificar al conjunto de la clase popular, por eso me la juego. Para mí, tan importante es el cabro huacho que callejea, el cabro que está con pistola peleando con los pacos, como el obrero que lucha por mantener sus ingresos y a su familia.

Entonces la violencia también es una alternativa.

Es que ese es el problema. Siempre se tiende a pensar en función de estrategias políticas, como si la estrategia política fuera una ciencia que se discute en un congreso de partido y se toma una opción. Y se dice ‘opción por la violencia, opción parlamentarista, opción por la negociación…’. No, lo que pasa es que el sistema genera una gran cantidad de sujetos diferenciados, de identidades distintas. Y cada uno de ellos asume su conflicto a su manera y reacciona. Algunos reaccionan con la violencia. Si yo estoy indignado con el sistema porque mis viejos están sin pega y se separaron y más encima se agarran a combos en la casa y le pegan al cabro chico y yo estoy hirviendo de rabia y quiero estudiar y resulta que me cobran tanto, y si llego a la Universidad me cobran más todavía y si logro estudiar quedo endeudado… Entonces ando con una rabia evidente, pero no sé cómo mierda canalizarla con una proyección política, porque no hay la instancia política institucionalizada para hacer eso. ¿Qué hago? Si tengo oportunidad, agarro a peñascazos a los pacos, rompo lo que pille por delante y dejo constancia de que no estoy contento. Eso es violencia también. Entonces, no es cuestión de decir elijamos esta violencia o no.

Pero es un camino válido.

Válido en la perspectiva de cada sujeto que lo tome. El problema nuestro es que si queremos unificar al pueblo, vamos a tener que aceptar en alguna medida eso, pero siempre orientando en virtud de una salida política que interese realmente a los sectores populares y que tiene que salir de los sectores populares.

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Notas

Cristián Labarca es Periodista.

1. Revista Patrimonio Cultural. N° 45 (año XII). Directora Nidia Palma; $ 1600. www.patrimoniocultural.cl

2. LOM, 2003.

3. Ediciones Sur, 1986 / LOM, 2000.

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