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02
Ene
11

Los números de 2010

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Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

¡NO a la reducción de las horas en historia! noviembre, 2010

2

La Reforma del Estatuto Docente… el debate que viene. febrero, 2010
1 comentario

3

El Drama de la Constituyente en la Historia de Chile octubre, 2009
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4

Prueba INICIA, una Discusión Engañosa. mayo, 2010
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5

Piñera despeja dudas sobre su proyecto educativo. mayo, 2010
1 comentario y 1 “Me gusta” en WordPress.com,

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10
Sep
10

Profesorado y trabajadores: Movimiento educacional, crisis educativa y reforma de 1928

En la página del Laboratorio de políticas Públicas de la ciudad de Buenos Aíres (LPP), aparece un interesante ensayo de la historiadora chilena Leonora Reyes Jedlicki, en el que aborda el proceso que gestó la reforma educativa chilena de 1928. El texto da cuenta, no sólo de la maduración del gremio de los profesores como un actor social relevante, sino también el equilibrio entre propuestas de mejoramiento económico y propuestas de cambio al modelo educativo imperante en la época. Los docentes del centenario patrio, fueron capaces de prever la ineficacia del modelo pedagógico impuesto por las oligarquías del siglo XIX y principios del XX, sino que, además, proponer al país un modelo pedagógico nuevo, que se adelantó en años a la discusión moderna.

Creo que en estos tiempos de escaza discusión, se hace necesario leer el reconfortante relato de la profesora Reyes, por lo cual transcribo íntegramente el documento.

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Profesorado y trabajadores:

Movimiento educacional, crisis educativa y reforma de 1928

Leonora Reyes Jedlicki (1)


Existe en nuestro país un nutrido entramado histórico de movimientos sociales y de educadores que, a pesar de su diversa procedencia social y cultural, así como sus especificidades históricas particulares, desde principios del siglo XX –con períodos de subsidencias y emergencias– ha ido articulando un proyecto educativo fundado en la relación de la escuela con la comunidad, teniendo como horizonte la democratización de la sociedad, en función de devolverle a los sujetos su capacidad deliberativa en las decisiones atingentes al gobierno educativo y comunitario.

A fines del s. XIX y durante la primera parte del s. XX, en pleno auge de la “cuestión social” (2) diversos grupos de base ensayaron experiencias pedagógicas de carácter experimental y auto-gestivo (3). Entre ellas cabe mencionar las Escuelas Federadas y Racionalistas de la Federación Obrera de Chile (FOCH), las Escuelas Libres y Racionalistas de las organizaciones obreras anarquistas, la propuesta de Reforma Integral de la Enseñanza Pública impulsada por la Asociación General de Profesores de Chile (AGP), la Universidad Popular Lastarria de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, y, por qué no, los Círculos de Estudio organizados por el Padre Fernando Vives en contra de los intereses del Partidos Conservador y la autoridad eclesiástica. Dichas experiencias emergieron con fuerza, relativa autonomía y progresiva sistematicidad en el contexto del agravamiento de la crisis social provocada por la deslegitimación de la clase política y la ausencia de una legislación laboral y social satisfactoria para los sectores asalariados y sus familias.

El presente artículo se concentrará en relevar algunos de los aspectos fundamentales de las propuestas provenientes de dos movimientos sociales: el profesorado y los trabajadores, los que durante la década de 1920 se aunaron en una crítica al monopolio estatal en la educación pública. Nos referimos específicamente a dos organizaciones representativas de esta corriente: la Asociación General de Profesores y la Federación Obrera de Chile. Estas propuestas fueron capaces de congregar y ganar la simpatía de un amplio sector de la sociedad, influyendo con sus agendas de reforma en la legislación y la organización del sistema educativo. Paradójicamente y debido al éxito que alcanzaban se convirtieron en un elemento de cuidado para el Estado, siendo desconocidos, desarticulados y perseguidos. Sin embargo, esta experiencia que congregó a los docentes y obreros de Chile a principios del s. XX, sentó las bases intelectuales de lo que serían los procesos de experimentación y reforma educativa que continuarían cimentando la acumulación de un saber pedagógico y su constante desarrollo.

Asociación General de Profesores de Chile

y la versión local de la Escuela Nueva

Desde el siglo XIX que el profesorado del sistema de instrucción primaria tuvo que enfrentar una realidad tensionada entre lo que se le exigía socialmente y las posibilidades reales de gestión que le dejaba la ley, es decir, decidir cómo, por qué, a quiénes y para qué educar. En las tres primeras décadas del siglo XX, comenzó, lenta pero expansivamente, su intervención en la escena pública como un actor visible y proponente. Además, convocó a huelgas y organizó congresos llegando a poner en jaque el modelo de Estado Docente vigente hasta ese entonces (4).

Los maestros pidieron cada vez más grados de participación y de mejoramiento en sus condiciones laborales, asumiendo un discurso crítico sobre las prácticas autoritarias y centralistas insertas en la tradición escolar. Exploraron una dimensión social de democracia que buscaba los nexos con el entorno de la escuela, pero también ensayaron nuevas formas de administración escolar (incorporando la participación del profesorado en su decisión, gestión y producción) y de enfrentar los problemas del aula o del establecimiento, promoviendo la autoinvestigación docente y la reflexión colectiva sobre la práctica pedagógica.

Dentro de este contexto surgió y se planteó el “modelo radical de reforma” de la Asociación General de Profesores (5). Más allá de una mejora en sus condiciones laborales y salariales, los docentes proponían una renovación profunda a los cimientos epistemológicos del sistema educativo. Ésta se nutrió de las ideas del movimiento europeo-norteamericano de la Escuela Nueva concentrado en las especificidades de la personalidad del niño y sus habilidades prácticas e intelectuales (6). En el centro de esta nueva concepción pedagógica estaba “el niño como un ser distinto del adulto”, tenía su propia inteligencia, identidad y personalidad. El niño debía concebirse entonces como lo que era: un ser en crecimiento. Los fundadores de la “escuela vieja” habían planeado su organización, sus métodos y procedimientos, sin conocer realmente al niño. Lo que se había hecho era en realidad una escuela para “hombres chicos”.

Pero también incidieron las corrientes educativas emergentes en América Latina, especialmente de José Vasconcelos en México; quien encabezaba la implementación de un sistema educacional que había abolido las distinciones de clases; de José Carlos Mariátegui en Perú, quien lideraba una nueva concepción pedagógica sintetizando la visión indígena de la clase obrera y de los maestros peruanos, oponiéndose a la visión del educando como mero destinatario de la educación e incorporándolo como parte activa del proceso de enseñanza-aprendizaje; del movimiento reformista universitario de Córdoba, que había propuesto reformas radicales al interior de la Universidad; de las corrientes anarco-sindicalistas y anti-partidarias obreristas ajenas a la influencia pro-soviética (7).

Los maestros asociados asumieron que el problema pedagógico era algo que no debía ser parcelado del instante social que vivía el país. Era necesario para un real cambio en las concepciones y prácticas educativas que el profesor, concebido hasta entonces como un receptáculo de metodologías pedagógicas, pasara a ser un sujeto que se interesara por los asuntos de la colectividad. De esta manera, el docente basaría su práctica educativa sobre una concepción filosófica y orientación social que nunca dejaría de ver al niño como el centro de la educación y de velar para que viviera su infancia en plenitud.

La Escuela Nueva en tanto “escuela-vida”, una “célula palpitante del organismo nacional”, no podía pertenecer sólo a los maestros. La escuela debía ser en primer lugar de los niños y de sus padres, de los obreros, industriales, agricultores, profesionales, periodistas. Los vecinos deberían acercarse a la escuela y participar de ella, porque para la AGP, la educación era, antes que nada, un problema social, de la colectividad, en palabras de Luis Gómez Catalán “el más grande de los problemas humanos” (8).

La Escuela Nueva además reconocía que el niño era un ser inquieto y activo. Por eso también se conoció como Escuela Activa, definiéndola como “un lugar que tendría el mínimo de salas, sólo las indispensables para ciertas clases que requieren escritorios. La verdadera enseñanza se daría en los talleres y en los campos de cultivo y de crianza, la verdadera escuela sería la que más se acerque a la naturaleza, la que tuviera el cielo por techo y el césped y la arena por pavimento, el horizonte por ventana y las flores, los frutos y los insectos, y los árboles por libros de estudio” (9).

De esta forma se gestaba en el Chile de las primeras décadas del siglo XX el primer movimiento crítico público frente al modelo de escolarización oficial. El viejo modelo de educación pública elitista, segregatorio y centralizado era cuestionado en su orden, en su práctica y en su ideología. Ni los debates pedagógicos como el de 1912 o las Conferencias sobre Educación Popular organizadas por “El Mercurio” en 1913; ni las obras escritas por los grandes educacionistas de la época como Darío Salas, Francisco Encina, Luis Galdames o Enrique Molina; ni las iniciativas filantrópicas como las Escuelas Nocturnas privadas para obreros, revirtieron este proceso. Desde las autoridades la solución se buscó, por medio de un consenso inter-élites, la dictación de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria (1920). A pesar de ello, corrió la misma suerte que las alternativas anteriores.

Las Escuelas Federales Racionalistas de la

Federación Obrera de Chile

Al igual que los maestros primarios agrupados en la AGP, la FOCH declaró al unísono “el fracaso de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria” (10). En primer lugar, la Ley no había resuelto, entre otras cuestiones, la insuficiencia de escuelas en relación “a la enorme cantidad de niños que debería ir a ellas”. Y aunque hubiera suficientes ocurriría que “los niños, en su inmensa mayoría, no podrían concurrir pues carecían de vestidos, de alimentos y de útiles” (11). En segundo lugar, tampoco había resuelto, ni resolvería el problema del analfabetismo: su “rodaje enteramente centrista” desatendía en forma lamentable la educación en las distintas regiones del país. En tercer lugar, las Juntas Comunales –aquellas llamadas a hacer cumplir la obligación escolar– en muchas partes no estaban constituidas y en otras sus miembros eran “incapaces, negligentes, politiqueros o sectarios” (12). En cuarto lugar, las municipalidades no daban cumplimiento a las obligaciones que le imponía la Ley “y a los fondos que deben destinar anualmente para fundar escuelas, le dan otro destino” (13). Por último, exigieron que el Consejo de Educación Primaria, encargado de vigilar y direccionar la educación primaria, debía estar “completamente libre de la influencia política y sectaria y religiosa y asegurar a la mujer una representación proporcional a su sexo” (14). Demandaron participación con poder de decisión en aquel Consejo porque querían imprimirle “valores” democráticos a la enseñanza. Para eso el pueblo debía estar representado en su seno y exigieron la presencia de un obrero dentro de éste (15).

La enseñanza oficial, según decían, preparaba al niño “para la perpetuación del injusto régimen social en el que vivimos, y lo hace en forma sistemática,  encadenándole el espíritu hacia la vida en el pasado” (16). La escuela fiscal dependiente de la política estatal llegó a verse como la principal causa de la atrofia intelectual de los niños hijos de trabajadores y trabajadoras, y como una vía para “conservar el orden vigente”. A través de las páginas del principal órgano de prensa de la FOCH puede leerse que:

“En vez de ampliar los conocimientos de los niños, estrecha el círculo de ellos a fin de limitar las ansias naturales de libertad de los descontentos. De ese modo se somete al hombre a tolerar el injusto y criminal régimen social en que los débiles son mantenidos ahora por toda clase de medios. Por tanto la escuela del Estado y la sectaria de todos modos atrofian las facultades intelectivas del niño para que puedan subsistir castas” (17).

La indignación se concretizaba en una toma de distancia de la “escuela burguesa”. Al mismo tiempo, fue abonando terreno para que naciera lo nuevo. Y lo nuevo implicaba subvertir el orden vigente, es decir, crear escuelas propias. Así fue como de la negación se pasó a la afirmación.

La FOCH se planteó la creación de las “Escuelas Federales Racionalistas” desde la necesidad de “abrir escuelas para la instrucción primaria de los descendientes i hermanos de los federados”, así como de establecer “cuantos otros medios sean útiles al progreso moral, material e intelectual de los federados i de los obreros en general, i al perfeccionamiento en el ejercicio de los oficios” (18). Respecto de los medios proponía: “escuelas, talleres de enseñanza profesional, bibliotecas y teatros, salas de audiciones musicales o de conferencias, gimnasios o cualquier otro medio educacional destinados a hombres mujeres y niños”. (19)

Las Escuelas Federales Racionalistas se plantearon como espacios pedagógicos autónomos y críticos frente a la educación ofertada por el Estado, gestionados y financiados por los propios sindicatos y las familias que los componían; basados en una concepción pedagógica de base científica, anticlerical y de investigación sobre sus raíces históricas (enseñaban historia social) así como de análisis sobre los problemas que enfrentaba su colectividad.

1925–1928: el movimiento social de educadores y asalariados como motor de transformación social

Las falencias y los vacíos de la Ley de Educación Primaria Obligatoria se constataron con fuerza, como se dijo, a partir del segundo año de su puesta en marcha. A las críticas señaladas por la FOCH sobre el carácter “burgués” y “limitante” de la educación estatal, se unieron las emergentes de la propia institucionalidad docente, quienes a partir del reclamo colectivo por sus salarios y la constatación de la desvalorización social del gremio profundizaron sus reflexiones sobre la trascendencia política de la condición de maestro o maestra normalista. A través de las páginas de Nuevos Rumbos, emergió la crítica sobre la figura tradicional del maestro primario rutinario, a-crítico, repetidor memorístico y atrapado en las redes del clientelismo político característico del período parlamentario. De otro lado, fue levantado un ideal de maestro, inédito en Chile: un sujeto que estudiaba, interpretaba, elaboraba, se asociaba con otros y decidía sobre su realidad educacional. Por último se auto-definía como un grupo con identidad propia tomando distancia del profesorado secundario y universitario, reivindicando con orgullo su proximidad con las clases asalariadas movilizadas. En efecto, insistieron mucho en esta proximidad: “nadie como nosotros tiene más contacto con los obreros… tenemos los mismos medios de vida. Ellos viven de un salario que se llama jornal y nosotros vivimos de un salario que se llama sueldo. En vano tratan de establecer diferencia entre esas dos cosas…” (20).

La demanda popular de educación emanaba de una misma situación de marginalidad y exclusión, y exigía una misma actitud asertiva y soberana para resolverla. Acaso por esto mismo, la frontera entre ambas propuestas tendió, en esta coyuntura, a diluirse. Los maestros, por un lado, no sólo participaron muchas veces como docentes invitados a dar clases en las Escuelas Federales Racionalistas instaladas por la FOCH, sino también –como los obreros– plantearon la necesidad de que las familias intervinieran en los contenidos curriculares de la propuesta educativa. La FOCH, por su lado, pese a haber impulsado su propio proyecto educativo a través de la instalación de más de veinte Escuelas Racionalistas a lo largo del país, apoyó decididamente la propuesta de reforma escolar llevada  a cabo por el movimiento de los maestros primarios. Lo anterior demostró que las distintas alternativas pedagógicas levantadas desde la sociedad civil no necesariamente se oponen entre sí –dada la fuerza de su matriz común– sino tienden más a confluir hacia estrategias pedagógicas emancipadoras impulsadas por un trabajo conjunto, articulando educadores y espacios pedagógicos formales y no-formales.

La Asamblea Constituyente Popular de 1925 significó un momento clave en el que ese diálogo se dio al más alto nivel. En efecto, fue allí donde se decidió cuál sería el proyecto pedagógico del conjunto del movimiento popular (21). En ese trance, la FOCH dio su venia –con reparos que no alcanzaron a apañar el acuerdo– para que los principios constitucionales referidos a la educación pública fuera la propuesta de la Asociación General de Profesores. La FOCH, aparentemente, comprendió que el proyecto pedagógico de los maestros, en su esencia, no distaba del suyo. Confiaron y dejaron que los maestros lideraran la propuesta de conjunto. Esta refería una particular definición de Estado Docente:

“La finalidad de la enseñanza es capacitar al hombre para bastarse a sí mismo económicamente y darle una cultura desinteresada que lo dignifique y lo haga amar y comprender la verdad, el bien y la belleza. El Estado debe proporcionar los fondos para la enseñanza pública, que debe ser gratuita desde la escuela primaria hasta la Universidad. A los consejos de maestros, padres y estudiantes corresponden la plena dirección de la enseñanza. La única intervención del Estado en la enseñanza pública debe ser la de proporcionarle los fondos para que ésta realice sus fines propios y la de ejercer el control de la capacidad técnica de los educadores, respetando en forma absoluta la libertad de la cátedra y el espíritu del magisterio” (22).

Con esta propuesta y en medio de un ambiente de intensa agitación social, el Presidente Alessandri concedió una Audiencia a solicitud de los maestros para dar a conocer los principales puntos del proyecto pedagógico de reforma que proponían. La organización y la agitación general no parecía impresionar al gobierno, la crisis educacional existía, pero era un problema que, a juicio del Presidente, debía resolverse entre políticos. Era un asunto de Estado, no de la Sociedad. Para los principales representantes del movimiento de maestros primarios, por el contrario, eran ellos mismos los mejor calificados para proponer una reforma educativa al país. Sus razones: conocían de cerca la realidad de las escuelas, tenían profesionalismo técnico y real experiencia docente, y, lo más sólido: la fuente de legitimidad y soberanía que les brindaba el ancho movimiento de asalariados que había tomado conciencia de la importancia de reformar el sistema educacional del país. Por ello, y por la proximidad del llamado a aprobar una Carta Fundamental, los maestros pensaban que lo que debía tratarse en la Audiencia no podía ser otra cosa que sancionar una propuesta social que tenía legitimidad y soberanía. Pero el Presidente Alessandri, político antes que nada, pensaba distinto, tal como lo grafica este extracto de lo dicho a los maestros en la Audiencia:

“…(ustedes) se encuentran empeñados en agitar al pueblo sobre una campaña que es de incumbencia del Gobierno, y que la ignorancia del pueblo no permite comprender. Lo que ustedes deberían haber hecho fue convencerme a mí de las bondades de su reforma, porque es el gobierno el que las va a dictar. La campaña que hacen ustedes es inconveniente y desquiciadora, porque significa una presión que mi dignidad de Mandatario no puede tolerar y si continúan en ella no les dicto ninguna reforma. Yo debo hacer sentir el principio de autoridad, tan maltraído en este país (…). Es el Gobierno el encargado de explicar las leyes sociales y no ustedes, porque su labor está en la escuela y nada más que en la escuela. Ustedes han constituido un Estado dentro del Estado y su Club es un centro donde se reúnen toda la gente que sustenta principios disolventes y en donde se me ataca diariamente. Tengo la mesa toda llena de partes que me trae la policía, y es increíble que los maestros de mi patria haya que tenerlos constantemente vigilados por la policía” (23).

Los Maestros respondieron: “creemos que tanto o más importante que la reforma de la Constitución, es la reforma de la educación, porque usted nada va a sacar señor Presidente, con que se dicte una nueva Constitución y nuevas leyes, si el pueblo es analfabeto, si el pueblo no sabe interpretar esas disposiciones” (24). Solicitaron luego que, al menos, promoviera las dos reformas a la vez (la constitucional y la educacional). El Presidente insistió en su negativa. Reiteró que no podía dictar decretos-leyes hasta que no se normalizara la vida institucional del país, por lo que no abordaría aún el problema de la reforma educacional. Más bien lo trataría en la asamblea constituyente que pensaba convocar.

El Presidente Alessandri designó una comisión consultiva para la reforma a la Constitución que dirigió en todo momento, y cuando consideró que estaba terminado (con el texto de la nueva carta fundamental redactado), definió que no era necesario convocar a la Asamblea Constituyente propiamente tal, decidiendo que el texto aprobado por la Comisión (designada por él) era el que debía ser presentado para la aprobación ciudadana (vía plebiscito). De este modo, la Educación Pública quedó normada en la Carta Fundamental bajo los criterios políticos tradicionales: se consagraba el principio tradicional de Estado Docente y se creaba una poderosa Superintendencia de Educación.

Después de eso, los maestros ya no podían imponer su Proyecto por la “vía soberana” elegida, sino por la “vía constitucional” de la petición. Comenzaron a depender de la “buena voluntad” de los gobernantes y de los políticos. Y un militar, Carlos Ibáñez del Campo fue quien, en 1927, les ofreció implementar su plan de reforma y ocupar los cargos superiores del Servicio de Instrucción Pública (25). Los maestros, habían dudado al principio, pero luego decidieron aceptar la oferta. Eso implicaba aceptar que la política sería el instrumento central de su proyecto social. Y ése era un terreno desconocido para ellos. En ese plano no tenían experiencia técnica, sino ingenuidad y candidez.

La reforma educacional de 1928 destaca en el marco de la historia educacional nacional por ser la primera vez en que se intentó abarcar tantos sectores del sistema educacional y tantas variables del proceso educativo en un mismo cuerpo legislativo. Se pretendió el desarrollo de una reforma “integral” que ubicara a los estudiantes al centro del quehacer pedagógico y a los docentes y la comunidad trabajando en su programación, dirección e implementación. Sus fundamentos iluminaron, de hecho, el proceso de renovación del sistema escolar en Chile durante las siguientes décadas. Como es posible observar, las concepciones educativas contenidas en el Plan de Reforma Integral, que funcionó como el fundamento de la reforma de 1928, arrancaban de los principios de la Escuela Nueva. Estos enunciados se concretizaron en una legislación (Decreto 7.500) (26) que hasta el día de hoy sorprende, por su orientación y radicalidad. Como ejemplo de lo que significó en el contexto nacional, se señalan algunos de sus artículos:

Art. 61: “El trabajo escolar se realizará de preferencia al aire libre, utilizándose para ello el jardín, el bosque, la montaña, la playa y todo sitio que favorezca la salud del niño”.

Art. 62: “El Programa de Estudios dictado por el Ministerio es considerado como ‘programa mínimo’ y los Consejos Provinciales podrían ampliarlo, ‘de acuerdo con los recursos y necesidades nacionales’. Para desenvolverlo y cumplirlo se dará la necesaria libertad al profesor”.

Art. 64: “En las escuelas sólo se usarán los textos autorizados por el Gobierno y se procurará que el material didáctico facilite la auto-educación de los niños”.

Art. 68: “Se ordena la supresión de exámenes y se estipula que “las promociones se harán anualmente tomando en cuenta los trabajos y asistencia del alumno durante el período escolar”.

Ninguno de estos artículos habría sido posible de no mediar una fuerte presión social sobre las esferas políticas, presión que encabezaron los maestros, pero que convocó a una gran cantidad de actores de los sectores obreros y asalariados.

Corolario

La implementación de la Reforma propuesta por los maestros primarios había requerido, entre otras acciones, de la jubilación de los docentes más viejos y de la implementación de una infraestructura adecuada a los métodos educativos. Ello implicaba paliar las deficiencias materiales del sistema. Esto significó una inversión económica importante por par te del Estado y que no fue bien recibida por Hacienda. Por otro lado, el avance de la reforma tensionó a los sectores más tradicionalistas quienes resistieron y utilizaron la crisis financiera para socavar la reforma y revelar los primeros síntomas del fracaso de concretizar la modernización impulsada.

En septiembre de 1928, el Presidente Ibáñez dio un golpe de timón, interrumpiendo la “reforma radical” e iniciando la “contrarreforma”. Los dirigentes de la AGP fueron despedidos y perseguidos. La organización administrativa democratizadora fue suprimida, las comunidades disueltas y restablecido con más vigor el autoritarismo funcionario y pedagógico.

Como es usual, una situación puntual fue la que hizo estallar un proceso que se estaba incubando de forma soterrada: un conflicto suscitado entre estudiantes y maestros de dos Escuelas Normales (Angol y Chillán). Los estudiantes habían intentado organizar una asamblea escolar aplicando el nuevo orden administrativo que instauraba la reforma con el apoyo de los Directores locales designados por el Departamento de Educación. Con ello, desafiaron abiertamente a los profesores tradicionalistas. Cuando un estudiante fue suspendido por insultar a las autoridades educacionales, el conjunto de los estudiantes se fue a huelga. El hecho de que la Asociación (ahora en el poder) apoyara la rebelión de los estudiantes en contra de los profesores fue algo que la administración del Presidente Carlos Ibáñez no toleró. Esta decisión no sólo exaltaba la actitud subversiva de la Asociación –ya anotada por el Presidente Alessandri– en un ambiente ya enrarecido por la cantidad y profundidad de las transformaciones impulsadas, sino reavivaba la antigua pugna entre el grupo más joven de los profesores primarios (la base social del profesorado que apoyaba a la Asociación) y el grupo más viejo (atrincherado en posiciones conservadoras relativas a la pedagogía y a los valores que debían regir la educación de los niños y jóvenes) (27).

Pocos días después de los sucesos de Angol y Chillán, se destituyó de su cargo a Luis Gómez Catalán. En su mensaje presidencial de 1929, el general Ibáñez declaró los argumentos por el que se derogaba el Decreto Ley 7.500: “a causa de la absoluta falta de selección del personal y por consiguiente del desconocimiento de sus aptitudes, que hizo imposible al Gobierno su acertado empleo, y debido también a la insuficiencia de medios económicos para realizar tan vasto plan”.

A los días de haber sido derogado el Decreto 7.500, se ejerció sobre los profesores vinculados a la Asociación, la represión de Estado. Fueron exonerados todos los jefes de la reforma, incluso relegándose algunos dirigentes a las islas de Chiloé y Aysén. Innumerables profesores fueron arrestados y puestos en prisión en obscuros calabozos, y a otros se les hostigaba violándose constantemente sus domicilios y su correspondencia, y negándoseles el derecho a reincorporarse al servicio.

Para José Carlos Mariátegui la causa del fracaso radicaba en la “escasa experiencia adquirida” y en la “ingenuidad política” de los líderes del movimiento, error que pagaron a “un duro precio”. Sin embargo, sentenció, “no les cabía más que afrontar la prueba” y señalaba que “nada de esto debe disminuir la simpatía y la solidaridad con que los acompaña hoy la ‘inteligencia’ (particularmente los maestros de vanguardia) en los pueblos hispano-americanos” (28). Según Mariátegui, tanto el “espíritu” como los “objetivos” del movimiento pedagógico asustaron a los “espíritus conservadores” y a los “intereses reaccionarios”. La reforma propuesta tomaba un rumbo que “iba contra el sentimiento de los factores más decisivos de la estabilidad y consolidación del régimen”. Todavía más, el gobierno de Ibáñez, decía, nunca había sentido una verdadera “solidaridad espiritual e intelectual con ella”, sólo la había usado “como un instrumento de consolidación política, empujado por los intereses y sentimientos que representaba, a desembarazarse de tan incómodos y comprometedores funcionarios” (29).

Lo que quedó después de clausurada la experiencia de los maestros asociados, fue un sector aislado de “escuelas experimentales” donde podrían ser practicadas nuevas metodologías pedagógicas. Lo que permanecería: el sesgo clasista, el carácter verticalista y centralista de la administración escolar, y la rigidez curricular del sistema educacional.

Notas

1.-  Historiadora. Departamento Estudios Pedagógicos-Universidad de Chile. Programa Interdisciplinario de Investigaciones en Educación (PIIE).leoreyesj@gmail.com

2.- La historiografía ha denominado “cuestión social” a un período que se ubica generalmente entre 1880 y 1930 cuando comenzaron a expresarse de forma orgánica, masiva y programática las tensiones y conflictos del sistema económico, laboral y social vigente entre los sectores populares y las elites.

3.- Domínguez, E. (1935). Un movimiento ideológico en Chile (Santiago, Imp. W. Gnadt, 130 p.), Núñez, I. (1982). Educación popular y movimiento obrero: un estudio histórico, (PIIE, Santiago, 37 p.), Delgadillo, S. (1992). Educación y formación en el discurso obrero chileno. La Federación Obrera de Chile. 1920-1925. (Tesis para optar al grado de Licenciado en Historia, Universidad de Chile, Santiago); Vicuña, C. (1922), La cuestión social ante la Federación de Estudiantes de Chile, Impr. Litog. y Enc. Selecta, Santiago; Salazar, G. (2003). La gesta profética de Fernando Vives, S.J., y Alberto Hurtado, S.J. Entre la espada teológica y la justicia social, VV.AA. Patriotas y Ciudadanos (CED, Santiago, 125-199); Reyes, L. (2003). Crisis, pacto social y soberanía: el proyecto educacional de maestros y trabajadores. Chile, 1920-1925, Cuadernos de Historia 22 (Universidad de Chile, Santiago, 111-148)

4.- Estado Docente es el nombre que recibe el modelo que predominó en los sistemas educacionales nacidos en la América Hispana desde principios del siglo XIX al encargársele al Estado su conducción para la construcción y consolidación de la Nación. Recibió hacia fines del siglo XIX influencias de los sistemas educacionales europeos, especialmente los modelos napoleónico y bismarckiano. Tuvo como principal propósito fundar escuelas públicas de modo de moralizar al pueblo y constituir una consensuada ‘unidad nacional’ forjada por las elites criollas. Con claras influencias del positivismo y financiado por el fisco (aunque casi durante todo el siglo XIX éste fue tan escueto que tuvo que complementarse con los aportes de los vecinos de un municipio y de sociedades liberales y conservadoras de carácter benéfico) se caracterizó por ser centralizado, uniformizante, burocrático, clientelista, bifurcado y socialmente segmentado, careciendo los maestros de autonomía en su gestión y en el diseño de sus curriculas. Durante el siglo XX dicho modelo fue democratizándose al ampliar en forma progresiva y sostenida el crecimiento de la matrícula escolar hacia los sectores populares. A pesar de ello, perduran muchas de las características excluyentes con las que nació.

5.- Núñez, I. (1979) Tradición, reformas y alternativas educacionales en Chile. 1925-1973. Santiago: Centro de Estudios Económicos y Sociales, Serie VECTOR: Santiago.

6.- El movimiento Escuela Nueva aparece con fuerza hacia fines del siglo XIX aunque expresa una corriente de pensamiento que proviene del siglo XVI (Erasmo de Rotterdam, Francois Rabelais, Montaigne), convirtiéndose en el siglo XIX en doctrina pedagógica con la publicación del Emilio de J. J. Rousseau. El movimiento tuvo distintas etapas y vertientes, y entre los autores que pueden destacarse se encuentran J. Dewey (1886), A. Ferrier (1899), M. Montessori (1907) y O. Decroly (1907). También puede destacarse la presencia de una corriente antiautoritaria, autogestionaria y libertaria que tuvo como máximos exponentes a L. Tolstoi (1859) y F. Ferrer Guardia (1886) entre otros.

7.- La revista Nuevos Rumbos, órgano oficial de difusión de la Asociación General de Profesores de Chile, publica continuamente extractos u obras completas de todos estos autores.

8 Todas estas ideas son expuestas por Luis Gómez Catalán quien fue uno de los máximos líderes de la Asociación General de Profesores. Revista de Educación Primaria (1928): pp. 30-33, 36-42.

9 Ibídem.

10 Egaña, M.L. (1997), “La Ley de Instrucción Primaria Obligatoria: un debate político”, Mapocho, N° 41.

11 La Federación Obrera de Chile, Santiago, 10 junio 1922, p. 3.

12 El Despertar de los Trabajadores, Iquique, 18 septiembre 1924, p. 2.

13 La Federación Obrera de Chile, Santiago, 16 noviembre 1922, p. 3.

14 Según la ley se constituía con el Ministro de Instrucción Pública, dos miembros designados por el Senado, dos miembros de la Cámara de Diputados, un miembro designado por el Presidente de la República y del Director General de Educación Primaria.

15 La Federación Obrera de Chile, Santiago, 20 octubre 1921, p. 5.

16 La Federación Obrera de Chile, Santiago, 17 abril de 1922.

17 Ibid., 22 noviembre 1922, p.1.

18 Proyecto de estatutos de la Gran Federación Obrera de Chile. Título Primero. De la Organización, objeto i duración de la Sociedad, La Gran Federación Obrera de Chile, Santiago, 20 de octubre de 1910 (página mutilada).

19 ‘Programas y estatutos de la FOCH’, El despertar de los Trabajadores, Iquique, 13 de abril 1922, pp. 1-2.

20 Nuevos Rumbos, Santiago, 15 de agosto de 1923, p.3.

21 La Asamblea Constituyente Popular se plantea como un espacio de propuesta desde la sociedad civil frente al proceso de reforma constitucional que se gestaba durante el año 1925, lográndose consensuar entre los diferentes movimientos sociales un proyecto no sólo educativo, sino también económico, social y político. Para una visión más detenida sobre la importancia de la Asamblea Constituyente de Obreros e Intelectuales para el movimiento popular chileno se recomienda ver Salazar, G. (2009), Del poder constituyente de asalariados e intelectuales (Chile, siglos XX y XXI), Santiago: LOM.

22 Justicia, 13 de marzo de 1925, p.1.

23 Nuevos Rumbos, Santiago, 2 de Junio de 1925.

24 Testimonio histórico de Luis Gómez Catalán, entrevista realizada por P. Arancibia, J. Ivulic y G. Vial en Dimensión Histórica de Chile– 6/7. Santiago, 1989/1990, p. 179.

25 Por ejemplo, Luis Gómez Catalán, dirigente de la Asociación fue nombrado Jefe del Departamento de Educación Primaria.

26 Decreto 7.500 del 10 de diciembre de 1927, sustento legal y normativo de la Reforma del año 1928. Se le llama reforma del 1928 pues ese es el año de su implementación. Para un completo y detallado análisis del Decreto Ley 7.500, ver Iván Núñez, Reforma y Contrarreforma educacional en el primer gobierno de Carlos Ibáñez (1927-1931), Santiago: SEREC, 1978.

27 Otras acciones que expresaban esta actitud subversiva de los maestros fueron, además de su pretensión por co-legislar en el ámbito educacional, la de replantearse la identidad de la mujer normalista en torno a sus derechos jurídicos, laborales y políticos. Las maestras participaron dentro de la Asociación, y por primera vez en la historia del profesorado, con voz propia. Desde la primera Convención realizada por la Asociación en 1923 se anota su participación en la formulación de los acuerdos:   recomendaron la educación sexual, la creación de puestos para Visitadoras de Escuelas y la generación de empleos para mujeres en la Dirección General de la Instrucción Primaria.

28.- José Carlos Mariátegui, La crisis de la reforma educacional en Chile, Temas de Educación, t.14 (Lima: Ediciones Populares de las Obras Completas, 1981), p. 79.

29.- José Carlos Mariátegui, La crisis de la reforma educacional en Chile, pp. 75-76.

24
Dic
09

El Efecto Nacional

“El gran fin del Instituto es dar a la Patria ciudadanos que la defiendan,
la dirijan, la hagan florecer y le den honor”
(Fray Camilo Henríquez)

El Instituto Nacional duplicó, con respecto al año anterior el número de puntajes nacionales en la PSU, llegando a adjudicarce 29 alumnos en este codiciado rango. Considerado el primer el centro de pre grado del país, fue fundado por José Miguel Carrera en año 1813, bajo el lema: “Labor Omnia Vincit” (1). En la actualidad, El Nacional imparte educación básica en 7° y 8°, educación media científica humanista de 1° a 4° medio, con una matrícula cercana a los 4.300 alumnos.
Cuál es la receta para que este centro educacional ocupe este rango, el que lo posesiona como uno de los mejores colegios del país. Para el rector, Jorge Toro, el éxito se basa en tres causas: que los niños tengan metas claras, un fuerte apoyo familiar, y un colegio que aplique las exigencias que los alumnos necesitan; situación que según el docente generaría un ambiente meritocrático (2). Pero además de lo expresado por el rector, El Nacional es una comunidad educativa altamente exigente en lo académico, en la disciplina y en el cumplimiento de sus tradiciones. Lo académico se centra en la interacción que se da en la sala de clases, en la relación entre un profesor que expone y explica en forma eficiente, en tanto los alumnos toman apuntes o escriben lo que les dicta el profesor. Las salas se hacen pequeñas para albergar a los 45 alumnos promedio que la ocupan, razón por lo cual el apoyo didáctico es más bien escaso en el aula; si bien el colegio cuenta con biblioteca y laboratorios de ciencias. La disciplina juega un papel central, tanto en la implementación del curriculum, el que se desarrolla completo, haya paros o cualquier otra interrupción; el trato interpersonal es respetuoso pero franco y deliberativo. Las tradiciones institutanas son bastante férreas, las que están a cargo de un poderoso centro de padres que coadyuva a su desarrollo, respaldando la orientación del colegio, recaudando fondos mediante una cuota anual de $ 200.000, los que se invertirían en mejoramiento de la infraestructura y becas. Cualquier alumno que no encaje con este modelo, es sutilmente invitado a retirarse, ya sea porque no logra remontar el nivel de rendimiento o por indisciplina, causal inmediata de expulsión; todo esto, sabiendo que existe una extensa lista de postulantes ávidos en llenar la vacante faltante.
Muchos apoderados, reconocen en secreto que les parece demasiado rigurosa la disciplina, cuotas y demás gravámenes que deben enfrentar tanto apoderados como alumnos; pero, reconocen también, que están dispuestos a todo para apoyar la educación de sus hijos. Y es este uno de los factores preponderantes en el éxito del Nacional, vale decir, padres preocupados de la educación de sus hijos, factor clave en una educación de excelencia. En efecto, en familias organizadas, con adecuado clima afectivo, con una buena socialización lingüística o la adquisición temprana de actitudes y motivaciones, que se asientan en comunidades organizadas y estructuradas adecuadamente, permiten tener mejores logros en los estudiantes (3).
En definitiva, El Nacional es una entidad poco representativa de nuestra educación, la cual se sustenta en familias altamente comprometida con la educación de sus hijos; familias que a su vez, se ven enfrentadas como decía el rector Toro, a un ambiente meritocrático altamente conductista, que a veces se torna insoportable para muchos niños y familias que, se ven entre un colegio particular pagado o una escuela pública común. Si bien, me confiesan algunos apoderados, existe un fuerte movimiento a nivel de centros de padres tendiente a hacer más amigable el sistema, menos rígido, esta es una situación que se verá a futuro. Por lo pronto, felicitaciones a los 29 alumnos que obtuvieron puntajes nacionales; pero, uno esperaría de parte del Estado que esta realidad no fuera una excepción, no olvidemos que los colegios particulares pagados, en cifras generales, superan en la PSU por más de 100 puntos a los colegios subvencionados, tanto públicos como privados.

Notas

1.- El trabajo todo lo vence.
2.- Rector Instituto Nacional Destacó Puntajes Nacionales Obtenidos en la PSU. Infinita, 21/12/2009. (http://www.infinita.cl/titulares/despliegue.tpl?fecha=21/12/2009&hora=10:14:04 )
3.- Guillermo Bastías: “Desigualdad Social = Mala Educación”, en: https://guillermobastias.wordpress.com/2009/09/03/desigualdad-social-mala-educacion/

02
Dic
09

Marc Prensky pasó por Chile

“El correo electrónico es para viejos”

(Marc Prensky)

El pasado 25 de noviembre, en el marco de la ExpoEnlaces pasó por Chile Marc Prensky, reconocido mundialmente por su labor en el área de la  educación y la enseñanza. El creador del concepto “nativos digitales”, en su primera visita a Latinoamérica dictó una clase magistral denominada: Encántame o Piérdeme.

Prensky no sólo es un gran comunicador, sino fue uno de los primeros en advertir la diferencia entre jóvenes que nacen en un entorno donde la tecnología es parte de su cotidianeidad, a los que llamó nativos digitales; versus, aquellos o nosotros que no nacimos en era de Internet, a los cuales llama “inmigrantes digitales”. Los nativos digitales, a través de las tecnologías, actúan en realidades múltiples, verifican la información de forma variada, rápida y tomando en cuenta principalmente la valoración social de ella; por lo mismo, sus procesos cognitivos les permiten realizar más de alguna actividad a la vez. Para el norteamericano, la brecha entre nativos e inmigrantes sería una de las cusas de los bajos rendimientos de los sistemas educacionales en el mundo, en gran medida debido a que los curriculum estarían diseñados por inmigrantes digitales.

Sus ideas son radicales, por lo cual suele ser calificado de provocador. Hay que cambiar el tipo de enseñanza “pre-digital”, obsoleta, por uno que dé cuenta de una realidad que está siendo afectada profundamente por una vertiginosa revolución tecnológica. Pero, este cambio no pasa solamente por incorporar TIC en los procesos educativos, sino también en asumir una nueva mentalidad en la forma de concebir la docencia. En efecto, Prensky habla de una docencia comprometida en encontrar qué es lo que “encanta” a un alumno y, sobre esa base el profesor deberá transformarse en un entrenador, un coaching que permita a los jóvenes desarrollar esta pasión. En este papel, la tecnología es un soporte en una asociación donde los alumnos auto aprenden y los profesores apoyan.

En el encuentro, que fue trasmitido por la Red ENLACES, se premiaron la Experiencias Educativas 2008 – 2009, además de contar con las ponencia de la directora de ENLACES, Daniela Vergara; la Ministra de Educación Mónica Jiménez; Carlos González, de Hewlett Packard México; Constanza Proto, de Microsoft Chile. Una cosa me llamó la atención, y que tiene que ver con esto de pensar el conocimiento para los nativos digitales: por qué la (o las) ponencia se exhibió y desapareció. En efecto, un error que ENLACES puede remediar en forma fácil me imagino, es colocar en la Red el video del evento, esto permitiría que fuera compartida por más interesados; se trata de mirar el conocimiento desde otro ángulo, uno tal vez menos elitista. Por de pronto, aquí dejo algunos ecos de la visita de Prensky.

* Entrevista realizada por fayerwayer.

* Entrevista de Publimetro.

* Sitio de Marc Prensky.

23
Jun
09

Cómo se gestó el marco curricular chileno

En estos tiempos en que se suele hablar de educación más de lo conveniente, me parece oportuno recordar un evento que se empezó a gestarse hace 29años y que es considerado el mayor aporte a la educación de los gobiernos de la Concertación, me refiero al Marco Curricular o Reforma como suele llamársela común mente.

Corrían los primeros días de marzo del año 90, cuando los aquellos jóvenes revolucionarios del 60’, ya maduros en esa fecha, se preparaban para conducir el largo canino de la transición a la democracia, triunfantes y algo incrédulos todavía agrupados en la Concertación de Partidos por la Democracia. Todavía no cesaban los primeros brindis cuando el penúltimo día antes que se realizara el cambio de gobierno, Pinochet promulga la tan conocida y afamada LOCE (1); la que dentro de su articulado transitorio contemplaba la implementación de nuevos planes y programas, los que debían regir a partir del 1° de enero del 91. En este marco, con una cancha rayada a plomo se empezó a gestar el nacimiento de la Reforma; en menos de un año se debía dotar a nuestra educación con los Contenidos Mínimos (CMO) que se enseñarían (2) y los Objetivos Fundamentales (OF) (3) sobre los que descansaría nuestro curriculum educativo. A la fecha, el ex presidente Lagos, devenido en Ministro de Educación producto de su derrota como candidato a Senador, nombra una Comisión de Trabajo (CT) integrada fundamentalmente por miembros del CPEIP (4), quienes más allá de la premura con que trabajaron no dejaron conforme al Consejo de Educación Superior (5), que en virtud de las facultades que le otorgaba la LOCE rechazo el informe (6). En julio del 91 Lagos pidió una prórroga para la entrada en vigencia de los Planes y Programas, nombrando una segunda comisión, la Comisión Técnica Central (CTC) presidida por el académico Eduardo Castro. El proyecto trabajado por la CTC se fundamentaba en la necesidad de modernizar el curriculum, dejando abandonando el aprendizaje enciclopédico y estimulando el aprender a pensar, a analizar y a resolver problemas; la visión no intenta inculcar valores, sino que mediante juicios morales ser capaz discernirlos. En relación con los CMO, se empezó a marcar la tendencia a lo extenso y a la poca complementación entre los campos cognitivos, situación que si bien se dieron voces de alarma estas fueron acalladas por la controversia que marcó la gestación del marco curricular. En efecto, el anteproyecto que fue presentado en marzo del 92, dividía los OF en Objetivos Verticales y Objetivos Transversales; los primeros son específicos para cada nivel del sistema escolar, los segundos buscan conformar actitudes de vida y de ética personal del estudiante a través de temas emergentes como los derechos humanos, la ecología y la sexualidad. Fue el último tema el que desató la ira de la iglesia católica, la derecha representada en el Instituto Libertad y Desarrollo, miembros de la CPC (7), los diarios El Mercurio y La Segunda, que acusaron al gobierno de estar adoctrinando  a los alumnos, de querer estimular la permisividad sexual, incluso de querer revivir la ENU (8). El ministro Arrate, quien era el titular de la cartera de educación, no fue capaz de enfrentar la marea adversa por lo que atravesó el anteproyecto el que se fue descomponiendo lentamente hasta desaparecer en el olvido.

En 1994, con Frei en el gobierno se llamó a la tercera comisión, está recibió el nombre de Comité Técnico para el Diálogo Nacional sobre Modernización de la Educación, conocida mejor como Comisión Brunner, por ser José Joaquín Brunner (9) su director. Esta nueva comisión, de carácter político-técnica estaba representada por 18 miembros (10) representativos de las elites político cultural del país y que se organizó bajo la estrategia de llegar a acuerdos a como diera lugar, el simple examen de los integrantes basta para saber que la suerte estaba echada de antemano (ver nota 10). Es reconocido el mérito atribuido a Brunner, en el sentido de llegar a consensos donde las otras dos comisiones habían fracasado; pero es justo decirlo, en pro del acuerdo se consensuó un proyecto de carácter economicista, pragmatista, carente de alma según los entendidos que, no aborda en gran medida la dimensión ética de la educación.

Ahora bien, al diálogo político-técnico de la Comisión Brunner le faltaba el bautizo que le diera legitimidad, que lo ungiera como fruto no solamente de las elites sino que fuera bañado en las aguas del consenso social, tarea que recayó en las manos del economista Sergio Molina, titular de educación a la fecha. El expediente fue una cuarta comisión titulada Comisión Nacional para la Modernización de la Educación. La integraron 32 miembros con carácter transversal, desde empresarios, dirigentes sindicales y religiosos entre otros (11). Fue en la cocina del hábil ministro DC donde se gestó el actual marco curricular, la base fue obvia, el Informe Brunner; una polémica consulta regional e institucional; una consulta externa de expertos educacionales; y algunos aspectos la Comisión de Trabajo de Eduardo Castro, que trató de darle algo de humanidad al Informe Brunner.

Mirado a la distancia, el Marco Curricular chileno no nace como fruto de una reflexión acerca de la necesidad de un cambio de esta envergadura -si bien era necesario revisarlo profundamente-, sino producto de una imposición heredada por el gobierno militar en momentos en que éste se reservaba para sí grandes cuotas de poder institucional, consensuado, mediado y cocinado como un curriculum que se ajustara a la LOCE pinochetsta. En el qué enseñar, formuló contenidos mínimos en extremo extensos y eliminó áreas del saber ligadas a la formación civil y humano del curriculum, en relación al marco valórico este resultó tan consensuado que apenas se logra percibir sus ejes; en el cómo enseñar, se adoptó una matriz constructivista como en España, pero con presupuesto a la chilena y con contenidos mínimos más cercanos al conductismo en su implementación; en el cuanto a cuándo enseñar, abrió las puertas a la jornada escolar extendida de implementación actual.

Ahora bien, despsala_de_clasesués de lo expresado la pregunta sería: ¿se debería reformar el actual curriculum? No sé si debiera hacerse una reforma estructural –tan propia en la historia de nuestras reformas curriculares -, pero sí tener un análisis profundo sobre sus ejes articuladores, el que empieza a evidenciar algunas debilidades. Por una parte la inversión en educación es bajísima, por debajo de Brasil, Argentina y México en América, y lejos de los países de OECD y de Europa (12). Por otra parte nuestro modelo educacional está fuertemente tensionado por un curriculum constructivista, bajo la supervisión de evaluaciones como la PSU (13) y el SIMCE (14), más bien conductistas. En efecto este fenómeno es el que se conoce como la simcificación de la educación, ya que por una parte los colegios pueden crear sus propios programas y dar mayor relaces a algunos contenidos y objetivos, pero en la práctica son medidos por evaluaciones de contenido duro. Esto lleva a que los colegios y liceos privilegien  metodologías y diseños didácticos conducentes a mejorar las mediciones estándar, que tienen mayor repercusión económica e institucional. Hoy día de 1° básico a 2° medio se trabaja para el Simce, y de 3° a 4° medio se hace otro tanto para la PSU. Sin duda algo no está funcionando bien, y esto no es materia de la LGE, de pronta implementación (15).

Notas

1.- Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE); promulgada el 10 de marzo de 1990. El cambio de mando al Pte. Patricio Aylwin se realizó al día siguiente.

2.- Contenidos Mínimos Obligatorios (CMO), corresponden a los conocimientos específicos y prácticas para lograr las destrezas y actitudes que los establecimientos educacionales tienen que obligatoriamente enseñar, cultivar y promover para cumplir los Objetivos Fundamentales establecidos para cada nivel, teniendo además el carácter de obligatorios.
3.- Objetivos Fundamentales (OF), corresponden a los propósitos generales de la educación, y su connotación de fundamental atribuye a estos objetivos la propiedad de servir de base para la consecución de otras competencias o capacidades también de orden fundamental.

4.- Centro de Perfeccionamiento y Experimentaciones Pedagógicas (CPEIP).

5.- El Consejo Superior de Educación (CSE) es un organismo público autónomo, creado por la Ley Nº 18.962 (LOCE). La función principal de este organismo es la de establecer y administrar un sistema de  licenciamiento de las nuevas universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, que consiste en una supervisión integral que permite evaluar el grado de desarrollo de sus proyectos institucionales durante el periodo que fija la ley.

6.- El Art. 20 de LOCE dice: “Artículo 20.- Corresponderá al Presidente de la República, por decreto supremo, dictado a través del Ministerio de Educación, previo informe favorable del Consejo Superior de Educación a que se refiere el artículo 36, establecer los objetivos fundamentales para cada uno de los años de estudio de las enseñanzas básica y media, como asimismo de los contenidos mínimos obligatorios que facilitarán el logro de los objetivos formulados, los que deberán publicarse íntegramente en el Diario Oficial”. (LOCE. 10 de marzo de 1990).

7.- Confederación de la Producción y el Comercio (CPC). Fundada en 1935, agrupa a los mayores empresarios de Chile.

8.- Escuela Nacional Unificada (ENU). Proyecto de reforma de la educación en Chile plateado por el presidente salvador Allende en año 1971.

9.- José Joaquín Brunner

10.- Los integrantes de la Comisión Brunner fueron: J. J. Brunner (Coordinador), Edgardo Boeninger (ex Mins. de Aylwin), Enrique Correa (Dir. Flacso), Juan de castro (Vicario para la educación), Gabriel Pujadas (U. educares), Verónica Edwars (Dir. PIIE), Gonzalo Figueroa (Embajador de Chile ante la UNESCO), Fernando Léniz (Pte. ANAGRA), Cristian Larroulet (Instituto libertad y Desarrollo), Sergio Maekmann (Fundación Andes), Alfonso Muga (Vece rector U. Católica de Valpo.), Andrés Navarro (Pte. SONDA), Antonio Sancho (Instituto libertad y Desarrollo), Teresa Segure (U. de Conce), Claudio Bunster (Científico), Manuel Valdes (Confederación de la Producción y el Comercio), Gonzalo Vial (Historiador), Fernando Ríos (MINEDUC. Secretara Técnica).

11.- Los integrantes de la Comisión Molina fueron: Sergio Molina (Pdte. Comisión), Jaime Pérez de Arce (Subsecretario de Educación), Eugenio Cantuarias (UDI, Pdte. Comisión de educación del Senado), José Miguel Ortiz (PDC, Pdte. Comisión de Educación Cámara de diputados), Jaime Lavados (Rector de la U. de Chile), Juan de Dios Vial (Rector de Pontificia U. Católica), Augusto Parra (Rector U. de Conce.), Jaime Ravinet (Pdte. Asociación de Municipalidades), Osvaldo Verdugo (Pdte. Colegio de Profesores), Bernardo Sepúlveda (Dir. Nacional del Colegio de Profesores), Mario de Lannays (Dir. Nacional del Colegio de Profesores), María Rozas (2° Vicepresidenta de CUT), Hernán Bravo Aravena (Consejero de la CUT), José Antonio Guzmán (Pdte. Confederación Nacional de la Producción y el Comercio), Hernán Somerville (Pdte. Asociación de Bancos e Inst. Financieras), Faustino Huidobro (Dir. Área Educativa de la conferencia Episcopal), Óscar Avello (Pdte. Confraternidad Cristiana de Iglesias), Marino Pizarro (Gran Maestro de la Gran Logia de Chile), Aldo Passalacqua (Pdte. Asociación de Inst. Secundarios), Jorge Cifuentes (Pdte. Corporación Educación Particular), Juan de Dios Vial (Pdte. Inst. de Chile), Julio Valladares (Dir. Servicio Nacional de capacitación y Empleo), Hugo Montes, (Pdte. Del consejo Nacional del Libro y la Lectura), Ernesto Corona (Pdte. Asociación Nacional de Radiodifusores de Chile), Roberto Alday (Pdte. Consejo de Padres y Apoderados del Inst. Nacional), Elisa González (Vicepresidenta del consejo de Padres y Apoderados Colegio Santiago Collage), Juan Carlos Soto (Pdte. Federación de Estudiantes Secundarios de Santiago), César Monsalve (Pdte. Centro  de Alumnos Liceo Ignacio Carrera Pinto), Alejandro San Francisco (Pdte. Federación de Estudiantes Pontificia U. Católica), Danilo Núñez (Pdte. Centro Alumnos de Ingeniería U. de Chile), Fernando Olmedo (Pdte. Federación de Estudiantes U. de Valpo.), Enrique Correa (Dir. Flacso).

12.- En gasto público en educación como porcentaje del PIB (2007), Chile invierte el 3.1%, Argentina el 3.9, México el 5.1%, Brasil el 4.1%, la OECD el 5.1, España el 4.3, Finlandia el 5.9% y Suecia el 6.9%. (Fte, UNESCO).

13.- La PSU es un instrumento de evaluación educacional que mide la capacidad de razonamiento de los postulantes egresados de la Enseñanza Media, teniendo como medio, los contenidos del Plan de Formación General de Lenguaje y Comunicación, de Matemática, de Historia y Ciencias Sociales y de Ciencias. Esta última incluye a Biología, Física y Química.

14.- El SIMCE es el Sistema Nacional de Evaluación de resultados de aprendizaje del Ministerio de Educación de Chile. Su propósito principal es contribuir al mejoramiento de la calidad y equidad de la educación, informando sobre el desempeño de los estudiantes en diferentes subsectores del currículum nacional, y relacionándolos con el contexto escolar y social en el que ellos aprenden.

15.- Ley General de Educación, Ley que remplazó a la polémica LOCE del gobierno militar.

12
Jun
09

Cuáles son las propuestas educacionales para los próximos cuatro años

Llama la atención lo poco que han opinado los candidatos, de todo signo, sobre el momento por el que atraviesa la educación en Chile. En general la clase política se ha mostrado más bien escéptica, sin profundizar sobre la contingencia relacionada con el paro de Colegio de Profesores y las nuevas movilizaciones estudiantiles.

En el paro de los profesores, era poco lo que se podía alegar pues el magisterio estaba pidiendo dineros que se les adeudaba latamente y, además se habían entregado con antelación a las Municipalidades para su pago. A lo más el gobierno intentó generar apoyo entre los padres y apoderados de los colegios en paro, situación que resultó ridícula en parte por el nivel de cercanía que suelen tener los profesores con los mismos apoderados. Tampoco resultó la táctica del llamado moral, ese que conmina a anteponer los intereses personales por el bien común, en este caso el hecho de educar; habría que preguntarse qué profesor de algunas de las universidades cotas 1000, como las denominó el cura Berríos, seguiría trabajando sin reclamar si ve que no le están pagando lo pactado, qué ministro, asesor… en definitiva qué trabajador. Por el contrario, el gobierno actuó con negligencia y tardanza violentando un conflicto que sólo generó un sano fortalecimiento de los profesores.

La toma cultural de algunos de los liceos emblemáticos de la capital, es un tema más complejo, tal vez por lo mismo resulta más fascinante. En efecto, los alumnos están pidiendo mejorar la calidad de la educación, solución que ellos visualizan en la estatización de los colegios. En este sentido, y las cifras lo demuestran claramente, Chile ha sido exitoso en aumentar la cobertura educacional pero ha fracasado en disminuir la brecha en el reparto del saber entre los sectores pudientes y el resto de la población. Las solucione1211510043_fs existen, pero se requiere estar dispuesto a hacer cambios de fondo, con políticas y recursos económicos necesarios para ir mejorando. Esto requiere mirar la educación desde una perspectiva estratégica en el desarrollo nacional, para lo cual hay que cambiar el orden de las prioridades de la inversión pública. El país no puede seguir asistiendo al espectáculo obsceno del gasto de cientos de millones de dólares en aviones, fragatas y otros artefactos y seguir teniendo una educación miserable.

Soy de la opinión que el tema sobre la calidad de la educación llegó para quedarse, en parte porque tenemos una generación con mayores niveles de escolaridad, más aspiracional, la que espera y está empezando a demandar una mayor nivelación en la mesa de juego. Esto debería hacer meditar a la pléyade de candidatos que pululan, vale decir, cuáles son las propuestas en educación que están planteando para los próximos cuatro años… tienen tiempo, por lo menos que el actual gobierno que tuvo que operar sobre la marcha.