Archivo para 12 marzo 2010

12
Mar
10

Las Tareas de Piñera en Educación.

Existe consenso entre los comentaristas políticos, que una de las carteras más complejas en la administración Piñerista será la de educación. En parte porque el tema educativo en Chile ha adquirido cada vez más el carácter de demanda social, capaz que congregar en forma transversal a la sociedad como quedó demostrado con las protestas pingüinas del 2006 y los paros del magisterio el 2009; y por otra parte, será el escenario de una batalla al interior del gabinete por potenciar la única figura de perfil político que tiene la UDI, circunstancia no menor si la derecha quiere darle continuidad al gobierno después del 2014. Como la agenda que deberá afrontar la dupla Lavín – Rojas es bastante ambiciosa, bien vale la pena repasar las tareas que deberá afrontar la derecha a partir de este año.

1.- La puesta en marcha de la Agencia Aseguradora de la Calidad de la Educación y la Superintendencia de Educación. Ambas entidades constituyen la viga maestra de la actual LGE, una, la agencia, debería establecer los parámetros cuantitativos acerca de cómo se va a medir la calidad de la educación; la otra, la superintendencia, deberá abocarse a fiscalizar la correcta utilización de los fondos públicos. Según se sabe, el trámite legislativo de ambos cuerpos legales estaría bastante avanzado, por lo cual se espera su promulgación para el primer semestre del año en curso (1).

2.- La ampliación del Consejo de Rectores. Una discusión que tiene dos áreas polémicas, una, plantea la necesidad de ampliar el Consejo de Rectores a las universidades privadas; la otra, contempla la posibilidad de financiamiento estatal a los centros de educación superior privados. En el caso de la última iniciativa, Piñera en su programa de gobierno se mostró partidario de subvencionar  con dineros fiscales a las entidades privadas, situación que ha sido resistida y criticada no solo por las universidades fiscales sino por la gran mayoría de las federaciones de estudiantes. Otro tema no menor asociado a esto, será ver si el titular de educación, Joaquín Lavín se inhibe de la discusión, dada su condición de socio mayoritario de la Universidad del Desarrollo.

3.- Poner en práctica la nueva estructura de la educación básica y media. En efecto, uno de los aspectos más positivos que recogió la LGE del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación fue el estructurar la educación de acuerdo a los ciclos de vida de los alumnos. Vale decir, la infancia será cubierta entre 1° y 6° básico; la adolescencia entre 7° y 2° medio (conocida como la media menor); y por último la juventud, la media mayor cubierta por 3° y 4° de enseñanza media. Este esperado cambio, requerirá adecuaciones no solo en infraestructura sino también en la formación inicial de los docentes (2).

4.- La Reforma del Estatuto Docente. Si bien, matices más matices menos, existe un amplio consenso en la clase política que deben operarse cambios en el Estatuto Docente, es Piñera quién se ha manifestado más claramente en torno a flexibilizar la normativa interna que rige al magisterio chileno. La medida podría afectar a cerca de 150 mil docentes en ejercicio, situación que no se avecina fácil (3).

5.- Ley de la Educación Pública. Fue presentada al parlamento el 2008, y en cierta medida se convirtió en la moneda de cambio del gobierno de Bachelet para aquellos que planteaban que la LGE sólo tendía a jibarizar aún más la educación pública. En relación al proyecto, no existe nada claro ya que como era de esperarse aún no existen los tan anhelados consensos.

6.- Reconstrucción de la infraestructura Educacional. No existe un catastro exacto, pero se estima que en la zona siniestra por el último terremoto el saldo es devastador, según palabras de Lavín, más de un millón de jóvenes estaría sin clases producto de problemas estructurales en los centros educativos. Esta situación podría obligar al gobierno a postergar algunas inversiones en el área, en pos de enfrentar la emergencia en infraestructura.

Se puede apreciar a simple vista que la tarea no es fácil. En campaña, Piñera generó altas expectativas sobre un mejoramiento real en la educación del país, por lo que ahora, una vez pasado el terremoto, podría empezar otro movimiento, uno social, que como ha demostrado nuestra historia reciente, se encuentra en constante y permanente movimiento.

Notas

1.- Para ampliar el tema ver en: https://guillermobastias.wordpress.com/2009/08/25/claves-para-entender-la-lge/

2.- Para ampliar el tema ver en: https://guillermobastias.wordpress.com/2007/05/22/%C2%BFquien-educa-a-los-adolescentes-una-situacion-mas-de-inequidad/

3.- Para ampliar el tema ver en: https://guillermobastias.wordpress.com/2010/02/22/la-reforma-del-estatuto-docente%E2%80%A6-el-debate-que-viene/

04
Mar
10

Gabriel Salazar: “El descontento va a seguir y la única vía será robar” *

El miércoles pasado, un periodista del diario La Nación conversó con el Premio Nacional de Historia 2006 Gabriel Salazar, quien advierte que los saqueos han sido una constante en Chile y que ningún gobierno ha logrado aplacar la violencia social. Por la importancia que reviste la opinión del destacado intelectual, transcribimos esta entrevista.


El caos social en Concepción dio la vuelta al mundo. Durante el lunes el sonido de las sirenas de ambulancias y Bomberos se mezcló con el ruido de 25 tanques y con tiros que militares lanzaban al aire: en un día hubo cinco incendios intencionales, según Carabineros, para distraer a las fuerzas del orden y así saquear tiendas y edificios aledaños.

Los saqueos se habían extendido por todo el Biobío y en menor medida en el Maule, incluyendo casas particulares, consultorios y automovilistas asaltados en las carreteras. El gobierno ya ha enviado 14 mil militares y amplió el toque de queda en Concepción a 16 horas. Un panorama que, en cualquier caso, ha sido habitual en la historia de Chile. Según el historiador Gabriel Salazar, “los saqueos ocurren no sólo después de los terremotos, sino que han sido una constante desde el siglo XIX también en desordenes políticos, guerras civiles, e incluso movimientos huelguísticos. En la misma revolución pingüina apareció el vandalismo, que está muy latente. Se trata de una violencia social que ningún régimen ha logrado aplacar, ni Pinochet durante las protestas. Pero hay que explicarlo con cuestiones más de fondo”.

-¿Nota alguna diferencia en el grado de violencia?

-Sí. Es la más masiva, con más virulencia y una actitud más desafiante que antes. Como no hay canales políticos para ese descontento social, se manifiesta contra la propiedad y ahora sin respeto por las personas, como el asalto a un bus con gente que viajaba a ver a sus familiares. Ese tipo de frustración larvada que produce el modelo, hay que analizarlo más profundamente.

Ayer en La Tercera apareció una apología al Vicealmirante Luis Gómez Carreño, quien tras el terremoto de 1906 en Valparaíso ordenó fusilamientos públicos de saqueadores para restablecer el orden.

-Es la vieja práctica del Ejército chileno que, recordemos, se formó matando mapuches y después rotos y peones. La gran solución siempre ha sido tirar a matar y el problema continúa: cuento 23 masacres y todas contra la clase popular. Si uno ve la televisión, se encuentra con casas de adobe y de tablas en el suelo, porque es la población popular la que ha sido castigada. Aunque junto al terremoto social, ahora hay uno empresarial, con la destrucción de edificios, el aeropuerto y carreteras, y que demuestra cómo las empresas construyen las cosas a medias.

Cómo proyecta esta crisis social. ¿Cree que la sangre llegue al río?

-Es posible en ciertos casos, porque los delincuentes de las poblaciones están armados. Pero sería puntual, porque no es lo mismo enfrentar a cinco carabineros que a tres mil hombres con tanquetas. De todas formas no es posible apagar el caos social de inmediato. Va a llegar la ayuda por donaciones durante dos semanas, pero falta mucho tiempo para que se reorganice el mercado y la población vuelva a la normalidad. El descontento va a seguir siendo grande y la única vía será robar. Y si eso continúa, Piñera tendrá que recurrir al Ejército y comenzar su gobierno con estado de sitio, como comenzó Pinochet.

* Por Rodrigo Alvarado E. / La Nación: 3 de marzo de 2010