Archivo para 25 agosto 2009

25
Ago
09

Claves para entender la LGE

“Hablo sólo por mi cuenta y sin comprometer al grupo de

consejeros que suscribimos este documento.

Lo presentamos al Consejo como una contribución al debate;

para aportar a los consensos y razonar en torno a opciones y alternativas.

Quisimos subrayar la estrecha unidad que existe

en una sociedad democrática y diversa entre

el derecho a una educación de calidad garantizada y la libertad de enseñanza”.

(JJ. Brunner)*

Al terminar su mandato y a más de tres años de la manifestación pingüina del 2006, la presidenta Bachelet promulgó la Ley General de Educación (1), cuerpo legal que reemplazará a la manoseada LOCE (2). En esta línea, para apreciar a cabalidad los alcances estratégicos de la ley que regulará la educación chilena no basta solo con el análisis de su articulado, sino también, indagar en las causas y el contexto en que se originó la misma.

El Acuerdo Brunner / Peña.

“En otras palabras, la educación posee dimensiones públicas,

tanto desde el punto de vista económico como

desde el punto de vista político, que justifican plenamente la injerencia del estado”.

(Carlos Peña)**

acuerdo educaciónCuando aún no se apagaban las celebraciones del cuarto presidente elegido por la Concertación, encabezada esta vez en forma flamante por la primera mujer en llegar a La Moneda, en ese contexto, una noticia que pasó desapercibida empezaba a generar un escenario que ninguna autoridad podía imaginar; el 25 de abril, dos mil estudiantes de Lota marchaban en protesta por las deficiencias en infraestructura del el Liceo C-47 (3). En solidaridad con esto, el 26 de abril 3000 estudiantes marchan sobre Santiago pidiendo mejoras en infraestructura y la gratuidad del pase escolar, situación que derivará en una escalada agitativa que tendrá su punto más alto el 10 de mayo con numerosos destrozos y más de 1200 alumnos detenidos. A esa altura, lo que parecía como la clásica efervescencia estudiantil que empezaba en marzo y terminaba en mayo, empezó a tomar otro cariz cuando los jóvenes quiebran una mesa diálogo con el MINEDUC y, el 19 de mayo, comienzan ocupaciones masivas de colegios en todo el país (4), colocando en la mesa una nueva demanda… “queremos educación de calidad”. Mágico como una lámpara, simple como un anillo, quién podía negar la evidencia de un sistema educativo que segrega y reproduce las diferencias sociales de la cuna, gritado al rostro de una sociedad que se sonrojaba de vergüenza sin poder desmentir algo que estaba en los genes de nuestra conciencia social y, proclamado por jóvenes que eran producto de esa misma educación. Quién podía no hacer eco a ese llamado atávico que prendió como un reguero de pólvora, transformando a jóvenes en verdaderos rock stars y, a la vez, dejando al gobierno en completa “des concertación”, a la sociedad conmovida y a la derecha atónita. El 30 de mayo 500 mil alumnos se manifestaron en todo el país, paralizando el 46,7 % de los 937 colegios con más 8000 mil alumnos en paro (5) que, además pedían el fin del lucro, calificándolo como la principal causa del desastre de la educación en Chile.

El movimiento pingüino, no sólo adquiría un corpus temático que pretendía generar cambios profundos en la estructura político / económica del país, cambios que se plasmaban en el fin de la LOCE y JET (6), terminar con el lucro en la educación y devolverla al Estado. Este discurso, empezó a emplazar a otros actores que sobrepasaban la convocatoria inicial, implementando paros sociales a los que llegaron a adherir más 110 organizaciones sociales, que se manifestaban con jornadas de reflexión y pancartas (7).

La respuesta presidencial fue rápida e inteligente, el 7 de junio de 2006, la Presidenta Michelle Bachelet anuncia la creación de una comisión (8) conformada por 81 miembros integrados por expertos, estudiantes, políticos y religiosos, que en plazo perentorio debería entregar propuestas para mejorar la educación. Fue una medida audaz, en medio de una situación que se le iba de las manos, traslada la discusión a un escenario en el cual nuestra clase política se maneja con soltura y aplomo, la Comisión. Dentro de los 81 convocados (9), la composición de fuerzas quedó bastante equilibrada entre los que estaban a favor y en contra del lucro en educación. Fue tan fuerte la discusión y el intercambio de opiniones que se dio en su interior que, en la subcomisión de Marco Regulatorio (10) presidido por Carlos Peña (11) se dio uno de los episodios más polémicos, y que a la vez marcó el rumbo de lo que sería la actual LGE. En efecto, en la subcomisión Peña (12) la mayoría de sus integrantes tenían una posición adversa al lucro, y ante el hecho de tener que entregar un informe de avance de lo obrado, el sector pro lucro encabezado por el académico JJ. Brunner (13), al verse derrotado, amenazó con quebrar el pre informe y redactó uno paralelo. Ante la posibilidad de quiebre del Consejo, el otrora vicerrector de la UDP (14), siendo crítico al lucro, cedió ante las presiones del bando de Brunner incorporando las observaciones de éste como opiniones de minorías, opiniones que hoy son parte fundamental de la actual LGE.

Lo que viene es conocido, el 11 de diciembre el Consejo presenta el informe final, el que dejó desconforme al denominado “mundo social” que, a esas alturas estaba más preocupado de terminar su año escolar o salir de vacaciones. A continuación, el trámite legislativo que, previo acuerdo político entre la Alianza y la Concertación que tomados de la mano, bajo la correa transmisora del Congreso, tomaron en lo esencial el acuerdo Brunner/Peña en relación a la arquitectura de la nueva LGE.

Qué propone la LGE

“Chile debe mejorar la distribución del ingreso. De lo contrario,

difícilmente daremos un salto cualitativo importante en la equidad  en educación”.

(Sen. Roberto Muñoz Barra)***

Detalle protesta estudiantilQué pactó la cita Brunner-Peña. Refrendar el lucro en educación con fondos públicos, a cambio de establecer una serie de regulaciones en la forma cómo se gastan esos dineros. En efecto, se trata que el Estado pueda fiscalizar los cuantiosos fondos que se entregan a sostenedores privados, los que por casi 30 años han operado sin fiscalización relevante. En esta línea se propone la creación de tres estamentos: una Agencia de Calidad de la Educación, que velará, de conformidad a la ley, y en el ámbito de sus competencias, por la evaluación continua y periódica del sistema educativo, a fin de contribuir a mejorar la calidad de la educación”. (15) “Para ello, esta Agencia evaluará los logros de aprendizaje de los alumnos y el desempeño de los establecimientos educacionales en base a estándares indicativos”. “La evaluación de los alumnos deberá incluir indicadores que permitan efectuar una evaluación conforme a criterios objetivos y transparentes” (16). Una Superintendencia de Educación, encargada de fiscalizar la mantención de los sostenedores en el sistema (17), vale decir, fiscalizar la correcta utilización de los dineros públicos (18). Un Consejo Nacional de Educación integrado por 10 miembros, que estará a cargo de aprobar las formulaciones curriculares y visar los planes y programas de las diferentes áreas lectivas (19).

Un aspecto interesante en la ley, es el que contempla la implementación obligatoria de una figura denominada “Comunidad Educativa” (20), que estará integrada por alumnos, padres y apoderados, profesionales de la educación, paradocentes, docentes directivos y sostenedores educacionales; su propósito será resguardar el cumplimiento del Proyecto Educativo y, velar por el cumplimiento de la LGE en la escuela. Otras formulaciones interesantes, y que dan cuenta de la opinión mayoritaria del Consejo Asesor Presidencial, es rebajar a 6 años (1° a 6°) la enseñanza básica (21), período en el cual no se podrá segregar por rendimiento a lo menos por un año (22); y por último, se establecen mayores requisitos para los sostenedores privados, los que tendrán que contar a lo menos con cuatro años de educación superior (23), tener giro único (24), personalidad jurídica y rendición de cuentas públicas de ganancias y rendimientos (25).

A manera de Conclusión

estudiantes_23Bajo la tutela de un Ministerio, un Consejo, una Superintendencia, y una Agencia, la LGE pretende crear un “Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación” (26); para lograr esto, descansa en forma significativa en dos instituciones –una superintendencia y una agencia-, que hoy su normativa se discute en el Congreso y, para un análisis más detallado hay que esperar a su promulgación.

En lo general, la LGE consagra una provisión educativa de carácter mixto (27), donde el Estado se arroga el deber de “propender a asegurar la calidad de la educación, estableciendo las condiciones necesarias para ello y verificando permanentemente su cumplimiento” (28); el que se verificará con baterías de mediciones estándar en el proceso de fabricar educación de calidad. Apunta en definitiva a generar un accountability a los sostenedores tanto público o privados; pero, son los últimos los destinatarios finales de ley. En efecto, los estudios demuestran que el gremio de los sostenedores privados que reciben fondos del Estado está fuertemente atomizado, los operadores que cuentan sólo con la propiedad de un colegio ascienden al 67% de la matrícula del sector, con un 70,6% del mercado, educando a 736.435 alumnos (29). Este sector, mayoritario, presenta los indicadores más bajos tanto en administración, como en el rendimiento escolar (30). Lo que se pretende es profesionalizar el sector, obligándolos a fusionarse o a ser absorbidos por operadores más grandes que, según las cifras tendrían estándares de productividad más alta (31).

Se logrará con esto la tan ansiada equidad, igualdad y calidad de la educación chilena, creo que es difícil advertirlo ahora; hace falta que el sistema esté operando en su conjunto para saber cómo funcionará. Ojalá no sea necesario tener nuevamente a miles de alumnos en la calle protestando, para empezar a preguntarnos porqué no tenemos educación de calidad en Chile.

Notas

* José Joaquín Brunner, en relación al documento alternativo que presentó al Consejo Asesor de la Presidenta para la Calidad de la Educación en septiembre de 2006, con el fin de afianzar la postura pro lucro en la educación. El Mercurio /2006/10/01/ reportajes)

** Carlos Peña, Revista UDP, n° 03, pág. 3.

*** Senador Roberto Muñoz Barra. Legislatura 355ª , Sesión 65ª, en miércoles 14 de noviembre de 2007 Ordinaria (Diario de Sesiones del Senado Publicación Oficial).

1.- Promulgada el 17 de agosto del 2009.

2.- Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE), promulgada por Pinochet el 10 de marzo de 1990, un día antes que asumiera el gobierno democrático.

3.- El Liceo se había inaugurado un año antes y se llovía. (Hablan sus Protagonistas. Revista UDP, n° 03, pág. 23).

4.- 25 de mayo, 40 liceos en paro y más de 70 mil estudiantes sin clases. (Ibíd. Pág. 23).

5.- Lunes 5 de junio. Ibíd., pág. 24.

6.- Jornada Escolar Completa ( http://es.wikipedia.org/wiki/Jornada_Escolar_Completa )

7.- Ibíd., pág. 24.

8.- Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de Educación.

9.- Ver nómina de integrantes (http://www.consejoeducacion.cl/view/index.asp )

10.- La Comisión estaba distribuida de la siguiente forma: Presidente, Juan Eduardo García Huidobro; secretaria Ejecutiva, Patricia Medrano; Coordinador de la Subcomisión de Marco Regulatorio, Carlos Peña; Coordinador de la Subcomisión de Institucionalidad, Paulina Araneda; Coordinador de la Subcomisión de Calidad de la Educación, Abelardo Castro.

11.- Carlos Peña (http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Pe%C3%B1a_Gonz%C3%A1lez )

12.- Sesiona los viernes a las 8:30 AM Coordinadores: Carlos Peña, Claudio Castro y Jorge Pavez. Secretarios Técnicos: Alejandra Contreras y Loreto Cabrera.

13.- José Joaquín Brunner (http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Joaqu%C3%ADn_Brunner )

14.- Carlos Peña en ese momento era vicerrector de la Universidad Diego Portales (UDP).

15.- LGE, Art. 7.

16.- Ibíd. Art. 7.

17.- LGE. Art. 50.

18.- Tanto la Superintendencia como la Agencia Aseguradora de la Calidad, están actualmente en sus respectivos trámites legislativos.

19.- LGE. Art. 23, letras a y b.

20.- LGE. Art. 9.

21.- Ver más en: https://guillermobastias.wordpress.com/2007/05/22/%C2%BFquien-educa-a-los-adolescentes-una-situacion-mas-de-inequidad/

22.- LGE. Art. 11, párrafo 6°.

23.- La LOCE pedía como requisito mínimo, que el sostenedor debía tener cuarto año medio rendido.

24.- La LOCE dejaba abierta la posibilidad a una multiplicidad de giros comerciales. Se daba el caso, que un sostenedor podía tener una carnicería o cabaret y un establecimiento educacional.

25.- LGE. Art. 10, letra f.

26.- LGE. Art. 6.

27.- “El sistema de educación será de naturaleza mixta, incluyendo una de propiedad y administración del Estado o sus órganos, y otra particular, sea ésta subvencionada o pagada, asegurándole a los padres y apoderados la libertad de elegir el establecimiento educativo para sus hijos” (LGE. Art. 4, Párrafo 4).

28.- LGE. Art 4 Párrafo 8.

29.- Fe. Montt y otros 2006. Citado en Claudio Almonacid : La Educación Particular Subvencionada como Cooperadora del Estado; en Cristián Bellei, Dante Contreras, Juan P. Valenzuela editores: La agenda Pendiente en Educación, Edit.: Universidad de Chile, 2008.

30.- School choice in Chile: Scale matters. Dante Contreras, Gregory Elacqua y Felipe Salazar.

31.- Ibíd., op. Cit.

11
Ago
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Con cariño para el Ceja, el Loquín y el Cisarro

Durante los últimos días hemos asistidos al abuso mediático que intenta mostrar los casos de jóvenes, cuya conducta social se aleja de los parámetros de un país que goza de una cobertura educativa propia de país desarrollado (1); vemos además, como los candidatos en carrera a La Moneda han implementado sus propuestas en torno a mejorar “la calidad” de ésta. Pero, se está caminando por el sendero adecuado para revertir una tendencia que con cobertura más o menos, históricamente ha tendido a marginar a jóvenes de bajos recursos. En este sentido, quiero entregar a Uds. la visión del Premio Nacional de Historia 2006, Gabriel Salazar (2), en un estudio escrito el año 1999 pero que a 10 años no pierde para nada su vigencia.

Por mi parte, me gustaría dedicarles este texto a tres jóvenes que, quizás por su nivel educacional pasará mucho tiempo antes que lo puedan leer y peor aún comprender… con cariño para el Ceja, el Loquín y el Cisarro.

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LA EDUCACION DE LA JUVENTUD COMO

UNA EDUCACION PARA EL CAMBIO

LA PROPUESTA DE TEMA que se hizo para esta mesa, las transformaciones del Estado y cómo estas transformaciones se han postulado, promovido e implementado las políticas sociales en Chile. Yo no sé si voy a tomar literalmente lo que se propone, pero vamos a trabajar un poco en esa dirección.

Es importante para empezar, señalar que l a mayoría de los estudiosos chilenos sobre el tema y el problema de las políticas sociales, pienso por ejemplo en Martínez y Palacios, en el economista Juan Pablo Arellano, hoy oficiando de Ministro de Educación, en la economista Pilar Vergara, pienso en otros autores que consideran que las políticas sociales son en general —en el mundo moderno y muy particularmente en Chile— síntoma, expresión y demostración de modernización , de forma tal que se estudian estas políticas y se las define como una demostración palpable de cómo la sociedad moderna y particularmente el Estado moderno, tiende a preocuparse de los problemas de la iniquiF727024_cisarro330dad social para resolverla de una manera consistente y orgánica.

Sin embargo, yo soy historiador, si uno comienza a plantearse la cuestión de qué modernización estamos hablando cuando decimos esto, en qué proceso de modernización están ubicados estos fenómenos y que las políticas sociales aparecen en la forma en que se han definido en Chile por estos estudiosos. Uno descubre lo siguiente, en primer lugar, de que la modernización donde aparece instalada la concepción de política social, es una modernización dominantemente y genuinamente liberal, es liberal, es un mundo que combina, que traba orgánicamente lo que es el Estado liberal representativo, con lo que es el mercado abierto, y llamo mercado abierto al que está abierto hacia fuera, y no integrado hacia adentro. Esto es un dato importante, porque no hablamos en Chile de Estados constituidos para desarrollar socialmente o integrar socialmente el país, no hablamos en Chile de constituciones políticas que se hayan preocupado de promover el desarrollo productivo e industrial de la nación y junto con ello la integración social de todos los chilenos. Hay políticas sociales que se refieren a eso, pero no Estados o constituciones que cuyo apellido central sea precisamente eso.

A lo largo de toda la historia de Chile, no hemos encontrado hasta la fecha ninguna Constitución Política que se haya organizado específicamente para resolver el problema, i) del desarrollo económico, ii) la integración social igualitaria de todos los chilenos. Sí encontramos políticas sociales. Cuando uno revisa cómo se han gestado y qué son en definitiva las políticas sociales, uno descubre que no son artículos de Constitución Política, es decir, no forman parte de la estructura del aparato del Estado, pero sí son leyes especiales, sí son decretos, muchas veces con fuerza de ley y si uno los mira en conjunto, en las perspectiva histórica, las políticas sociales —o si ustedes quieran las leyes y decretos que han construido las políticas sociales en Chile— no han operado en el articulado de la Constitución, sino por lo común, en los intersticios del articulado constitucional, haciendo uso y abuso muchas veces de lo que muchos abogados llaman, el uso alternativo del derecho, que quiere decir, no aplicar el derecho tal cual, sino hacer uso de sus intersticios, de sus vacíos, de la oportunidad de torcer un poco la nariz del texto para poder realizar generalmente no lo que manda la Constitución, sino lo que la sociedad civil pide.

En consecuencia uno puede decir que en Chile y en otro países también, las políticas sociales son el subproducto de un uso muy especial del derecho, y es a posteriori de la redacción del texto constitucional, es decir, de la construcción del Estado en este país.

Si revisamos rápidamente esto, observamos que en la Constitución de 1833, no hay ni un solo artículo que se refiera al aspecto social ni al aspecto económico, ni al desarrollo ni de lo uno, ni de lo otro, mucho menos se plantea la igualdad. Fue por eso mismo que para intentar abrir esa Constitución, para hacer posible un mínimo de desarrollo y una cierta liberalización —por lo menos— del sistema electoral, hubo que en cierto modo violentar ese texto o producir Reformas Constitucionales por los años 80 y 90, pero fueron reformas particulares, específicas, pero no el conjunto. De esa manera, en última instancia, se dio el típico conflicto entre una política que tendía a la democratización y a favorecer el desarrollo y el resto de la estructura del Estado, que operaba en sentido liberal.

Esta situación, en que la política social aparece como un furgón de cola, que aparece como instrumento gubernamental de segunda categoría, que aparece después que está vigente la Constitución, que aparece cuando es necesario aquietar un poco las protestas de la base ciudadana, nos demuestra que las políticas sociales, vuelvo a repetir, son y han sido instrumentos de legitimación tardía de un régimen constitucional que no fue exactamente legítimo en el momento de su construcción. Esto es importante, pues las políticas sociales aparecen por tanto como instrumentos, para legitimar estructuras estatales y estructuras políticas fundamentales, que no tuvieron en su construcción un nivel o un índice de participación ciudadana suficiente, informada, democrática, abierta.

Es por eso que en Chile las políticas sociales han aparecido bastante tiempo después de que se dictó el Estado, como lo decía recién respecto a la Constitución del 33, eso aparece por los 80, por los 90 y se enreda dentro del fenómeno parlamentarismo. Es notable que en Chile, cuando se ha intentado acoger las demandas de la base ciudadana para democratizar y para desarrollar, no se ha intentado hacer una reforma profunda de la Constitución, se ha optado por intentar cambiar un poco el Estado, pero sin cambiar el texto de la Constitución, así surgió el parlamentarismo, sin cambio constitucional. Si ustedes revisan la Constitución del 25, fue también una Constitución liberal, representativa, apta para el desarrollo de un mercado hacia fuera, pero no de un mercado integrador hacia dentro, y eso determinó, otra vez, que a través de los decretos leyes de la época de la República Socialista por ejemplo, y otros intersticios legales, se fue construyendo un Estado desarrollista y un Estado populista sin cambiar el texto

Constitucional de 1925, y se dio un Estado hipertrófico. Ustedes lo saben muy bien, en que toda la estructura básica del Estado funcionaba en sentido liberal y toda la estructura hipertrófica del Estado funcionaba en sentido populista, y eso explica que los grandes conflictos sociales y económicos de la época hayan sido en última instancia intentado dirimirse políticamente en el contexto de la estructura liberal y parlamentaria del Estado.

En este sentido, las políticas sociales han demostrado ser un paliativo, un paliativo tardío, en la medida que ha jugado el rol de legitimar una determinada estructura y un sistema políticos. Han jugado el rol cuando se ha desarrollado el aparato electoral de aquietar de alguna manera al electorado, de hacer surf sobre las olas, de la opinión pública y de responder a medias respecto a problemas que son de enorme importancia y carácter estructural. Eso no ha cambiado en el día de hoy, no es muy distinto, este hecho de que el Estado en Chile haya sido siempre liberal y las políticas sociales hayan sido sucedáneos, a determinado que en muchos casos la responsabilidad por el problema social, han tenido que asumirlo agencias privadas. En el siglo XIX fue la Iglesia, la Iglesia Católica asumió por sí sola y en gran medida junto con congregaciones privadas (hablo de la Hermandad de Dolores por ejemplo, de la Conferencia de

San Vicente de Paul o la Asociación de la Escuela Católica de Santo Tomás de Aquino), que asumían privadamente y con criterio de caridad el problema social y de conseguir un mínimo de igualdad entre los chilenos.

En el período comprendido entre 1938 hasta 1973, se hace cargo el Estado y aparece el Estado desarrollista y social benefactor, pero sin modificar el texto liberal de la Constitución del 25. Y hoy día, prácticamente es lo mismo, tenemos una Constitución, tal vez la más liberal de nuestra historia, protegida por un aparato de seguridad, y si ustedes revisan la Constitución del 80, por lo menos hay cuatro sistemas, dispositivos de seguridad, antes de llegar a la posibilidad de una reforma constitucional; podrán comprender qué sentido tiene o qué posibilidad tiene que las políticas sociales dentro de esta Constitución puedan tener un efecto realmente productivo respecto de los problemas que se procura resolver. Cambia el ejecutor, en el siglo XIX fue la Iglesia, entre 1938 y 1973, fue el aparato burocrático del Estado, hoy son agencias privadas, consultoras, ONG’S, Servicios del Municipio, que operan también como consultoras privadas; cambió eso, pero el problema de fondo no ha sido resuelto.

Si revisamos toda la historia de Chile —y ahora comenzamos a hablar de la juventud—, observan que la situación prácticamente no ha cambiado. En el siglo XIX la juventud nutrió toda esa gran masa que se llamó «los peones gañanes». La gran mayoría de la población, el 60% de la población, hombres y mujeres en gran medida sin empleo permanente, pero sí con empleo precario, lo que determinaba su tendencia a emigrar continuamente de un punto a otro buscando empleo o escapando de la represión. La juventud marginal del siglo XIX, fue ese roto chileno que se tuvo que mover permanentemente de un lugar a otro, saliendo, entrando del país, sin empleo, sin posibilidades de educación, sin derecho a voto, estaba excluido constitucionalmente del derecho a voto, sin acceso a la educación.

Posteriormente podemos hablar de una juventud, que la encontramos inserta en el movimiento de pobladores, tal vez su mejor período, fue el período de la «otra democracia» en donde a través de la educación se abrieron canales de integración a la sociedad, pero es aquí donde encontramos una de las características fundamentales de las políticas sociales en Chile. Estas características dicen relación con lo siguiente: si uno revisa la historia de las políticas sociales chilenas, tienden a ser asistencialistas, van a paliar un poco una situación de pobreza creada: te voy a construir casas baratas, te voy ofrecer educación barata, te voy a dar salud barata, te voy a prestar dinero, te voy a dar capacitación mínima; eso es lo que regularmente ha sido en Chile una de las características centrales de las políticas sociales de este país.

En segundo lugar, estas políticas han involucrado siempre una suerte de inversión keynesiana, por qué razón. Porque si ustedes se fijan, vamos a construir vivienda barata, vamos a permitir que existan colegios privados subvencionados baratos; y qué es lo que ha implicado eso a lo largo de la historia: que muchos pequeños capitalistas o capitalistas en ascenso, invierten en estas áreas, especialmente en la construcción de vivienda, que ha sido demostrado ya a lo largo de la historia, que la construcción de vivienda en torno a estas políticas sociales ha sido una fuente de acumulación y de formación de pequeño y medianos empresarios de este país. Este es un fenómeno muy extendido, que podríamos decir que la inversión en torno a estas propuestas asistencialista de resolver problemas materiales, inclusive la educación y la salud, ha significado una expansión del gasto, pues gastamos dinero que llega al consumidor, el consumidor compra y eso es una inyección de expansión para el conjunto de la economía; en definitiva esta inversión desarrolla el mercado, pero no permite necesariamente que se integren los sectores populares a un nivel medio de consumo de una sociedad moderna, capitalista, industrial.

Y en tercer lugar, estas políticas normalmente han insistido en un eslogan: «para la juventud lo más importante es la educación». Desde la época de Manuel Montt hasta el día de hoy, basta leer el Informe del PNUD del año pasado, se recomienda en insistir en la educación para los jóvenes en la medida que ésta le permite dos cosas: i) integrarse a la sociedad moderna civilizada, ii) competir en el mercado. Pero esta educación tiene que ser individual, va dirigida al individuo, no a la comunidad, no a las redes sociales, no a las tribus de jóvenes que se constituyen en los lugares donde viven; no por tanto en un sentido de colectivo, sino siempre al individuo. En Chile todas las políticas sociales —de una u otra manera— han puesto énfasis en la educación, pero esta educación va dirigida al individuo, es tu responsabilidad ahora de integrarte al mercado. El mercado no va a ser modificado, el mercado no se toca. En esa medida educamos, pero es tú responsabilidad integrarte a ese mercado que no se toca, al mercado tabú, podríamos decir.

En 1991, el sociólogo francés, tan citado en Chile hace unos años atrás, Alain Touraine, señalaba en un informe, que en definitiva se entregó al Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) y que en gran medida parece, determinó la propuesta de política hacia la juventud en Chile de la nueva democracia, señalaba que lo más importante no es educar para que los jóvenes entiendan la situación del conjunto del modelo neoliberal, no se trata de educarlos para actuar sobre ese modelo, se trata de prepararlos individualmente para lo de siempre: por un lado, capacidad de competencia frente al mercado y por otro lado, —y lo dice textualmente Touraine— para que apoyen la institucionalidad del país; en otras palabras para que apoyen la vigencia y la validez de la Constitución de 1980.

Esta situación repetida a lo largo, diría de casi dos siglos, es lo que muestra a una juventud en este país a la cual no se le ha resuelto su problema fundamental, una juventud popular que no ha estado, hasta la fecha, nunca realmente integrada, que no ha encontrado canales de integración hacia el corazón moderno de esta sociedad y que ha permanecido siendo en el fondo una juventud marginal.

Muchas veces las políticas sociales, qué es lo que hacen: modernizan la marginalidad, construyen rotondas por ejemplo para automóviles, llevan shopping centers, como los llaman ahora mall, a poblaciones donde la gran mayoría de los jóvenes no tienen empleo o viven del empleo precario. Se crean y se multiplican las multicanchas, se crean centros juveniles; nada de eso resuelve la marginalidad, pero sí la moderniza. Es como decir: te vamos a crear un césped aquí para que vayan a pastar su propia marginalidad, tranquilos, expresen su identidad marginal allí, canten, hagan grafitis, protesten, pero ahí, en ese marco, y participen ahí. Cuando se habla de participación, se está pensando participación en ese marco, en el centro cultural hagamos fiestas, en la multicancha hagamos campeonato, y entre todos «no a la droga»; pero sigue siendo eso marginalidad.

Porque hoy día el modelo descansa en lo que se llama tan elegantemente «la flexibilidad del empleo». Y qué es la flexibilidad del empleo: el empleo precario, sin contrato estable, casi siempre sin previsión, trabajo temporero. Que es el mismo tipo de trabajo que se le ofreció a la juventud del siglo XIX, no hay cambios.

Y por otro lado, no hay tampoco integración al aparato educativo, podrán haber 25 mil cursos de capacitación para formar sastres, cocineros, peluqueros, peinadoras, pero nada de eso permite tener acceso a la educación superior, nada de eso permite comenzar a moverse transversalmente en los empleos de la súper estructura mercantil financiera, que es en este país la esencia del capitalismo actual, y no del aparato industrial.

Si uno mira en perspectiva histórica, la situación de la juventud chilena no ha cambiado mucho, se ha revolcado en su marginalidad, se ha modernizado en su marginalidad, se le ha ofrecido educación, pero la educación sin empleo no tiene destino. A mí me llegan continuamente (porque he tenido mucha suerte de tener trabajo) currículum de compañeros, especialmente de historia, con maestrías, con doctorados, ex profesores universitarios, rectores de colegios, que están cesantes; la bola de nieve indica que cada vez van a ver más cesantes con maestrías, más cesantes con doctorados, en Francia ocurrió así. Hay una sobre calificación, que va creciendo hacia arriba, que van absorbiendo los puestos superiores y mientras más se educan los de abajo, de todas maneras quedan desempleados. Esta bola de nieve de la sobrecalificación está en marcha en este país y la juventud, por más que estudie y se recontracapacite, va a permanecer con un techo encima que sólo le asegura empleo precario lateral.

Si miramos la historia, uno encuentra que los jóvenes en este país han jugado un rol histórico en un doble sentido; por un lado, ha sido el deshecho fundamental de las constituciones liberales, pese a las políticas sociales, de retaguardia que se han desarrollado para integrarlos, deshechos sociales, han hecho grandes esfuerzos por educarse e integrarse con resultado mediocres, salvo en el período 1938-73, pero junto con ese esfuerzo frustrado, la juventud popular chilena ha jugado el rol histórico de rebelarse, protestar y pelear por el cambio. La juventud popular ha tenido dos roles históricos muy claros: luchar por integrarse conforme a la ley, pero luchar por cambiar la ley desde fuera de la ley.

Y es muy interesante que este país, aunque se critica mucho la palabra generación, discute en función a las generaciones, y se habla de la generación del 48, del siglo pasado, de los jóvenes rebeldes que luchaban contra el autoritarismo del 48, y provocaron la guerra civil del 52, 59 y finalmente cambiaron el sistema autoritario. La generación del 20, la de Recabarren, la de la FECH, que luchó contra la oligarquía, la del 38 que dentro del contexto de la Constitución Liberal del 25, procuró desarrollar la industria y la igualdad social, la generación del 68 que no le creyó a la del 38, y trató de cambiar todo eso perdiendo. La generación del 80 que peleó contra Pinochet y perdió. La generación del 90 que está peleando contra esta democracia neoliberal, heredera de la dictadura neoliberal, y ahí estamos, no estamos ni ganando ni perdiendo, porque todavía no hemos peleado, pienso. Si uno revisa las generaciones del 38, del 68 o del 80 o del 90, del 48 del siglo pasado, no son generaciones de viejos, son jóvenes, jóvenes en momentos de rebeldía, jóvenes que dentro de esa rebeldía crearon cultura.

La juventud popular chilena ha sido, si ustedes quieren muy aplastada, muy marginada, pero cuando ha peleado ha creado la cultura autóctona de este país, todavía estamos cantando las canciones de la generación del 68, muchos añoran las canciones de «Los Prisioneros» de los 80, en el Estadio Nacional 60 mil personas escucharon de nuevo a «Sol y Lluvia», que tocó las mismas canciones de los 80, y tres horas de pie saltando y bailando. Tal vez todavía no hemos creado la cultura y las canciones de lucha de los 90, no sé, tal vez los raperos están haciendo algo, pero parece que todavía es poco.

En síntesis para terminar. Primero, las políticas en Chile nunca han sido sociales, siempre han sido liberales. Segundo, las políticas sociales en este país han venido en retaguardia a suplir lo no hecho por las Constituciones, hacerlo a medias, sin resolver en definitiva nada de fondo. Tercero, la juventud popular en este país no ha cambiado substantivamente su situación en casi dos siglos de historia, ha cambiado de alguna manera en estilo, si ustedes quieren, en el contexto, pero estructuralmente no, y eso nos demuestra un doble rol histórico de esta juventud. Y me pregunto si queremos educar a la juventud hoy, basta con educarla para que compita en el mercado y apoye la institucionalidad como dice Touraine; o también podemos y debemos educarla con relación al segundo rol histórico que ella ha cumplido a lo largo de los siglos, que es intentar cambiar el modelo liberal. Por qué no educar a los jóvenes para una cosa y para la otra cosa, por qué no enseñarles o tratar de que ellos se autoeduquen para producir los cambios que ellos quieren producir, por qué no legitimar esa educación.

Queremos educar a la juventud, y queremos ser honestos con nuestra memoria histórica, y respetar nuestro propio pasado, tenemos que educarlos tanto para competir en el mercado, para ser civilizados, pero al mismo tiempo para producir el cambio y la transformación histórica que en este país en dos siglos no se ha producido, porque entre otras cosas a veces los jóvenes envejecen, y cuando envejecen los viejos dejan de hacer lo que comenzaron a hacer.

La generación del 48 y la del 88 del siglo pasado, dejó de hacer a fines de siglo lo que prometió antes, y en lugar de hacer el cambio aseguró el sistema. Los del 38, los Teiltelboin, los Frei, los Gumucio, los Allende, los Tomic, hasta los Zaldívar podríamos decir, no hicieron después lo que habían prometido en los años 20 desde la FECH, gran parte de ellos, porque los viejos terminan con un realismo político que no es el realismo histórico de la juventud. En definitiva, a la juventud hay que educarla en esa doble dirección y legitimar la educación para el cambio.

VALPARAÍSO, MAYO DE 1999

Notas

1.- 100% Enseñanza Básica y 94% Enseñanza Media. Fte. Sobre la base del Mins. Hacienda (2005); Arellano 2000; CASEN 1990, 2000 2003 y M. Marcel y C. Tokman 2005 (cit. En Calidad de la Educación Claves para el Debate, JJ. Brunner, G. Elacqua y otros, Ril Editores, año 2006. Pag. 27.

2.- Premio Nacional de Historia (2006), Sociólogo y Filósofo, Doctor en Historia. Ha publicado numerosos libros, entre los que se destacan: Labradores, Peones y Proletarios (1985); Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas (1990); Los Intelectuales, los Pobres y el Poder (1995). Es coautor, junto a Julio Pinto, de los cinco volúmenes de la Historia Contemporánea de Chile (Ed. LOM, 2002); Mercaderes Empresarios y Capitalistas (Sudamericana 2009). Actualmente se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile.

08
Ago
09

Gabriel Salazar habla de Formación Docente

Uno de los temas que cruzan la discusión en torno a la calidad de la educación es la Formación Docente, en este sentido me parece oportuno recordar la entrevista realizada por la Revista Docencia del Colegio de Profesores (1), al premio Nacional de Historia 2006 Gabriel Salazar Vergara (2). En ésta, el destacado intelectual aborda los componentes de una carrera profesional centrada en la realidad social del alumno, la violencia juvenil, la marginación social y el gremio docente.

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“El profesor debe ser ante todo y toda la vida un investigador”


Queríamos partir por el Premio Nacional de Historia, ¿lo sorprendió?

La verdad es que quedamos sorprendidos. Por el hecho de ser un historiador, un intelectual crítico del capitalismo en general y de este modelo neoliberal en particular, no esperaba que me lo dieran. He postulado al premio más que nada por acciones y la buena voluntad de personas como María Angélica Illanes, Pablo Artaza, Julio Pinto, amigos y compañeros, que han hecho todo un papeleo. Fue, efectivamente, una sorpresa.

En el medio educativo, independientemente del mérito que usted pueda tener, sus textos no son los que se utilizan ni en la enseñanza básica ni en la media, ¿es entonces una sorpresa doble?

Sí, pero lo que yo sé es que muchísimos profesores utilizan la historia social  “bajo cuerda” en sus clases. Una funcionaria del Ministerio de Educación me contó que ella ha tenido que distribuir en varias escuelas los volúmenes de la Historia Contemporánea de Chile que hicimos con Julio Pinto. Eso no significa una oficialización, pero sí entra como bibliografía auxiliar o suplementaria. Una gran cantidad de profesores lo está utilizando. Me lo han dicho ellos y los alumnos secundarios también me lo han informado. De alguna manera sectores sociales están hablando y trabajando con textos no sólo míos, sino también de Julio Pinto, Mario

Garcés, etc. Son profesores que han sido nuestros alumnos. Ese es un hecho que va a ir en aumento. Entonces, el premio significa un espaldarazo, pero ojalá que no sea la oficialización de una historia social.

Hay otro factor que contribuyó, no a oficializar, pero sí a legitimar el premio, en las esferas más formales, y es el hecho de que connotados historiadores de derecha han dado su conformidad con que se reconozca este tipo de historia.

¿Cuál es la diferencia que hace entre oficializar y legitimar?

Oficializar, es cuando el Estado lo asume y se adueña del discurso. Sin embargo, la posibilidad de apropiarse de un discurso historiográfico como éste sólo puede ser de la boca para afuera, porque si se lo toma en serio tendrían que suicidarse el sistema y el modelo neoliberal para dar paso a otra cosa.

Usted plantea que muchos profesores están trabajando con sus textos y con esa línea de reflexión. Sin embargo, ellos han sido formados en un contexto adverso. ¿Cómo es posible que haya docentes que estén dispuestos a trabajar discursas, narrativas de ese tipo, en un mundo como el de hoy?

Es importante distinguir que los profesores no son un elenco profesional homogéneo. Tal como hay generaciones y generaciones de estudiantes, hay generaciones y generaciones de profesores. Un porcentaje muy alto del profesorado se formó en la época de un régimen autoritario, por tanto tienen una formación propia de la dictadura. Hay otra generación de profesores que se formó en los ochenta y fueron marcados por las jornadas de protestas, por los conflictos con Pinochet, pero que no tuvieron una formación todavía concreta, desde el punto de vista de potenciar la ciudadanía, los movimientos sociales, culturales, juveniles, etc. Y hay otra generación, que es la actual. Son estudiantes que están entrando ahora, o que ingresaron a partir del 2003 en adelante, que están marcados no por la lucha contra Pinochet, sino por la experiencia del mercado. Es decir, cómo el mercado está golpeando su casa, sus pares, su familia, a ellos mismos, y tienen la tremenda experiencia de la nueva cultura popular que está surgiendo en las poblaciones, sobre todo entre los jóvenes. Entonces, vienen con otra base y la historia social se entiende maravillosamente con ellos.

Por eso las camadas de profesores también cambian y se fusionan con su tiempo histórico. Los profesores más antiguos, los de la otra democracia, tienden todavía a manejarse a través de partidos políticos. La generación de profesores formados durante la última época de Pinochet y la actual, están manipulando este tipo de literatura cercana a la historia social. Añadiría, además, que el grueso de las tesis de los jóvenes de los fines de los 80 tiene relación con problemas sociales contemporáneos. Cuando haces una tesis sobre algo, quedas marcado por ella durante mucho tiempo. Eso explica que, aun cuando el gobierno, las clases políticas, o el ministerio, a través de la política educacional oficial marca ciertas líneas, ofrece cierta bibliografía y señala ciertos textos escolares, esta nueva generación mete bajo cuerda esta literatura. El nuevo movimiento estudiantil secundario está muy formado en esta línea.

¿Y qué rol están cumpliendo las universidades que también están marcando esa formación inicial?

Las universidades no están ni adaptándose, ni especializándose en ese problema porque están más preocupadas de su propia supervivencia y de su propia estructuración como universidades, que de adecuarse a la cultura o a las tendencias que marcan las juventudes. He trabajado en varias universidades y he visto lo que señalo.

Los planteles de profesores de las universidades se centran en el trabajo. Hay casos individuales de profesores, o grupos, o determinados centros, que tratan de hacerlo, pero no es la tendencia mayoritaria. Hace falta una reforma profunda, no sólo de la educación como sistema, sino de la formación de profesores en la universidad. El gobierno, a pesar que hizo una reforma educativa, tampoco ha tocado este tipo de problemáticas. No ha ido al fondo del problema. No ha tenido una política agresiva al respecto. Sólo le ha interesado la cobertura, más computadores, mejores locales. El informe de la OCDE dice que el sistema educativo sigue centrado en la competitividad como gran principio educativo. Todo se limita a saber si llegaron más niños, los sueldos, la competencia, elevar los puntajes, etc.

No hay proyecto, ni tenemos ninguna salida a lo que pueda significar una propuesta educativa, y lo mismo pasa con los educadores comunales que están embotellados en su verdad, en su sede, tampoco salen.

¿Cómo tendría que ser esa propuesta que, según usted, no se ha hecho?

Toda política educativa tiene que estar influenciada de las tendencias reales que están marcando la reorganización de la sociedad y la cultura social, porque la cultura social y la sociedad misma están siendo influenciadas profundamente por el plan laboral. El empleo será el constructor de sociedad y cultura en esta sociedad; sin embargo, el plan laboral pareciera que está prohibido tocarlo. A partir de ese plan laboral están surgiendo consecuencias enormes para la estructuración de la sociedad, de las relaciones sociales, de la situación de la familia, de la situación de los niños, el aumento en el número de “cabros guachos”, etc. Esto último no se ha pensado en términos del impacto que tiene en la educación.

Por otro lado, tiene que recoger lo que los propios actores sociales han estado produciendo como respuesta a este problema: La autoconstrucción de identidad en el margen, una cultura juvenil de nuevo tipo con símbolos, identidad, lazos solidarios en redes y grupos, tribus, colectivos locales, prácticas de asociatividad distintas a las tradicionales; todo un mundo cultural en la calle súper atractivo para los cabros que no coincide con lo que pasa al interior del aula. Entonces hay dos mundos educativos en este momento: el del aula que se rige mucho por los viejos principios, tipo “occidente educa”, y luego “el mercado educa” para que compitan bien, versus este otro mundo de una cultura que se autoeduca en función de construir identidad como se pueda. Eso genera cultura. Entonces, es evidente que los cabros sean atraídos como moscas por esta cultura de la calle. Mientras no recojamos eso como principio educativo, exigir más rendimiento, mejores puntajes, o evaluar a los profesores por sus metodologías y pagarles menos cuando no están bien evaluados, no resuelve problemas de fondo.

¿Podría usted profundizar lo que está planteando?

Junto a un equipo hicimos una investigación en Rancagua basada exclusivamente en entrevistas sobre la sociedad civil popular de las zonas más pobres de esa ciudad. Entrevistamos a los profesores de las escuelas de los barrios populares, y eso nos llevó a concentrarnos en los niños. Descubrimos tres cosas fundamentales:

Primero, su familia está destruida, por el modelo laboral, padre ausente porque no vive ahí o porque está trabajando. Quedan solos, subsumidos en frustraciones enormes, formando pandillas.

Segundo, la reacción espontánea de los niños es a solidarizar con el cónyuge que queda en el hogar para ayudar a resolver el problema económico, por lo que salen a trabajar. Los profesores nos decían que el 80% del curso sale de clases y parte corriendo a vender “El Rancagüino”, a recoger frutos, al río a sacar arena. Esta solidaridad se va desarrollando mentalmente con su familia y produce una reacción solidaria entre cabros chicos botados. Reciben, además, solidaridad de los jóvenes y de los viejos directores de los clubes deportivos de barrio. Entonces, se generan redes y lazos de solidaridad horizontal, de ellos con los viejos, de ellos entre sí, de los jóvenes hacia ellos y de las profesoras hacia ellos. Crecen en ese mundo, en una cultura autoeducativa. Conocen lo que es solidaridad, saben hacerla, generarla y dividirla, en la horizontalidad. En esa experiencia que les pesa, esos muchachos van creciendo y funcionando por horizontalidad, no por jerarquía.

El tercer elemento que observamos, es que, pese a lo anterior, esos chicos están carentes de afecto, porque las madres aunque estén con ellos, los botan, los   rechazan, los retan o les pegan. Viven con una desesperación tal que la única reacción frente a eso es la rabia, la frustración y la violencia.

Los profesores nos decían: “de repente nos agreden, de repente nos abrazan, nos besan, son violentos y reaccionan rompiendo cosas materiales”. En ese proceso identitario vemos dos aspectos fundamentales, uno es la solidaridad, y el otro es la violencia. Esta última como reacción a su frustración. Por eso, es imposible pensar en erradicar las reacciones violentas de los cabros a través de la educación formal. Ahora, si uno se da cuenta de que es un sujeto rebelde, pero un rebelde que sabe de solidaridad, entonces, conceptualmente podríamos hablar de un rebelde con proyecto.

A la luz de todo eso, me pregunto: ¿Por qué no confluimos en un principio educativo, a partir de la naturaleza misma de estos niños? Por un lado si más encima haciendo todo eso, que era como mejoramiento personal, uno pensaba en la solución para los pobres, fabuloso. La generación actual de profesores ya no cree mucho en la ciencia. Cree más en su memoria, en las experiencias de la calle. El profesor descubre que su rol no es transmitir la ciencia de occidente para lograr la justicia social, sino el problema es cuánto le creo a los cabros para que se desarrollen ellos como verdaderos actores sociales de su destino. Y si yo le creo a los cabros es porque voy a creer lo que está pasando en la calle. Entonces el rol del profesor de la nueva generación es un enlace entre el aula y lo que pasa en la calle, un “lleva y trae” permanentemente de manera más consiente.

Al nuevo profesor hay que formarlo para que trabaje en los dos ámbitos, y eso no significa sólo tratar materia en aula, significa investigar en terreno, significa publicar, conmover el desarrollo cultural y social en terreno, convertirse en un intelectual en el terreno, en un agente social de desarrollo en terreno. Sólo de esa manera los profesores se podrían adaptar a todos los ambientes y a todas las culturas, y ser eficiente en todas.

Hay una gran demanda en todas las escuelas de Historia por estudiar la historia social, es la que se ve privilegiada. El 80% de las tesis tiene que ver con cuestiones contemporáneas, entonces ahí se produce el enlace con las otras disciplinas, van a revisar los archivos, o las bibliotecas de trabajo social, de psicología comunitaria.

Me han invitado a dar conferencias donde el público en su mayoría son los viejos profesores, gremialistas, que pertenecen a partidos políticos. Pero no reaccionan, no tienen las mentes abiertas para estas cosas nuevas. Los que más aprenden y participan son los jóvenes. Un profesor que se convierte en “un pasa materia” por 35 años seguidos produce su muerte intelectual. El verdadero profesor debiera ser ante todo un intelectual, que piensa por sí mismo, piensa con los cabros, piensa en   conjunto y está, por tanto, produciendo ciencia o produciendo cultura. Creo que el profesor debe ser ante todo y toda la vida un investigador. Eso impide que se muera el intelectual en el profesor, y por trabaje al unísono con la comunidad local. El profesor debiese ser formado en función de su capacidad de investigar su medio, producir para ese medio, a tono con los actores, compartir la ciencia y la pedagogía con esos actores, para trabajar como una especie de intelectual orgánico. Eso es educación.

En algunos textos usted trabaja el tema de la educación participativa, educación dentro de la construcción de una educación ciudadana.

¿Es posible realizar ese tipo de educación, en este contexto?

El actual sistema educativo chileno ha tenido un déficit crónico, que es la masa marginal. Los cesantes y trabajadores precarios han siempre fluctuado entre un mínimo de 35% y máximo 65%. Nunca se ha resuelto este problema por más que los parámetros macroeconómicos estén fantásticos. Los subempleos son también fantásticos. Entonces, los sistemas educativos de este país, a lo largo de la historia, nunca han enseñado a los ciudadanos jóvenes y a los niños a cambiar el sistema. Todo lo que se les enseña es a reproducir el sistema. Por ejemplo, la educación cívica consiste en que los cabros se aprendan de memoria la ley para que la obedezcan. No se les enseña a decir quién, cómo y por qué se dictó esa ley. Si esa ley fue justa o injusta, legítima o ilegítima, no se cuestiona. Se les enseña a obedecer.

Eso significa que esta educación potencia la gobernabilidad del sistema. Nunca se les ha enseñado a los niños y jóvenes a ser ciudadanos, a construir sistemas, a construir o a reconstruir el Estado, a construir o reconstruir el mercado y, por tanto, a construir o reconstruir la sociedad. Es decir, nunca se les ha enseñado a usar su soberanía, a usar su poder constituyente. Todo lo que signifique cambio social, construcción de Estado, construcción de sociedad, es una tarea que ha sido apropiada por las fuerzas políticas en primer lugar, la clase política en segundo lugar, pero la ciudadanía nunca ha participado en esos procesos.

Frente a lo anterior, el joven tiene que autoeducarse al margen, casi   clandestinamente, en aprendizaje del marxismo, en educación política, en educación popular, por medio de los cordones populares en educación.

Educar para el cambio, educar para ser ciudadanos en todo el sentido de la palabra, nunca ha sido parte del sistema formal de educación. Por eso aparecen estos procesos por fuera, y por eso la cultura callejera es profundamente autoeducativa y tiene ventajas con respecto a la otra. La educación de aula nunca va a lograr eliminar a los cabros encapuchados. No sacan nada con decir que son malos.

¿Cómo ve al gremio docente?

Por un lado, tengo la idea de que el gremio docente es probablemente de los gremios más masivos del país. Tiene como cien mil profesores. Es de los gremios mejor organizado y que ha intentado abrir un debate a todo nivel, a lo largo de Chile. Es un gremio formidablemente organizado.

Por otro lado, observo440px-GabrielSalazar una división por pugnas políticas que vienen del pasado, de una política que corresponde a la otra democracia, no a ésta. Pero, además está dividido entre generaciones. Veo que los profesores jóvenes están mucho más alerta y más sensitivos. Los más viejos son grandes gremialistas, sin duda, asisten a las reuniones, participan, pagan sus cuotas. Pero esta ausencia de intercambio, de retroalimentación con el medio juvenil, le quita fuerza al gremio como conjunto, porque si predominara más la sensibilidad de estos jóvenes y menos la obcecación política de algunos, probablemente el gremio hubiera propuesto una política educativa de recambio potente y no lo está haciendo. Sé que hay conciencia de eso. Se discuten cosas. La revista Docencia trae artículos en esa dirección. Pero, como gremio, no se ha hecho una propuesta determinante y potente en ese sentido, como tampoco lo ha hecho la universidad y menos el gobierno.

Notas

1.- Revista Docencia, n° 30. Diciembre de 2006.

2.- Profesor de Historia y Geografía, Sociólogo y Filósofo, Doctor en Historia. Ha publicado numerosos libros, entre los que se destacan: Labradores, Peones y Proletarios (1985); Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas (1990); Los Intelectuales, los Pobres y el Poder (1995). Es coautor, junto a Julio Pinto, de los cinco volúmenes de la Historia Contemporánea de Chile (Ed. LOM, 2002); Mercaderes Empresarios y Capitalistas (Sudamericana 2009). Actualmente se desempeña como profesor en el Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile.

07
Ago
09

Qué propone Alejandro Navarro en Educación

En una Web interesante estéticamente, donde sanamente se combinan la tradición cultural de la izquierda con una gráfica moderna y equilibrada es la forma en que el Senador por la VIII Región nos entrega su propuesta presidencial. Si bien en la forma ésta se ve bien, no deja de adolecer de errores de construcción bastante básicos como colocar un link destacado y visible para llegar en forma rápida a su programa de gobierno (1); o, hacer coincidir los link con la información requerida, así como hacer más accesible la descarga de imágenes, etc.

Para entender la propuesta del senador Navarro (2), se debe tener en cuenta que la mayoría de sus medidas pasan por posibilitar cambios estructurales en la institucionalidad política, los que se plasman en una Asamblea Constituyente que de paso a una nueva Constitución. En este sentido, la palabra clave de su planteamiento es: “Más y mejor Estado”, avizorando de éste un rol clave en el desarrollo del país. En lo que toca a educación –tema que nos convoca-, en el capítulo V titulado, titulado: “Más y mejor Estado preocupado de una educación gratuita y de calidad para todos/as los chilenos/as” (3), el ex militante socialista propone 15 medidas inmediatas para la educación chilena. En lo central, se plantea el fin al lucro con dineros públicos y la vuelta de la educación al Estado, el que a su vez deberá entregar “educación gratuita como un derecho para todos y todas sus habitantes” (4). Para asegurar la cobertura extendida del sistema se propone un aumento en el gasto educacional cercano al 6 % del PIB, lo que casi duplicaría la inversión actual (5). El sistema sería controlado y supervisado por Corporaciones Regionales, las que estarían a cargo de velar por la calidad de la educación (6). En el área estudiantil plantea una medida curiosa, la creación de la figura del Defensor del Estudiante y, una suerte de fuero para los dirigentes estudiantiles (7). En plano pedagógico propone la creación de una “carrera docente, que construya sus bases sobre la estabilidad laboral y genere mecanismos para su desarrollo profesional permanente, con el objeto de mejorar sus capacidades y habilidades profesionales” (8). En el caso de la educación particular pagada, Navarro plantea su existencia pero con “mayores regulaciones, estableciendo un férreo sistema de control sobre la calidad de sala párvulos, colegios, universidades y CFT, fiscalizando permanentemente sus instalaciones, programas y servicios entregados” (9).

Los Planteamientos d1195755224_alejandro navarro - trey pollarde Navarro se basan en la transformación estructural del orden político, cambios que se avienen más al modelo experimentados por los países del ALBA (10) que con los del Chile actual. ¿Esto, quita algún mérito a la propuesta? En lo absoluto, el proyecto es coherente con la trayectoria y propuesta del Senador, que legítimamente plantea una visión alternativa al actual modelo de desarrollo. En este sentido sólo cabe desearle suerte, ya que todos los países que han asumido la vía bolivariana lo han hecho llegando al poder y con altas votaciones, que debería ser la forma de hacer grandes cambios.

Notas

1.- Esta situación resulta particularmente curiosa, ya que Navarro es uno de los pocos candidatos –el otro es Arrate- que tienen un programa de gobierno completo.

2.- Programa de Gobierno Alejandro Navarro: 150 medidas de gobierno; Link: http://www.navarro.cl/navarropresidente/varios/Programa%20Presidencial%20150.pdf

3.- Ibíd. Pág. 10 y 11.

4.- Ibíd. Pág. 10.

5.- En gasto público en educación como porcentaje del PIB (2007), Chile invierte el 3.1%. (Fte, UNESCO).

6.- Ibíd. Pág. 10, Pto. 66.

7.- Ibíd. Pág. 11, Pto. 69.

8.- Ibíd. Pág. 11, Pto. 76.

9.- Ibíd. Pág. 11, Pto. 77.

10. Alianza Bolivariana para las Américas.

02
Ago
09

Qué propone Sebastián Piñera en Educación… 2° Parte y Final.

Empecé este ciclo de post con Sebastián Piñera (1), primero porque quería saber qué planteaba el presidenciable, en el entendido que en su condición de repostulante a La Moneda tendría un marco programático sólidamente conceptualizado y exhibido plenamente. Grande fue mi impresión al saber que a la fecha aún no había propuesta, dejé pasar algún tiempo mientras escribía sobre los proyectos presidenciales de otros candidatos y, en el ínterin, encontré un esbozo de lineamiento programático titulado: “Medidas Urgentes para la Educación Chilena” (3). En conjunto a este planteamiento, el sitio Web del candidato aliancista entrega como referencia un artículo publicado en Educarchile (4), que a su vez está basado en una nota del diario El Mercurio sobre un trascendido de prensa acerca del programa del candidato. Este artículo, dejó de aparecer en la Web del decano por lo que sus link se encuentran inutilizados, situación por la cual no usaré como referente lo planteado por el portal educativo; básicamente porque no constituye fuente directa, segundo, no hay forma de acceder al texto original, que en el momento de su publicación hacía referencia a “un trascendido”.

Piñera parte diciendo que no existen balas de plata para mejorar la calidad y equidad de la educación, alusión curiosa tratándose de que uno de los problemas gravitantes de ésta es la escaza inversión –tanto pública como privada- que se destina (5). A partir de aquí, el presidenciable ofrece cuatro puntos para abordar a cabalidad el problema, los que además se constituirían en ejes centrales para que los jóvenes puedan “recibir una educación de calidad, cualquiera sea su origen social” (6). El primer eje se centra en el aumento de la subvención escolar de 35 a 55 mil pesos en su gobierno, y a 75 mil en los próximos ocho años. En el plano escuela, pretende establecer un sistema de acuerdos entre directivos, docentes y el Estado que permita definir metas de calidad; metas que serían evaluadas por mediciones de carácter nacional más frecuentes. El tercer punto resulta a lo menos curioso, el empresario propone como fórmula de inyectar recursos a las escuelas con resultados deficientes, dos programas: “Comprométete con una Escuela” y “Comprométete con un Niño”, los que estarían destinados a empresas, fundaciones o personas naturales que quisieran donar recursos a los niños o escuelas de bajos recursos. Por último, en el plano docente propone aumentar los programas de formación continua para profesores, elevar los requisitos para ingresar a la carrera docente, y flexibilizar el Estatuto Docente.

Haber, si estamos de acuerdo con el candidato en que lo que hoy hay que mejorar es la calidad y la equidad de la educación, cosa que se desprende de sus propios planteamientos, la verdad que sus cuatro puntos resultan a lo menos ingenuos. Pensar que la falta de recursos se solucionará en parte con el aumento de veinte mil pesos en los próximos cuatro años y, por la otra, establecer un sistema de beneficencia para “apadrinar” a un niño o una escuela pobre resulta a lo menos surrealista… se imagina Ud. un curso de 40 alumnos donde sólo cuatro lleguen con libros, computadores, etc., qué genera eso en la convivencia escolar. Pero quién administraría estos aumentos relativos de dinero, el compromiso de sostenedores con el cuerpo docente en pos de objetivos de calidad que serían evaluados por más SIMCE. Por último, es curioso que el candidato diga que el resto de su programa se encuentra en Educarchile, cuando el portal educativo hace mención explícita a un artículo de prensa que, peor aún, no se puede verificar.3729278625_a70d217b3b

Ahora bien, qué podríamos colegir hasta este punto, Piñera aún no tiene una propuesta seria, no; el grupo Tantauco está atrasado, tampoco. El abanderado aliancista sí tiene una propuesta sólida en materia educacional, y es la que existe hoy día, el abanderado está de acuerdo con la arquitectura actual del sistema educativo chileno, él representa la tradición de una derecha que ha diseñado y modelado con su presencia legislativa el actual modelo educativo que, como decía Zaldívar, ha sido “exitoso en establecer un modelo educativo de cobertura extendido pero de calidad deficitaria” (7).

Notas.

1.- https://guillermobastias.wordpress.com/2009/07/08/%C2%BFque-propone-sebastian-pinera-en-educacion/

2.- http://pinera2010.cl/2009/07/08/medidas-urgentes-para-la-educacion-chilena/

3.- http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?GUID=055b957c-e05c-4055-9c94-379d3fcaba54&ID=196758

4.- En gasto público en educación como porcentaje del PIB (2007), Chile invierte el 3.1%, Argentina el 3.9, México el 5.1%, Brasil el 4.1%, la OECD el 5.1, España el 4.3, Finlandia el 5.9% y Suecia el 6.9%. (Fte, UNESCO).

5.- Medidas Urgentes para la Educación Chilena, (ver en link, nota 2).

6.- https://guillermobastias.wordpress.com/2009/07/29/que-propone-adolfo-zaldivar-en-educacion/