Archivos para 5 marzo 2008

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Algo Huele Mal en las Subvenciones Escolares

        Resultaba más bien predecible el curso que ha tomado el affaire de las subvenciones escolares, el que ha la fecha cobró el puesto al casi eterno ex Seremi Alejandro Traverso y ahora amenaza la buena estrella de la Ministra Provoste. En efecto, si todos reconocemos que la política tiene una fase agonal, también es cierto que esta lucha debe darse en torno a ideas y propuestas que contribuyan a terminar con la corrupción y mejoren los mecanismo de control de los dineros públicos; de lo contrario, el hacer político se hace demagógico, coyunturalista y por qué no decirlo, populista. La debilidad del actual gobierno para afrontar crisis -que en todo gobierno hay-, pero a la vez generar mecanismos de limpieza y acciones para que hechos como estos no se vuelvan a producir, ha sido el punto negro en este escollo. Gobernar significa precisamente eso, abrir los bancos de corrupción donde los hay, exponerlos a la luz pública, sancionar a todos los involucrados sin distinción alguna y, lo más importante, generar mecanismos legales y administrativos para que no se vuelvan a producir situaciones similares. La derecha en tanto, imbuida por la teoría del desalojo o con el afán de de maquillar algunos rasgos no muy estéticos del gremio de los sostenedores de colegios subvencionados, qué hace, se lanza en una verborrea de imprecaciones que acabarían en una Acusación Constitucional que no solo se ha empezado a caer sola, sino que de aprobarse en el parlamento tiene más olor a vendetta que a fiscalización de los actos de gobierno.

            Que algo olía mal en el régimen de subvenciones educacionales, es de larga data; es más, desde el momento mismo en que se crea la educación fines de lucro con financiamiento del Estado el año 83, se viene hablando sotto voce del tema. Con el avenimiento de la democracia, nuestra clase política en su conjunto –gobernantes y fiscalizadores- hicieron la vista gorda del tema, con negligencia irritante la primera, y con una solapada complicidad la segunda. Claro que sí, si bien el expediente de “blanquear la asistencia” como se le conoce, ha tendido a bajar en los últimos años, en la práctica sigue siendo utilizado por un porcentaje amplio de este gremio empresarial.

            El sistema se basa en que el Estado entrega a cada sostenedor una cantidad de dinero mensual por cada alumno asistente, sobre la base de listas que confecciona y fiscaliza el mismo sostenedor… vale decir, el mismo que confecciona las listas, fiscaliza la asistencia diaria de los alumnos. Por si esto fuera poco, sólo existen 200 inspectores ministeriales a nivel nacional, para un total de 3.789.448 alumnos; lo que en la región Metropolitana se reduce a 33 fiscalizadores para 1.279.052 alumnos, matriculados en 2.515 colegios. Con este marco regulatorio, es raro que recién hoy se venga a hablar de corrupción en el sistema… sería tan simple como hacer una encuesta, para saber qué porcentaje del profesorado pasa lista de asistencia dentro de la primera hora de clases, como es su deber.

            De la evidencia empírica del magisterio, se conocen tres formas de blanquear la asistencia:

 

1.- El Sostenedor que no permite que el profesor tenga ninguna injerencia en el proceso, tanto en el registro diario de asistencia, como en la hoja de subvenciones; dado que la probabilidad de una fiscalización son bajísimas. Esta modalidad, claramente burda, genera problemas serios debido a que como la mayoría de los alumnos están presentes, se comienza a incentivar la inasistencia; profesores me han comentado que no saben cómo hacerlo para tomar pruebas a alumnos ausentes, cuando aparecen siempre presentes.

2.- Complementando la práctica anterior, existe una versión más refinada de ésta denominada “el libro doble”. Premunidos de una eficiente corte de inspectores, los que recorren el colegio con dos libros para pasar la asistencia; en uno se lleva la asistencia real, en el otro –el oficial-, se pasa la lista maquillada. Este método tiene “la virtud” de generar un clima de disciplina en el alumno, porque para todos los efectos prácticos, profesores y alumnos se guían por el libro de asistencia real y no el oficial.

3.- Por último, el método mixto, que consiste en que el profesor pasa la lista diaria y los inspectores llenan la lista de subvenciones. Este método corre el riesgo de ser sancionado por una eventual fiscalización.

            En rigor a la verdad, desde el año 2000 en adelante, se viene notando una leve pero sostenida curva en el gremio de los sostenedores por tratar de evitar esta práctica, básicamente por la incidencia negativa que tiene en la calidad de la educación, al estimular la no asistencia a clases de los alumnos.

            Si la Ministra Provoste debe irse, por cierto, qué duda cabe. Los servidores públicos, deben como principal misión cautelar por los fondos fiscales y, en este caso, la titular de la cartera fue negligente y tiene que responder a las reglas del juego de la dura vida política; una señal diferente al respecto daña y pervierte el sentido mismo de la convivencia democrática. El Ejecutivo tiene una oportunidad única de modernizar el proceso de fiscalización en el pago de subvenciones, sancionando y previendo mecanismos para que esto no siga sucediendo. La derecha en tanto, debiera asumir un rol propositivo, de lo contrario, seguirá como hasta ahora, viendo la paja en el ojo ajeno.

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