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Mar
07

Locomoción Pública y Violencia Social


 

(a medio siglo del Reventón del 57).

“Ello no fue un movimiento revolucionario, sino

la explicada explosión de la desesperación popular. El

alza de 20 centavos es solo la gota que desbordó el vaso”

(Eduardo Frei Montalba)(1)

Desde la implementación del Transantiago, algunos medios de masas vienen insinuando en forma soterrada o abierta, la posibilidad de una explosión social. Como el próximo 2 y 3 de abril, se cumplen 50 años del levantamiento social del año 1957, creo necesario reflexionar sobre los luctuosos hechos que asolaron a la capital en esa época. Es verdad que la historia no se repite mecánicamente, pero también es cierto que de ella podemos sacar consecuencias, para no repetir los mismos errores.

Claramente, el hecho histórico al que nos referimos no surgió de la nada, sino que es la expresión de un modelo de desarrollo que se empezó a diseñar por las oligarquías criollas a partir del la Constitución de 1925, y que se implementó como la obra maestra de la clase política, bajo la denominación histórica de “democracia nacional desarrollista”, que llegó a su fin el año 1973. Para analizar estos hechos, hay que situarnos en las postrimerías del Frente Popular, en el gobierno del Radical Gabriel González Videla y su sucesor, el populista ex dictador, Carlos Ibáñez del Campo. En este período, el país recibe los influjos del fin de 2° Guerra Mundial y el consecuente inicio de la Guerra Fría; momentos en que el país se verá sacudido por crisis políticas, económicas y sociales. De hecho, entre los años 1947 y 1956, según el premio nacional de historia Gabriel Salazar, se produjeron actos de violencia popular en el área Económico Social, en un número de 29; en el ámbito Corporativo y Gremial, 31; de tipo Político 55 (2). Todos ellos, con activa participación de las masas populares ejerciendo acciones directas de violencia en contra de las políticas estatales. Es más, en materia de locomoción pública, el año 1949, se originó el llamado “chauchazo” (3), en el gobierno de González Videla, que se constituye en un antecedente directo del hecho que estudiaremos.

 

Los hechos

Despertaba en año 1957, con el estruendo de una prolongada crisis económica, motivo por el cual el presidente de la época, el general Carlos Ibáñez del Campo, el año anterior, había solicitado la ayuda de un grupo de técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) ; período que se conoce en nuestra historia como “La Dictadura del FMI”. Al igual que ahora, los “técnicos” recomendaron un alza generalizada de precios, los que afectaron –como siempre- a los sectores más pobres de la población. En efecto, estas medidas se tradujeron en una fuerte alza en los productos de consumo masivo, del que no se escapo el pasaje de la locomoción colectiva, el que tuvo un alza que osciló entre un 50 a 100 por ciento, siendo los más afectados los estudiantes de enseñanza media y universitaria. Esta alza, violó un acuerdo anterior pactado entre trabajadores y gobierno, el cual estipulaba que el aumento de la locomoción no podía incrementarse por más de un 25%, con respecto a diciembre de 1956.

El descontento popular no se hizo esperar, teniendo como punta de lanza a los estudiantes universitarios, a los que se agregarían obreros y pobladores.

 

· Para los días 30 y 31 de enero, la FECH convocó a los estudiantes en vacaciones a manifestarse en la Plaza de Armas capitalina, en contra del aumento del pasaje público. El saldo, un periodista herido y 20 estudiantes detenidos.

· 1° de febrero, la CLJT se pliega a la protesta cotidiana de los estudiantes en la Plaza de Armas. En la noche, son apedreados buses y trolebuses. No se entregó nómina de heridos o detenidos.

· 2 de febrero, el personal administrativo de la Universidad de Chile, alegando retraso en sus remuneraciones, acordó parar sus actividades y sumarse a la convocatoria de la FECH. Paralelamente el Frente de Acción Popular (FRAP), acuerda llamar a una protesta en contra de las alzas, para el domingo 3.

· Lunes 4 de febrero, el gobierno reafirma su política alcista; en tanto, los dueños del transporte amenazan con paralizar el servicio si no se les coloca protección policial para circular.

· Martes 5 de febrero, nuevas manifestaciones callejeras, con un saldo de 11 heridos y 10 detenidos.

 

Después de una semana de agitación social, el gobierno en un golpe de timón, retira el decreto de alza tarifaria para someterlo a nuevos estudios de factibilidad técnica.

 

· El 7 de febrero, se celebra una multitudinaria manifestación por parte de las organizaciones sociales que se atribuyen haberle doblado la mano al gobierno. Frente a la casa central de la Universidad de Chile, se dan cita estudiantes de la FECH y obreros de la CUT. Entre los oradores se encuentran Enrique París, Gustavo Horvitz y Julio Estuardo, por la FECH; Juan Lamatta y Clotario Blest, por la CUT. Tras el acto, los asistentes se dirigieron en columna hacia el edificio de la FECH, en el camino se produjeron varios conatos con carabineros, los que terminaran con varios arrestos. Uno de los detenidos, el obrero Manuel Rojas, quien sería liberado para ser conducido a la Posta Central, fallece horas después. El parte médico, según consignó El Mercurio, “pancreatitis aguda”.

· El 10 de febrero, el FRAP llama a un acto en el Teatro Caupolican, para denunciar las prácticas alcistas del otrora general.

· El 14 de febrero, el gobierno denuncia que “elementos extremistas” están instando a la población a sobrepasar el “imperio de la ley”.

· 15 de febrero, en una acción coordinada, un grupo de jóvenes, amparados en la oscuridad de la noche, apedrea el diario El Mercurio.

· 20 de febrero, el gobierno responsabiliza al Partido Comunistas de la tensión social.

 

La situación entonces pareció retornar a una aparente calma, propia del fin de la era estival; generando en el gobierno, la equívoca visión de que tenía el control de los hechos. En efecto, a fines de febrero, el ejecutivo anunció que subiría el pasaje escolar de 1 a 5 pesos, generando el segundo ciclo de protesta social.

 

· El 28 de marzo, cerca de las 21 y 15 hrs., los estudiantes se congregaron una vez más en la Plaza de Armas, donde rápidamente se iniciaron conatos con la fuerza pública, la que actuó en forma particularmente violenta. La reacción no se hizo esperar, la multitud contestó apedreando la locomoción pública. El saldo, 1 herido y 13 detenidos, además de numerosos buses y trolebuses inutilizados.

· 29 de marzo, 20 y 30 hrs., estudiantes se congregaron nuevamente en la Plaza de Armas, esta vez secundados de obreros y pobladores, lo que aumentó considerablemente el número de asistentes. Carabineros, sin medir el grado de efervescencia social imperante, reprimió duramente la manifestación expandiendo la protesta a todo el centro capitalino. El caos imperante generó el desastre; en efecto, un microbús perdió el control y envistió a la multitud dando muerte en forma instantánea al suplementero Amador González, a quien trituró bajo las ruedas. La rabia de la multitud se dejó sentir con particular violencia, sobrepasando la acción policial que por momentos se torno errática; esta situación explicaría el ataque policial a la sede del Partido Socialista, dejando contusos a varios militantes y destruyendo su mobiliario. El saldo, un muerto y 25 heridos, no se precisó número de detenidos, pero se calculan en cerca de cincuenta.

Sin lugar a dudas estas dos primeras protestas, del segundo ciclo, generaron en el pueblo un sentimiento de triunfo. Talvez por el número o por la lógica natural con que las masas van adecuando su accionar para repeler la represión, que descordinó evidentemente a las fuerzas del orden mediante el agrupamiento y dispersión de los manifestantes en las diferentes esquinas. Esta situación, no pasó desapercibida en ninguno de los dos bandos, por un lado La moneda, sin mayor análisis táctico, autorizó a carabineros la utilización de armas de fuego; los manifestantes en tanto, se convocaron más temprano.

 

· 30 de marzo, 11 hrs., la acción de las masas se hizo más intensa que en las jornadas anteriores, tanto es así que según reza el parte policial de la época, entre las 12 y 16 hrs., los “exaltados rompieron los vidrios de 20 buses, 6 trolebuses y 5 tranvías”, lo que confirmó que la protesta no sólo crecía en número sino también en intensidad, confirmándose que el número de vehículos inutilizados era superior al acumulado en los días anteriores. Esta situación, no deja de ser paradójica ya que carabineros esta vez, además de ir premunidos de carros lanza aguas y bastones (lumas), cargaba fusiles ametralladoras, lo que no amedrentó a la multitud. El saldo, 32 heridos, dos ellos graves; 45 detenidos, en su mayoría estudiantes y obreros.

· Domingo 31 de marzo, el presidente volvió apresuradamente de Talca, donde encabezó una reunión de emergencia con su Ministro de Defensa, el contralmirante Francisco O’Ryan, decretando el Estado de Emergencia en la provincia de Santiago, y nombrando como jefe de zona al general Horacio Gamboa.

· Lunes 1° de Abril, la capital amaneció custodiada por tanques. A eso del medio día, y sin convocatoria previa de sus dirigentes, grupos de estudiantes segundarios –ante la incredulidad de los miltares- comenzaron a apedrear la locomoción colectiva. En horas de la tarde, el balance que hacía la ETCE era devastador, sus pérdidas sumaban ya 35 millones de pesos, con la inutilización de 416 máquinas de sus 32 líneas. En tanto, a eso de las 22 hrs. se produjo un “confuso incidente”, un grupo de estudiantes que venía de una reunión en la FECH, por calle Miraflores en dirección al centro, se encontró con una patrulla militar, el resultado, a las 23 y 15 hrs. cae fulminada por un disparo de fusil la delegada de la Escuela de Enfermería a la FECH, Alicia Ramírez Patiño, de 22 años; además resulta herido el estudiante secundario, Manuel Vázquez. El saldo, 1 muerto, dos heridos (ambos a bala), 27 detenidos e incalculables daños a la locomoción colectiva.

· 2 de abril, 8 y 15 hrs., un grupo considerable de alumnos del Instituto Nacional divide una improvisada asamblea estudiantil, donde deciden plegarse a la protesta por la muerte de Alicia Ramírez. A eso de las 11 hrs. se desató el conflicto, grupos espontáneos venidos de las barriadas del cinturón de miseria que rodeaba la capital, comenzó a congregarse en el espacio público, cultural y político de la capital; convergieron con la fuerza de la bronca, el resentimiento y la postergación de las masas cuando asumen su historicidad, no obedecían a ninguna convocatoria previa, solo al afán de protagonismo postergado de años que hoy, por primera vez en el siglo, se hacían presente. Su paso sobrepasó a convocantes, convocados y fuerzas del orden; como un batallón, ensancharon el círculo de la violencia, destruyendo y saqueando lo que encontraron a su paso. Al comenzar la tarde, se contaba el saqueo de Almacenes París, la Joyería Praga, dos armerías y un sin número de negocios menores. A esas alturas, carabineros comenzó a retirarse, sobrepasados, dejaron el lugar a los efectivos militares que llegó haciendo uso de sus armas de fuego. El saldo, entre 12 y 18 muertos (no hubo cifra oficial), más de 200 heridos (la mayoría a bala), cerca de 100 detenidos y daños estimados en 1000 millones de pesos.

 

Al constatar el curso de los hechos, los convocantes reconocieron que habían sido sobrepasados por los masas, la FECH llamó a negociar, y el candidato de FRAP Salvador Allende, se ofreció como mediador; el resultado, el gobierno se comprometió a suspender las alzas, liberar a los prisioneros, en tanto los convocantes aceptaron que los militares se hicieran cargo del orden público.

Pero, a pesar de los acuerdos entre las cúpulas, que demostraron que las dirigencias no tenían control del escenario social, la masa empobrecida, exaltada y desechada, aún dejaría su huella el último día de protesta.

 

· 3 de Abril, el alba sorprendió a la capital fuertemente custodiada por efectivos militares; pero, quién le había avisado al pueblo que ya no se contaría con sus servicios. Alrededor de las 10 y 30 hrs., grupos de manifestantes se empezaron a congregar en el centro. Entre las calles Carmen y San Francisco, por la Alameda, cayeron varios manifestantes heridos a bala; en San Diego con Tarapacá, un grupo trató de colocar barricadas pero fueron dispersados a balazas; a las 12 y 30 hrs., una poblada atacó la 12° Comisaría de San Miguel; al atardecer fue atacada con armas de fuego la 19° Comisaría, ubicada en Santa Victoria con Carmen; en la noche se sintieron intensos tiroteos en el Cerro Santa Lucía, la Compañía Cervecerías Unidas de Vitacura, y en las barriadas de la ciudad. El saldo de este último enfrentamiento, 8 muertos (cuatro de estos parecieran haber sido fusilados en el acto), un número indeterminado de heridos, alrededor de 300 detenidos, y daños estimados en más de 100 millones de pesos.

 

Si bien, no existe consenso pleno sobre las pérdidas que ocasionó el reventón del 57’, los historiadores hablan de cerca de 300 heridos y 29 muertos en los dos ciclos de protesta, con un costo al económico que sobrepasaría los 1300 millones de pesos.

Si la situación de hace 50 años, se parece o no a la experimentada hoy por el Transantiago, o sólo es fruto de la actitud militante de determinados sectores políticos o cierta prensa interesada, es una respuesta que sólo la puede resolver la historia y, por cierto, la opinión de Ud. como lector interesado.

 

Notas

1.- Apoyo y solidaridad con las jornadas del 16 al 18 de agosto de 1949. Comité de Enlace JUNECH – FECH, NOVIEMBRE DE 1949. Folleto (Archivo, C. Blest).

2.- Jornada de violencia popular, realizada bajo el gobierno de Gabriel González Videla, por el aumento del pasaje de locomoción en 20 centavos (1 chaucha).

3.- Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas. Gabriel Salazar, Edit LOM, 2006

Bibliografía

  • Gabriel Salazar: Historia Contemporánea de Chile, Tomo I, II, III, IV y V; Violencia Política Popular en las Grandes Alamedas.
  • Alfredo Jocelyn-Holt, Sofía Correa y otros: Historia del Siglo XX chileno.
  • Homero Ponce: Historia del Movimiento Asociativo Laboral Chileno.
  • Luis Vitale: Interpretación Marxista de la Historia de Chile, Tomo III.
  • Oscar Ortiz: Crónica Anarquista de la Subversión Olvidada.
  • Fernando Pinto Lagarrigue: Crónica Política del Siglo XX.
  • Luis Galdames: Historia de Chile.
  • Anibal Pinto, Jacques Chonchol, Ariel Dorfman y otros: Chile, Hoy.

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2 Responses to “Locomoción Pública y Violencia Social”


  1. marzo 30, 2007 en 10:44 pm

    Muy bueno el trabajo que te diste con esta nota. Interesante de analizar como hace 50 años los problemas de la locomoción colectiva genero esa ola de protesta de la población y lo mal que actuo el gobierno de la epoca para solucionar los problemas. Ahora esperemos que las cosas no salgan tanto de las manos y que las soluciones lleguen pronto, que con todos los desmanes de ayer los unicos perjudicados son la clase baja/media.

    saludos.

  2. agosto 6, 2009 en 11:50 pm

    hola que linda la foto chao………….!!!!!!!!!!!besos


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