24
Jul
12

El mundo laboral debe despertar

Finalmente, después de una larga y estéril discusión parlamentaria se reajustó el salario mínimo en 11 mil pesos mensuales, llegando a un monto de 193 mil pesos. El desarrollo de la discusión, la que alcanzó 29 días, permitió vislumbrar un par de cosas interesantes sobre el estado del capital y el trabajo en nuestro país, por una parte la relación inherente entre la política salarial existente y el éxito del modelo económico imperante y, por la otra, el estado de la organización laboral en Chile.

La política salarial actual, promulgada en dictadura, se basa en la imposición de un sueldo de substancia, vale decir un salario que solo permite la sobrevivencia precaria del trabajador y su familia, situación que vulnera incluso lo planteado por pactos internacionales tales como los subscritos con la ONU y OIT; la precariedad laboral es tan evidente que un trabajador contratado, con jornada de 45 horas que percibe un salario mínimo está dentro de la línea de pobreza. Si bien se calcula que cerca de 600 mil trabajadores perciben este salario, en la práctica opera como piso y señal para calcular el sueldo de las PYMEs, que otorgan el 80% del empleo nacional. El modelo salarial ha permitido en casi 40 años la pauperización del trabajador, quien para suplir los bajos sueldos debe contraer deudas con sistema financiero, lo que lo obliga a estar permanentemente endeudado y, a la vez, permite mantener activo y lucrativo el negocio del crédito. Por otra parte, este círculo vicioso ha generado una acumulación y concentración de la riqueza sin precedentes en la historia de Chile, basta decir que el 5% más rico de la población genera ingresos autónomos 830 veces mayores que el 5% más pobre, o que 4.459 familias, el 0,1% de los hogares más ricos, tienen un ingreso autónomo promedio mensual de $19 millones. Esta desigualdad es la clave del éxito del actual modelo económico, por eso el gobierno actuó con singular ortodoxia al respecto, llegando al extremo de imponer el veto presidencial para saldar el tema. La idea, sin duda, es dar una señal poderosa a  la sociedad, la lógica neoliberal de la política salarial no se cambia. La llamada oposición parlamentaria no sirvió de mucho, terminó defendiendo un guarismo simbólico de $200 mil que, además ni siquiera había sido su primera propuesta, para después del rechazo en ambas cámaras allanar el camino del veto presidencial, avalando en la práctica el portazo neoliberal dado por Piñera.

Si miramos el rango del guarismo que se discutió como salario mínimo, podremos ver a los actores políticos o sociales que estaban tras él. El gobierno, en la lógica de cuidar el modelo neoliberal, que se movió entre 191 y 193 mil pesos; la derecha pragmática expresada en RN, que quiso mandar una señal política en vista de las próximas elección y exigió $200 mil pero se enfrentó a ortodoxia sistémica y terminó aceptando la cifra gubernamental; la Concertación más el PC, que en principio apoyaron el salario pedido por la CUT, pero, dada sus contradicciones internas terminó atrincherándose en la propuesta de RN de $200 mil; la CUT pidió 250 mil desde el principio, pero, dada su deslegitimación y falta de credibilidad no pudo imponerse como discurso en el escenario público; la Fundación Sol, desde los medios y la academia, colocó en la mesa un guarismo de 270 mil pesos; por último, la UCT, llamó a terminar con el sueldo de subsistencia pidiendo un sueldo vital de 350 pesos.

Si se analiza el escenario, de las 6 propuestas existentes sólo 2 pertenecían a organizaciones laborales, las dos menos difundidas y por ende menos discutidas. Si la poca representatividad del mundo laboral ha sido una discusión académica permanente en estos últimos años, hoy se vuelve un tema político preocupante. Por una parte porque el modelo notificó a los trabajadores que no está dispuesto a hacer cambios en la política salarial y, segundo porque el escenario político requiere un interlocutor válido, legitimado por los trabajadores que le permita posesionarse de la discusión, en momentos en que los conflictos laborales se empiezan desinvisibilizar  y aumentar. La principal organización sindical, la CUT, se encuentra arrastrada por la corrupción y el descrédito cuestión que la mantiene en agonía terminal, como un infeccioso al que pocos quieren tener contacto con él. Fuera de la CUT hay organizaciones, desgraciadamente aún no han logrado la densidad política que les permita articularse como un interlocutor válido ante la sociedad.

Es verdad que el modelo laboral, impuesto en dictadura por el hermano del actual  presidente, ha debilitado profundamente a los trabajadores, es muy difícil organizarse y más todavía negociar colectivamente, pero se puede. Así ha quedado demostrado el último tiempo, el sindicato Jumbo le ganó una huelga a uno de los empresarios más poderosos del país, los call center, los subcontratados por grandes empresas han comenzado a despertar y, se encuentran con la solidaridad de otros sindicatos, de los estudiantes y de las redes sociales. Además, existe una cantidad no despreciable de federaciones y confederaciones con dirigentes honestos que no se alinean con las prácticas de la CUT.

La mayoría de los análisis apuntan a las debilidades estructurales que está presentando el actual modelo político económico, por doquier se empieza a sentir el descontento en comunidades, poblaciones y caletas de pescadores que, cansadas del abuso comienzan a despertar y hacer sentir su malestar. En esta realidad el mundo laboral debe despertar, el mundo laboral extra CUT debe dejar de lado sus diferencias y buscar los causes que le permitan articular un proceso de unidad que propenda a enfrentar a un modelo en crisis. Esa es la tarea, tienen el potencial, sólo falta la decisión y la madurez política.

 

Stgo Centro, julio del 2012.

 

 

28
Jun
11

La Clase Política le Teme a los Pingüinos.

esto es una medida desesperada desde el gobierno, para tratar de disolver el movimiento estudiantil”.

Paloma Muñoz*

 

No llamó la atención la medida gubernamental que recetó vacaciones forzadas a los estudiantes de enseñanza media de la Región Metropolitana (1) que están en paro o en toma, según fuentes confiables la situación se discutió en un comité político de emergencia el final de semana donde se decidió aislar a lo que La Moneda denomina, “el sector más politizado”. En efecto, la clase política –llámese gobierno, derecha y concertación- ve con preocupación planteamientos que proponen cambios estructurales al sistema político chileno, como única forma de mejorar la educación pública.

El movimiento pingüino actual no sólo superó al del 2006 en número, sino que además es capaz de pulir cada una de los métodos que articularon el movimiento que puso en jaque a la presidenta Bachelet. En efecto, los pingüinos representan una expresión de “lo político” que no reconoce influencias claras de la política tradicional, al contrario de lo que pasa con los universitarios. Sin bien presentan una fuerte atomización, esto no les impide llegar a acuerdos en lo central pues carecen del ideologismo que tienen otros movimientos políticos. Han hecho gala de una constitución orgánica eminentemente democrática, extendida y abierta, sin personalismos, donde las decisiones son vinculantes a una amplia mayoría. El manejo de las redes sociales les ha permitido no sólo mejores y más expeditas vías de comunicación, sino que mediante la utilización del Streaming han abierto las ventanas a cómo se toman y se debieran tomar las decisiones políticas. Por último, los pingüinos maduraron la derrota del 2006, saben que en materia educacional La Concertación y La Derecha tienen, ladridos más ladridos menos, el mismo discurso; por eso sus demandas apuntan a la estructura del modelo político, la Constitución del 80.

La estrategia de Lavín, que habría sido visada por el propio Piñera, consiste en dividir el movimiento estudiantil, en las próximas dos semanas calculan que pueden llegar a acuerdos con los universitarios y los rectores del CRUCH. La solución consistiría en aumentar los aportes basales a las Ues., la creación de un sistema de crédito universitario único, pase escolar para todo el año, entre otros. A cambio de qué, algo muy simple, hacer legal el lucro de las Ues. privadas, con lo cual consolidan un negocio que mueve millones anualmente y del cual profitan transversalmente los políticos. En esta lógica debe entenderse el acuerdo que firmaron los presidentes de los partidos de la Concertación que, en todo el texto (2), no hacen ninguna mención a las demandas de los secundarios. Para los políticos opositores es complejo tocar el tema, significa poner un manto de dudas en las reformas que ellos consensuaron con Lavín a principio de año y que dejaron desconformes a académicos, profesores y estudiantes.

Así las cosas, es difícil predecir el curso que tomaran los acontecimientos, puede que las “vacaciones forzadas” terminen debilitando el movimiento o, por el contrario, permita que los secundarios aprovechen el tiempo para mejorar y pulir aún más sus tácticas, cosa que sólo estos agitados tiempos nos dirán.

* Paloma Muñoz, vocera de la Coordinadora Nacional de Secundarios. Ver en: http://www.latercera.com/noticia/nacional/2011/06/680-376056-9-coordinadora-nacional-de-secundarios-esto-es-una-medida-desesperada.shtml

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Notas

1.- Existen actualmente 232 colegios en toma en la Región Metropolitana. Ver nómina en: http://www.latercera.com/noticia/educacion/2011/06/657-376037-9-conoce-la-lista-de-los-232-colegios-metropolitanos-que-se-mantienen-en-toma.shtml

2.- Oposición firma compromiso por la educación superior y acuerda no aprobar propuestas unilaterales del ejecutivo. Ver en: http://www.ignaciowalker.cl/2011/06/oposicion-firma-compromiso-por-la-educacion-superior-y-acuerda-no-aprobar-propuestas-unilaterales-del-ejecutivo/

 

 

25
May
11

Universitarios: Un Movimiento Social en Ciernes

“Y aquí lo que hay que hacer es orientar

las ayudas estudiantiles hacia los jóvenes

más esforzado provenientes de los sectores

de menores recursos, independiente cuál

institución de educación superior elijan”

Joaquín Lavín *

La madre de todas las batallas. Así denominó el presidente Piñera la reforma universitaria que finalmente anunció el pasado 21 de mayo y, de no mediar algún acontecimiento extraordinario, consolidará completamente el modelo de mercado en toda la educación chilena. En efecto, se pretende introducir variaciones en el Aporte Fiscal Indirecto (AFI), ampliando su cobertura (1) y transformándolo en un boucher que el alumno podrá canjear en cualquier centro de educación superior tanto público como privado. La medida, que si bien tiene un aspecto positivo, su ampliación en cobertura, también permite un mayor desfinanciamiento de las Universidades Públicas que utilizan legítimamente este aporte como parte de su financiamiento (2). En la práctica, el Estado, o sea todos nosotros, le entregaremos dineros a universidades privadas, independiente de la calidad de la enseñanza que impartan, aumentando el lucro indebido de estas instituciones. Situación que pondría en graves problemas a las Universidades Públicas, que reciben menos del 10% como aporte del Estado para su financiamiento, con lo cual se prevé un sostenido debilitamiento de estas casas de estudio.

Piñera sabe que una medida de este tonelaje será difícil de abordar, los días previos al anuncio la CONFECH movilizó a cerca de 100 mil estudiantes en todo el país para presentar un petitorio de cambio estratégico en la educación superior (3), obviamente ninguna de las demandas estudiantiles merecieron alguna consideración presidencial en el discurso. Por otra parte, los rectores de Universidades tradicionales han denunciado el carácter ilegal con operan las Universidades privadas, las que se constituyen como corporaciones sin fines de lucro y mediante un “ardid” traspasan sus cuantiosas ganancias a sociedades inmobiliarias. La situación es compleja y en los pasillos del MINEDUC ronda preocupación, pues si la situación se sale de cauce esto se podría transformar en una segunda revolución pingüina, la que podría acabar con buena estrella del ministro Lavín.

Un movimiento social en ciernes

No es fácil cuantificar lo que podría suceder, el año ha estado marcado por sucesos donde la estructura institucional del sistema político imperante se muestra inerme ante una sociedad civil cada vez más empoderada, opinante, que quiere respuestas y participación. Ahora bien, desde una perspectiva sociológica un movimiento social requiere tres niveles distintos de reivindicaciones o planteamientos:

a). Una reivindicación concreta en torno a la condición en que se vive. En este caso, los estudiantes están pidiendo una baja en los créditos de la educación superior, un mayor aporte del Estado a las Universidades públicas.

b). Una demanda de cambio institucional en las reglas del juego. Los estudiantes están pidiendo regulación al lucro de Universidades privadas y, un viejo anhelo, democratización al interior de los de educación superior.

c). Aspiración de cambio más global de la sociedad, usualmente asociado con algo utópico. Aquí el aporte viene del mundo académico, de la mano del rector de U de Chile Víctor Pérez, quien está pidiendo un “nuevo relato” para entender el concepto de Universidad Pública (4), situación que busca construir un nuevo tipo de educación y por lo tanto un nuevo modelo económico y social.

Pero, el bloque social que pretende defender la educación pública deberá también sortear algunas barreras que le permitan poner en la opinión pública sus demandas, primero, deben hacer un esfuerzo comunicacional para explicar en forma sencilla que ellos no están por crear una educación elitista, como los acusa el gobierno. Segundo, deberán hacer frente al problema de la violencia, los pingüinos el 2006 cuando se vieron sobrepasados se tomaron los colegios, donde podían tener un control más exhaustivo de la situación. Tercero, deberán elegir si acotan su movilización al ámbito de la educación superior o buscan alianza con la educación básica y media.

Para mañana, los universitarios están llamando a una segunda jornada de movilización, ahora sólo falta que el gobierno, un poco perplejo con la impresionante movilización en contra de Hidroaysen, plantee su estrategia.
 

* Lavín da las claves para la reforma a la educación superior y advierte: “Los que, necesitan más ayuda no marcharon ayer”. La Segunda, 13 de mayo del 2011.

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Notas

1.- A la fecha, se otorga a los primeros 27.500 alumnos que ocupan las matriculas de primer año de las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica existentes antes del 31 de diciembre de 1980.

2.- “El estado contribuirá al financiamiento de las universidades existentes al 31 de diciembre de 1980 y de las instituciones que de ellas se derivaren, mediante aportes fiscales cuyo monto anual y distribución se determinarán conforme a las normas del presente título.” D.F.L N°4 de 1981, del Ministerio de Educación.

3.- Nuestro Objetivos, en reformaeducacional.cl. Ver en: http://www.reformaeducacional.cl/nuestros-objetivos/

4.- Para una mayor comprensión de este concepto, ver entrevista de Tomás Mosciatti al rector de U de Chile Víctor Pérez en CNN Chile. Ver en: http://www.cnnchile.com/nacional/2011/05/19/el-aporte-del-estado-para-las-universidades-estatales-es-cada-vez-menor/

07
May
11

Contratos de Honor o Contratos Leoninos

A fines de abril se empezó a conocer una de las medidas con las el ministro Lavín pretende mejorar la calidad de la educación, el llamado Contrato de Honor de las Familias por la Educación, que es eso, precisamente, un contrato voluntario entre el apoderado, el alumno, el ministro Lavín y el presidente Piñera donde las familias se obligan a cumplir 20 compromisos que el MINEDUC considera importante para mejorar la calidad de los aprendizajes.

Haber vamos por parte, el tema tiene a lo menos dos aristas, uno ético y el otro legal. El primero, dice relación con una forma de comportamiento que el Estado intenta imponer a los apoderados, y que si bien la mayoría de los puntos estipulados parecen razonables, son a la vez la manera como todo padre quisiera educar a sus hijos, por ende, por qué obligarse por un contrato. Pero, más complejo aún es cuando se pide a los apoderados cumplir con condiciones que no todos podrán, como que cada alumno deba tener un lugar fijo donde estudiar (1), tener libros en el hogar (2), o una adecuada alimentación (3). Aquí se encuentra plasmada de la forma más palmaria, la vieja idea de la derecha conservadora de implementar formas de vida “modelo”, el cómo comportarse, además con el agravante de pedir cosas que no todas las familias pueden dar a sus hijos.

La segunda arista es también compleja, ya que se obliga a los directores a firmar. En efecto, la Circular 14 de abril de 2011, la Jefa Provincial del Depto. de Educación del MINEDUC remite a los directores de colegio el procedimiento de firma de los Contratos de Honor, el protocolo incluye visitas a los colegios de supervisores de ATP para motivar sobre la importancia de los contratos (4), envíos de mails desde el nivel central (MINEDUC) con “mecanismos simples y eficaces para entregar el Contrato de Honor a los padres y apoderados de sus alumnos” (5). Pero además, se han empezado a conocer denuncias que indican que algunos colegios están obligando a apoderados y alumnos a firmar estos contratos bajo amenazas de expulsión u otras sanciones, como el caso del Colegio Marina de Chile, de la Región del Bío-Bío (6), situación que constituye una burda ilegalidad.

Por último, me parece que detrás de esto hay algo valioso, el MINEDUC ha asumido algo que es evidencia indiscutible, la familia es el principal agente educativo para el alumno, por lo que mejorar la calidad de vida al interior de ella redundará siempre en una mejor actitud y compromiso con la educación, pero eso no se desarrolla a través de un contrato, esto se mejora haciendo más equitativa la repartición de la riqueza (7). En efecto, está comprobado que los países con bajo nivel de desigualdad social obtienen buenos resultados escolares, básicamente por que los padres pueden destinar mayores recursos a la educación de sus hijos, en un país como Chile donde el 77,3% de los asalariados gana menos de $ 300.000 (8) es difícil firmar un Contrato de Honor de las características propuestas. En esa línea también, uno debiera preguntarse a título de qué está estampada la firma del presidente Piñera, digo esto porque el Estado no se comprometa a nada. En un contrato normal todos los contrayentes seden algo, y aquí el más importante, el Estado, no se obliga a nada, ni siquiera a vigilar a los sostenedores para que realicen mejoras sus estándares educativos, esto, de verdad, más que un Contrato de Honor parece más un Contrato Leonino.

Recursos Asociados:

* Contrato de Honor (pinche aquí)

* Circular 14 de abril de 2011, la Jefa Provincial del Depto. de Educación del MINEDUC (pinche aquí)

* Procedimiento de Aplicación del contrato de Honor (pinche aquí)

Notas

1.- Contrato de Honor de las Familias por la Educación. II. Compromiso de la familia, punto n°1. Pág. 1.

2.- Contrato de Honor de las Familias por la Educación. II. Compromiso de la familia, punto n°7. Pág. 1.

3.- Contrato de Honor de las Familias por la Educación. III. Sugerencias a los padres y apoderados para apoyar el aprendizaje de su hijo/a, punto n° 5. Pág. 2.

4.- MINEDUC, Procedimiento. Requerimiento a Secreduc y Deprovs, punto 1. Pág. 2.

5.- MINEDUC, Procedimiento. Firma del Contrato por parte de alumnos/as, padres y apoderados, punto 1. Pág. 1.

6.- Denuncia formulada por el periodista Fernando Paulsen en La Prueba de ADN, viernes 6 de mayo de 2011. ADN Radio.

7.- Ver sobre el punto en: Desigualdad Social = Mala Educación. Ver en: https://guillermobastias.wordpress.com/2009/09/03/desigualdad-social-mala-educacion/

8.- Fundación Sol: “77,3% de los empleos asalariados no están protegidos y/o no superan un ingreso mensual de $300.000”. Ver en: http://www.fundacionsol.cl/%E2%80%9C773-de-los-empleos-asalariados-no-estan-protegidos-yo-no-superan-un-ingreso-mensual-de-300-000%E2%80%9D

03
May
11

Movilízate este 12 mayo por la recuperación de la Educación Pública

"nuestra idea es manifestarse pacíficamente. Queremos instalar nuestras demandas y no queremos que la atención se enfoque en acciones violentas, así que hacemos el llamado a movilizarnos pacíficamente y demostrar unidad"
Camila Vallejos *

El pasado 28 de abril los estudiantes realizaron su primera movilización del año, la convocatoria giró en torno a viejos temas como el financiamiento, becas y democratización interna de las universidades. Pero, sería ilusorio pensar que los jóvenes están cumpliendo el rito anual de los paros de mayo, por el contrario lo que los estudiantes están generando es posicionamiento en lo que pudiera ser una solida movilización por el rescate de la educación pública chilena, que incluya no solo a estudiantes sino también académicos, profesores y administrativos. La exitosa movilización que congregó sólo en Santiago a cerca de 9 mil alumnos, generó la convocatoria a una jornada de Paro y Movilización nacional para el próximo 12 de mayo, días antes de que el presidente dé cuenta pública en el Congreso Pleno.

A continuación, transcribo la convocatoria que hiciera la CONFECH el día de hoy, llamando paro estudiantil y movilización nacional para el próximo 12 de mayo.

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CONVOCATORIA MOVILIZACIÓN Y PARO NACIONAL 12 DE MAYO

“Llamamos para este 12 de mayo a los actores involucrados en la educación, es decir, estudiantes de educación superior, secundarios, trabajadores, profesores, rectores, investigadores, apoderados y a la ciudadanía entera a un paro y movilización nacional por la recuperación de la educación pública.”

La educación se encuentra en una profunda crisis. Esta se evidencia en una pésima calidad en muchas instituciones de educación superior, el poco acceso al sistema de los sectores más vulnerables, el excesivo endeudamiento de las familias, debilitamiento del rol del Estado y sus instituciones, generación de lucro – fuera de la ley – por parte de muchas instituciones privadas y la prohibición explícita de la participación de la comunidad universitaria en el desarrollo de la institución.

Los estudiantes agrupados en la CONFECH denunciamos la no existencia del derecho a la educación y la falsa garantía de que la Educación Superior sirve como una real herramienta de movilidad social; y en este sentido, que ésta tampoco está contribuyendo fielmente al desarrollo armónico de Chile en los aspectos culturales, políticos, sociales y económicos.

Debido a lo anterior y a que nuestra clase política no ha podido dar una correcta dirección al modelo de Educación Superior desde hace más de 30 años, proponemos dar un debate nacional en torno al modelo de educación que nos regirá por los próximos 20 años, ante lo cual planteamos 3 demandas globales que rigen los lineamientos políticos del movimiento estudiantil, esperando que el Presidente Sebastián Piñera E. se pronuncie sobre éstas, ya que el actual Ministro de Educación Joaquín Lavín I. no se ha pronunciado con una solución a las problemáticas que hoy tiene el actual sistema de educación, incluso haciendo abandono de deberes al no asistir a las últimas 2 sesiones del Consejo de Rectores, instancia que él preside:

1. Acceso con equidad, calidad, integración y heterogeneidad social en la matrícula

1.   Rechazo a la PSU por su carácter regresivo, que no logra captar los talentos de nuestro país, sino que detecta el nivel socioeconómico, Creación de mecanismos complementarios de acceso que consideren nivelación, mantención y titulación para que de una vez exista igualdad de oportunidades para todos (Ej: propedéuticos).

2.   El acceso debe asegurarse hacia instituciones de calidad, que posibiliten no sólo una formación de profesionales y técnicos de excelencia académica, sino de ciudadanos íntegros, en el marco del pluralismo, la tolerancia y los valores de justicia e igualdad. Esto requiere de nuevos estándares de calidad, donde no se mida sólo la gestión institucional, sino los perfiles profesionales y el aseguramiento de la libertad de cátedra y opinión. La acreditación debe estar asociada a la transparencia en el uso de recursos públicos y cancelación de éstos para aquellas instituciones que lucren evadiendo la ley.

2. Aumentar el financiamiento público en Educación Superior como porcentaje del PIB

1.   Aportes basales de libre disposición para financiar costos reales y de desarrollo de las universidades estatales. Incluir, además, fondos exclusivos para el reajuste del sector público a sus trabajadores.

2.   Fondo de revitalización para las Universidades Tradicionales, que hoy deben competir contra grandes conglomerados económicos, amordazados por su burocracia interna, el autofinanciamiento y alto nivel de endeudamiento. Este sería por una vez y orientado con prioridad para aquellas instituciones de carácter Estatal, de Regiones y aquellas que acogen a los estudiantes más vulnerables.

3.   Reestructuración integral del sistema de becas y ayudas estudiantiles, en pos de terminar con el sistema basado en el endeudamiento familiar, asegurando que las becas para los primeros 3 quintiles cubrirá la totalidad de sus aranceles y en los quintiles 4 y 5 diferenciado según su capacidad de pago. Además las becas de mantención y alimentación deben ser reajustadas acorde a la realidad nacional y se debe aumentar la cobertura al quintil 3 y parte del cuarto, que hoy sí son vulnerables por que su financiamiento se basa en la deuda con tasas de interés impagables.

4.   Tarjeta nacional estudiantil única y estatal, válida los 365 días del año, en todo el territorio nacional.

5.   Eliminación del Aporte Fiscal Indirecto, por ser un claro incentivo regresivo, que fomenta la segregación estudiantil.

3. Democratización de nuestro sistema de educación superior

1.   Derogación del DFL 2 2010, artículo 56 letra e), artículo 67 letra e), y artículo 75 letra e). Exigir el derecho a la participación triestamental de todas las instituciones de Educación Superior en sus cuerpos colegiados, en las elecciones de autoridades unipersonales y en la toma de decisiones.

2.   Asegurar las libertades de expresión, cátedra y de asociación a estudiantes, docentes y trabajadores en todas las instituciones, para que no se sigan violando los derechos constitucionales.

La convocatoria es en todo Chile, culminando en algunas regiones con actos culturales para apoyar nuestro llamado a la recuperación de la educación pública.

Es un problema que no es sólo de los estudiantes, sino de toda la sociedad, porque no hay futuro sin educación pública y de calidad. Movilízate este 12 de Mayo por la recuperación de la educación pública.

Confederación de Estudiantes de Chile, CONFECH

* Estudiantes universitarios llaman a movilizarse “pacíficamente” mañana. La Tercera, 27/04/2011. Ver en: http://latercera.com/noticia/nacional/2011/04/680-361562-9-estudiantes-universitarios-llaman-a-movilizarse-pacificamente-manana.shtml

28
Abr
11

Todas estas evaluaciones que se hacen son una consecuencia de la sospecha sobre la escuela

El año pasado pasó por Chile Emilio Tendi, Investigador independiente del CONICET, profesor titular por concurso en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y consultor del IIPE-UNESCO. Autor además de obras tales como “La escuela y la cuestión social” (1), “Nuevos temas en la agenda de política educativa” (2) y “La condición docente” (3). El destacado académico fue invitado por la Universidad Alberto Hurtado para rendir una clase magistral, situación que aprovechó Revista Docencia (4) para conversar con el académico sobre el estado actual de la educación chilena, la formación docente y las confusas señales que está dando el actual gobierno en materia de políticas educativas. A continuación dejo con Uds. La entrevista al profesor Tendi Fanfani.

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“Todas estas evaluaciones que se hacen son una consecuencia de la sospecha sobre la escuela”

Entrevista a Emilio Tenti Fanfani (5 )

Revista Docencia

En el marco de la visita del sociólogo argentino Emilio Tenti Fanfani a Chile, donde dictó la conferencia “Nuevos escenarios de la profesión docente: tensiones y desafíos”, el 22 de julio en la Universidad Alberto Hurtado, Docencia quiso conversar con él acerca del informe del “Panel de expertos para una educación de calidad” dado a conocer días antes. Sus opiniones reflejan el desacuerdo con muchas medidas que no tienen sustento y que faltan el respeto a la profesión docente.

¿Cómo se ven desde fuera las políticas educativas aplicadas en Chile?

Todos sabemos que en Chile durante las últimas décadas se ha venido introduciendo sistemáticamente una lógica de mercado en la provisión del servicio educa­tivo. Por otra parte, la mayoría de los sistemas educativos latinoamericanos, incluido el de Chile, fueron fundados so­bre otros pilares. Los mismos remiten al famoso modelo organizacional de tipo burocrático. La educación escolar fue concebida como una función pública cuyo objetivo era proveer un bien público. De allí la centralidad que tuvieron objetivos tales como la gratuidad, la obligatorie­dad, el universalismo, el derecho ciudadano, etc. En Chile, al parecer, triunfaron quienes se propusieron despertar al elefante burocrático escolar, introduciéndole dosis ma­yores de competitividad (entre establecimientos, entre alumnos, entre profesores, etc.) mediante una serie de dispositivos tales como el financiamiento a la deman­da, la libre elección de establecimientos, la evaluación, la “responsabilización” de los docentes, etc. Todo indica que la profundidad, coherencia y continuidad de esta política constituye a Chile en un caso único, al menos en América Latina. En la Argentina, por ejemplo, donde el achicamien­to de la capacidad productora y reguladora del Estado al­canzó dimensiones notables durante la década de 1990, el sistema educativo no fue alcanzado por la ola neolibe­ral, en la misma medida en que lo fue en el caso de Chile. En la Argentina, el sistema de evaluación de la calidad de la educación (creado por la denominada “Ley Federal de Educación” de 1993) no goza de la legitimidad social que tiene en Chile la prueba SIMCE. Su historia es muy accidentada y sus efectos políticos son más bien limita­dos, entre otras razones a causa de la fuerte resistencia del sindicalismo docente. La mayoría del profesorado se opone fuertemente al uso de los resultados de las eva­luaciones de calidad tanto para establecer rankings de establecimientos como para evaluar el desempeño de los docentes y determinar su salario.

Se reconoce que este tipo de evaluaciones pue­de tener utilidad desde un punto de vista político, para ofrecer un panorama de las desigualdades en el desarro­llo de los aprendizajes, para orientar recursos y políticas educativas generales, pero todavía no se constituye en una información utilizada por los docentes para reorien­tar sus prácticas en el aula.

¿Qué le parece a usted la idea de que en el proceso de construcción de una nueva carrera docente se esté considerando que los salarios puedan variar se­gún los resultados obtenidos por los estudiantes en la prueba SIMCE?

Creo que se pueden emplear muchos argumen­tos para oponerse a esta construcción. En primer lugar porque el aprendizaje es resultado de un trabajo colec­tivo de los docentes (tanto en un año escolar, como a lo largo de los años). Por otra parte, es cuanto menos com­plejo aislar el peso del factor docente del resto de los fac­tores escolares y sociales que determinan el aprendizaje. Además hay ciertos aprendizajes que adquieren valor y sentido no en el presente, sino en distintos períodos de la vida, o sea, los impactos de la educación son diferidos en el tiempo, es de un simplismo creer que yo puedo cuanti­ficar cuál es el aporte que hace el profesor, uno, individual, en un año al aprendizaje de un chico. Por otro lado es preciso tener en cuenta que en gran medida la docencia es una práctica cuya calidad no se expresa sólo en un producto, sino que se presenta en su misma performance. En este sentido el trabajo del docente es análogo al que realiza un “artista ejecutante” en la medida que no tie­ne efecto inmediato y “medible”. Por otro lado, ¿cómo se hace para medir la cantidad de “creatividad”, de “curiosi­dad”, de “interés y pasión” por el conocimiento que puede despertar una “buena” clase de un “buen profesor”?

A lo anterior hay que agregar que lo que ha­cen los maestros depende también de los recursos con los que cuenta la institución y lo mismo sucede en cual­quier profesión. Lo que los sujetos hacen no depende sólo de sus cualidades, de sus competencias, de sus orientaciones de valor, sino también del contexto insti­tucional en el que desem­peñan su tarea. Las reglas y recursos que estructuran sus prácticas, en parte facilitan y limitan lo que hacen en el aula. El mismo docente que por la mañana trabaja en una escuela particular, hace cosas diferentes por la tarde cuando se desempeña en un establecimiento público. El docente aislado, dotado de competencias y valores es una mitología (lo mismo puede decirse de cualquier otro actor social). ¿Cómo se aísla el efecto institución de lo que es el efecto individual? ¿Cómo se aísla el efecto de un profesor respecto a todos los demás profesores, de todos los otros agentes especializados que han in­tervenido en la formación de un sujeto? Yo creo que los sindicatos tendrían que hacer valer su opinión y explicar por qué no están de acuerdo, y buscar otros criterios de evaluación.

Utilizar las evaluaciones de los alumnos como un criterio de evaluación del profesor es una cosa po­líticamente no viable en Argentina. Creo que esto en el fondo no existe en ningún lugar. Basta mirar el caso “pa­radigmático” de Finlandia (que se ha construido como caso ejemplar en el mundo). Allí, los profesores no son evaluados mediante exámenes ni a través de los rendimientos que obtienen sus alum­nos en materias básicas tales como lengua y matemáticas. En ese país, los docentes reciben una formación de calidad equi­valente a la que reciben otros profe­sionales.

¿Qué le parece a usted el mapa de los semáforos para dar cuenta de los resultados de las pruebas SIMCE?

A primera vista uno no puede más que con­siderar la iniciativa como inadecuada y extemporánea. Se trata de darle otra vuelta a la tuerca de la lógica del mercado. En otras palabras, pareciera ser que luego de tantos años de evaluación la información que ésta arroja no es información suficiente para orientar las elecciones de los padres de familia y los alumnos. No conozco en el contexto internacional el uso de un dispositivo análo­go para “determinar” (más que orientar) la demanda de educación. Incluso en Chile se ha demostrado que las fa­milias toman en cuenta muchos otros factores para elegir la escuela para sus hijos y no por falta de información sobre los rendimientos promedio de los establecimientos, sino porque la escuela es una institución estructuralmen­te polifuncional (se esperan muchas cosas de ella). Y no se trata de que las familias no sean racionales cuando eligen, sino que lo hacen conforme a criterios que muchos tecnócratas desconocen y simplifican en demasía.

Hay dos maneras de regular los sistemas edu­cativos. Esquematizando mucho, puede decirse que uno consiste en confiar en la capacidad de elección del cliente. Uno es el dispositivo de la elección, es decir, la posibilidad de “empoderar la demanda” premiando y castigando al proveedor del servicio “entrando” o “saliendo” de él. Este dispositivo general se basa en la creencia de que las familias tienen preferencias claras y diversas y que están informados para poder elegir racionalmente. Sin embargo, la realidad es más compleja de lo que el modelo neoliberal propone. Contra este paradigma están los que creemos que la educación es un bien público cuya provisión no puede quedar li­brada a la lógica del mercado. El aprendizaje no es un bien que se puede distribuir, ofrecer y “comprar hecho”, sino que es una compleja coproducción donde “la participación” del aprendiz, de su familia de los docentes resulta primordial. Tanto en el pro­ceso como en las instituciones donde se lleva a cabo el servicio educativo. Con la palabra podemos participar, podemos modi­ficar la forma de hacer las cosas en las aulas y las escuelas, podemos reorientar recursos y procesos en función de fines que no son sólo individuales, sino también colectivos y construidos mediante los mecanismos de la democracia. Esta es otra forma de “construir equilibrios” y regular el sistema escolar.

Otra preocupación nuestra es el empoderamiento y énfasis de un rol de director como gerente, administrador de los recursos para alcanzar determinados resultados. ¿Qué opinión le merece esto?

Yo creo que hay este intento de transferir al sector pú­blico la lógica de gestión y administración de las empresas pri­vadas. Se dice que las empresas más dinámicas del capitalismo contemporáneo ya no se organizan alrededor de los clásicos principios tayloristas (la contraparte “privada” de las burocra­cias públicas). Éstas hoy serían flexibles, sometidas a la lógica de la evaluación, con agentes polivalentes y vinculados en torno a proyectos, dirigidas por líderes, desreguladas, etc. Si la edu­cación es una mercancía que se produce e intercambia en el mercado ¿por qué no producirla con una organización análoga a la de la empresa capitalista? ¿Por qué no replicar estos dispo­sitivos en los viejos y agotados sistemas educativos de Estado? Desde este punto de vista el director ya no debe ser un funcio­nario que tiene una serie de tareas e incumbencias claramente estatuidas. Ahora tiene que ser un gerente o un líder capaz de hacer que su organización alcance la máxima eficiencia y eficacia productiva (por ejemplo, que obtenga los máximos pro­medios en las pruebas SIMCE). Para ello las instituciones deben ser “autónomas”, es decir, aligeradas de todas las regulaciones que las atan a un interés común, en el interior de un sistema que tiene finalidades colectivas y democráticamente estable­cidas. Desde este punto de vista las instituciones deben ser autónomas. Pero no hay que olvidar que la autonomía, cuando es legítima y necesaria, requiere condiciones sociales para su ejercicio. Cuando no se otorgan los recursos suficientes, la autonomía en el discurso se transforma en un abandono en la práctica. En verdad, las evidencias indican que la autonomía de la que se habla es una especie de libertad condicionada. En muchos casos cambian los mecanismos de control. La autonomía con evaluación es una especie de control expost que puede ser más limitativo que la vieja supervisión escolar.

¿Qué cambios le parece que se debieran producir en la formación docente?

Considero que en la mayoría de los países de América Latina se impone una profunda reforma inte­lectual y moral de la formación docente. Para hacerlo en forma correcta hay que plantearse qué es lo que tiene que saber un docente en el mundo de hoy. Creo que ésta es una de las profesiones más complejas que existen porque le cambian radicalmente los problemas a resolver y le cambian los interlocutores. En efecto, cambian dra­máticamente la cultura y el saber y cambian las nuevas generaciones (los alumnos). Además cambia la estructura y dinámica de las familias, lo cual requiere una profunda revisión de la división del trabajo entre la escuela y la familia. Los niños y adolescentes de hoy tienen derechos y luchan por su ejercicio efectivo en todos los ámbitos don­de transcurre su vida. En verdad, en muchos casos se han convertido en “sujetos colectivos” dotados de identidad y conciencia (con sus propios lenguajes, consumos cul­turales, estilos y espacios de vida, demandas, intereses, etc.). Estos cambios en la so­ciedad se sienten en el aula (por eso poco puede enten­derse lo que pasa dentro de la escuela si no se mira lo que sucede fuera de ella). Por ejemplo, los viejos trucos para producir el orden y la autoridad pedagógica en la escuela ya no sirven porque los chicos son completamen­te diferentes. Por otra parte cambian el programa esco­lar, la forma de enseñanza y lo que la sociedad espera de la escuela. No es raro que estas demandas sean mu­chas veces contradictorias, conflictivas y hasta excluyentes. Los docentes tienen problemas ra­dicalmente nuevos que enfrentar y lo deben hacer muchas veces no sólo con recursos escasos, sino también inexistentes u obsoletos. Se requieren políticas integrales para docencia que intervengan so­bre varios procesos al mismo tiem­po: reclutamiento, formación inicial y permanente, marco institucional del trabajo docente, carrera y re­compensas.

Junto a ello hay que tener una oferta formativa mucho más rica para aquellos estudiantes (de pedagogía) en desventaja cultural y darle todo lo que los otros (aventajadas socioeconómicamente) han “mamado” de la cuna. A los “desheredados de la cultura poderosa” hay que ofrecerles oportunidades formales de aprendizaje y acceso. Desde este punto de vista hay que enriquecer la formación docente con los contenidos humanistas más generales, es decir, aquellos relacionados con el desarrollo de la sensibilidad estética y cultural en sentido amplio. Una buena formación docente debe tener como base una buena formación en cultura general.

Hablo de una reforma intelectual y moral, por­que también está toda la cuestión de una ética de la profesión. No hay que perder de vista el hecho de que la educación de las nuevas generaciones es una dimensión relevante de la construcción de una sociedad. En este sentido es una actividad que tiene una fuerte resonancia política. La enseñanza no puede desentenderse de las grandes preocupaciones y temas de la agenda política de una sociedad determinada. Por ejemplo, en América Lati­na y en el mundo no hay manera de construir una socie­dad más justa si no hay un desarrollo equitativo de cierto capital cultural básico en todos los individuos y grupos que componen la sociedad. El conocimiento se ha convertido en un capital (en este sentido se dice que vivimos en una “sociedad del conocimiento”). Si esto es cierto, hay que tomárselo en serio. Los docentes deben tener conciencia de que mediante su trabajo contribuyen a la construcción de una sociedad más justa y más libre. Pero dudo de que en América Latina todo el mundo quiera una sociedad igualitaria. Si aspiramos a la conformación de un colectivo docente comprometido con la construcción de una socie­dad más justa, lo primero que debemos preocuparnos es de que estos profesionales tengan la capacidad de gene­rar en los chicos la demanda de conocimiento, y no una demanda de títulos, de diplomas, de certificados, como es la que actualmente tiende a predominar.

¿Cómo se forman maestros así?

Hay que tener claro qué es lo que tiene que saber un profesor: además de saber qué es lo que hay que enseñar y conocer el cómo, creo que hay que incorporar un tercer capítulo, y es que tiene que conocer al aprendiz. El buen profesor es un “experto en chicos”. Pero no se trata sólo del clásico y necesario conocimiento de su dimensión psicológica relacionada con el aprendizaje. Las nuevas generaciones tienen sentimientos, emociones, etc., que hay que contribuir a desarrollar y orientar hacia formas creativas. Pero, además de “mentalidades” y “emociones”, las nuevas generaciones tienen culturas muy marcadas, dinámicas y diferenciadas. Estas culturas constituyen el fundamento de sus identidades y configuraciones colectivas. Un buen docente debe conocer la dimensión cultural de sus alumnos. Por lo menos en Argentina esta parte de la formación de los docentes es extremadamente débil. Está ausente todo lo que tiene que ver con antropología y sociología de las culturas juveniles.

Por otra parte, el maestro tiene que acompañar y preparar al chico en su inserción en la sociedad. No digo que tengan que ser economistas, sociólogos, pero ¿cómo puede ser un profesor que no sepa cuál es la estructura dinámica del mercado de trabajo?, ¿cuáles son los trabajos que se crean cada año?, ¿y de qué tipo? Asimismo debe conocer los dilemas y contradicciones de la democracia, las diversas crisis de la situación política, las culturas de masas, el impacto que tiene la publicidad capitalista en los consumos de los jóvenes y en la construcción de la subjetividad.

Otro elemento importante es que tienen que conocer la estructura de la familia actual. Los profesores viven añorando la familia tradicional, pero la realidad es que hay composiciones familiares totalmente heterogéneas, hay mamás solas, niños que se quedan con la abuela… Eso hay que considerarlo porque familia, medios de comunicación y escuela tienen una relación de interdependencia, no estamos formando solos, hay otras agencias de socialización.

Además, los profesores de ahora tienen que ha­cer cosas que antes hacía la familia. En un tiempo anterior, la primera socialización le competía a la familia. El chico llegaba a clase “bien hechicito”, como dicen los docentes en México. Esta primera educación era la base de su compor­tamiento en clase. Ahora el profesor está obligado a gastar mucha energía y tiempo en “socializar”, pacificar, ordenar la cla­se, etc. En los Estados Unidos, se está consta­tando que la pedagogía se orienta cada vez a la socialización y deja la “instrucción” (la transmi­sión de conocimiento) en un segundo plano. Pero después resulta que el sistema pretende evaluar a la escuela y al profesor por lo que los alumnos aprendieron en lengua, matemáticas, ciencias, desconociendo y desva­lorizando todo el trabajo de socialización que rea­lizan los docentes.

Si un chico no está socializado, no res­peta reglas en un grupo, no tiene un compor­tamiento integrado, no hay posibilidad de que emprenda un trabajo de aprendizaje exitoso. La socialización es un objetivo de la escuela y también un prerrequisito para el aprendizaje. Por eso algunos llegan a señalar (y a denunciar) una es­pecie de “terapeutización” de la pedagogía. En este mar­co, los docentes recurren a prácticas terapéuticas del más diverso tipo para “lidiar” con las nuevas situaciones (niños sin una educación emocional básica, baja autoestima, in­capacidad de empatía, conductas agresivas, etc.). Estas nuevas exigencias transforman el contenido del trabajo docente, lo “despedagogiza” y muchas veces constituye otra fuente de su malestar profesional.

Ahora se está impulsando una prueba para los egresados de pedagogía, supuestamente voluntaria, pero exigida para ejercer en el sistema público, la que podría estar ligada además al proceso de acreditación de la institución formadora y al financiamiento del Estado a las universidades. ¿Qué opinión le merece esta medida?

A primera vista es una iniciativa que me inquieta. Es otra prueba de la profunda sospecha que existe sobre las instituciones educativas, en este caso de aquellas que forman a los profesores. El Estado, que es el responsable último de la formación de los docentes pareciera descargar toda su responsabilidad sobre cada uno de los estudiantes de magisterio. Es otra muestra de la lógica de la individualización y responsabilización de los profesores. Lo que cabe hacer es proveer de más y mejores recursos a las instituciones de formación docente para que éstas estén en condiciones de producir profesores de calidad.

Todas estas evaluaciones que se hacen en realidad son una consecuencia de la sospecha sobre la escuela. El Estado, la sociedad, comenzó a sospechar de lo que hace la escuela. Hace setenta años a nadie se le hubiera ocurrido que un chico que terminaba la primaria, tuviera que rendir un examen para ver si sabe. En la escuela se la pasó todo el tiempo rindiendo examen, llegó al final, le dieron un diploma y resulta que la sociedad sospecha de ese diploma, la escuela ahora se ha convertido en un objeto de sospecha. Antes la escuela como institución tenía una autoridad, su diploma era respetado. En vez de preguntarse por qué existe esta distancia creciente entre los certificados escolares y las competencias de sus poseedores se tiende a intervenir mediante dispositivos que responsabilizan a las víctimas de la mala formación, en este caso, los profesores

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Notas

1.- Emilio Tenti Fanfani: “La escuela y la cuestión social. Ensayos de sociología de la educación”. Edit. Siglo XXI.

2.- Emilio Tenti Fanfani: “Nuevos temas en la agenda de política educativa”. Edit. Siglo XXI.

3.- Emilio Tenti Fanfani: “La condición docente. Datos para el análisis comparado: Argentina, Brasil, Perú y Uruguay”. Edit. Siglo XXI.

4.- Revista Docencia. http://www.revistadocencia.cl/

5.-  Emilio Tenti Fanfani es investigador principal del CONICET y profesor titular de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Es consultor internacional del IIPE/UNESCO, Sede regional Buenos Aires. Se ha desempeñado en instituciones académicas de Francia, Colombia y México. Es autor de numerosos artículos y libros sobre temas de sociología de la educación. (E-mail: emilio@iipe-buenosaires.org.ar).

26
Abr
11

Mercaderes, Empresarios y Capitalistas

Ha sido una larga y laboriosa auscultación del retrato
oculto del enervante Dorian Gray criollo.
Un ir y venir por el desfiladero estrcho de la historicidad empresarial.”
(Gabriel Salazar)*

Hace unas semanas, el Centro de Estudios Públicos (CEP) realizó un interesante seminario sobre el libro “Mercaderes, Empresarios y Capitalistas (Chile, Siglo XIX)” (1) del historiador y premio nacional de historia Gabriel Salazar (2), texto capital para entender a la elite capitalista del siglo XIX. En el evento, expuso además del autor, el historiador Alfredo Hocelyn-Holt (3) y el economista Rolf Lüders.

Si bien, siempre es interesante escuchar al profesor Salazar, no es menor verlo en un debate con otro historiador de fuste y, además con ex ministro de Pinochet. Si Ud. se lo perdió, lo o la invito a escuchar los audios del debate.

Presentación: Gabriel Salazar (Pinche Aquí)

Ponencia: Alfredo Hocelyn-Holt (Pinche Aquí)

Ponencia: Rolf Lüders (Pinche Aquí)

Contra argumentación y preguntas (Pinche Aquí)

* G. Salazar. Mercaderes, Empresarios y Capitalistas, Pág. 11.

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Notas

1.- “Mercaderes, Empresarios y Capitalistas (Chile, Siglo XIX)”. 2009, Editorial Sudamericana.

2.- Gabriel Salazar, Profesor de Historia de la Universidad de Chile y Premio Nacional de Historia.

3.- Alfredo Jocelyn-Holt, Historiador y Profesor de la Escuela de Derecho y de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile.

4.- , Profesor de la Facultad de Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile.




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